Saudade de Domingo #135: Letraherido en San Valentín

A eso de las doce años, en paralelo a ese obligado paso biológico de niño a hombre, solía leer libros y ver películas en busca de aquellas partes donde las parejas expresaban su amor —o simplemente su deseo— y sus rostros, sus cuerpos quedaban expuestos a mis ojos. Podía no ser nada explícito pero me estremecía ante esas muestras de cariño y pasión. Así me hice espectador frecuente del canal cinco en el que cada sábado por la noche, bajo el título de “cine candente” los programadores creían estar pasando películas pornográficas cuando en realidad pasaban películas europeas y latinas de culto. Por ahí pasó todo Almodóvar, Bigas Luna, Bertolucci, entre otros. El canal 5 y yo estábamos engañados, pero esa ignorancia me regaló imágenes que aun perduran en mi memoria (no solamente las eróticas).

Así fue como un sábado cualquiera me encontré a una jovencita rubia, de rostro y cuerpo tallado con precisión griega. Me perdí en esos ojos dulces que miraban a un hombre mayor, distante y terrenal. Estaban juntos, tenían mucho sexo pero era un amor otoñal, reposado así como era el cuerpo de esa mujer. Sus caderas, sus senos modestos eran captados con una luz tenue mientras él exhausto descansaba a su lado. Ella se movía con delicadeza, como si no fuera un ser de este mundo. Tiempo después descubrí, con la llegada masiva del internet, que esa mujer celestial era Nastassja Kinski y él hombre que llevaba la voz cantante en la relación, era Marcello Mastroianni. La película se llamaba Así como eres (Così come sei) de 1978 y en ella la alemana Kinski, hablaba en italiano, hecho adicional que me hizo ver de nuevo la cinta. Quería escucharla y sobre todo traer al presente a ese púber que fui.

Recuerdo que en esa segunda ocasión (ya andaba por los 23, 24 años) entendí mejor la historia, me envolví en la música de Ennio Morricone y los personajes me enamoraron. Diez años, con tantas pelis y libros en el medio, de Così come sei solo conservo retazos de imagen, la mirada de Mastroianni, la boca de Kinski, la fotografía cremosa, los trajes de invierno y evidentemente el cuerpo aéreo de Kinski que parecía flotar sobre las escenas.

Nastassja Kinki como Francesca en Cosi come sei (1978)

Hoy algunas imágenes de esta película me cayeron de sorpresa mientras trabajaba en la novela que escribo. Me dejé abrazar por ellas, googleé la película y ahí estaban Mastroianni y Kinski congelados en el tiempo, amándose con distancia, uniendo el cuerpo aunque no del todo corazón. Repasé algunas fotografías y me encontré con esta de aquí abajo, que para mí sintetiza el espíritu de esta historia. El amor distendido mezclado entre las sábanas, el tiempo sin tiempo.

En ese momento caí en la cuenta de que hoy es San Valentín. Ya mi papá, a su manera, nos había recordado esta mañana la fecha al compartir en el chat familiar un artículo sobre la palabra catalana Lletraferit, que en español se ha adaptado como letraherido, “el que ama de forma extrema la literatura”. Me identifiqué inmediatamente con esa palabra. Los libros me han acompañado en todos los momentos de mi vida, en las bibliotecas y en las librerías encuentro mis catedrales, el olor de sus páginas es mi afrodisíaco, repito mentalmente frases que se me han clavado en el corazón, en el menor descuido se me aparece algún personaje de un libro, mi escritura a veces “se contamina” de los libros que estoy leyendo. Soy un letraherido. San Valentín se confundió al no flecharme hacia una persona sino hacia los libros. Haría extensivo ese amor por los libros hacia las películas, que son letras en movimiento, palabras pintadas en una pantalla. Soy un filmherido también. 

Hoy no tendré una cita de cerveza, de café, ni nada más caliente, pero me pondré los auriculares y me lanzaré a la calle, caminando conmigo al lado, escuchando el soundtrack de mi corazón, el que he venido cultivando cada día con las canciones que me tocan, que me parten en pedazos, que me hacen llorar y reír, que están ahí para recordarme de dónde vengo y dónde estoy. Después volveré a casa, seguiré leyendo Por el camino de Swann y más tarde veré Così come sei, aunque quizás no sea tan hermosa como la recuerdo. Quizás hoy Mastroianni y Kinski me parezcan irreales, insoportables o a lo mejor sublimes e intocables. Me acompañarán mis libros en la cama, dispersos entre las almohadas y cada tanto abriré alguno de ellos mientras miro la película.

Hoy quiero ser mi mejor date

Punto Ciego, de Mercedes Alfonsín

Hace dos semanas, me puse a leer el libro Punto ciego (Buenos Aires, 2016), de la directora de arte argentina Mercedes Alfonsín, en el que reseña de manera muy personal, sus procesos de creación en cada una de las películas que ha trabajado y la comunicación que mantiene con los cineastas.

IMG_0306

Es un libro lleno de anécdotas. Su relación profesional y personal con Fabián Bielinsky, director de Aura, en el que Alfonsín fue mucho más que directora de arte. También todos los periplos que pasa en Estados Unidos mientras estudiaba su master en Dirección de Arte para Cine y Ópera y obviamente, no podían faltar varias páginas dedicadas a Juan José Campanella, con quien ha trabajado en la serie Vientos de Agua y en las películas El hijo de la novia, Luna de Avellaneda y Carancho.

IMG_0302Me encanta la facilidad de palabra que tiene Alfonsín y la manera en la que hila su relato entre referentes artísticos, con una mística personal y al mismo tiempo con un pragmatismo producto de los años de trabajo. Me dio pena no haberla conocido más cuando fue mi profesora durante la maestría en Audiovisual en Buenos Aires, pero bueno, ella tenía rodajes, estaba ocupada. Lo máximo que hice para buscar un acercamiento fue escribirle un tímido mail meses después del término de la clase, recordándole quién era y si había alguna posibilidad de trabajar con ella. Ella muy amablemente me respondió que se acordaba de mí pero que suele trabajar con un equipo concreto y que por el momento estaban completos. Aunque me supo mal esa respuesta en aquel momento, leyendo el libro entendí la mística de su trabajo y comprendí lo sagrada que es la comunión que se suscita entre varias personas que colaboran juntas en diversos proyectos.

IMG_0305

Leyendo Punto Ciego, vuelve a mí el deseo súbito de haberla conocido más, de haber compartido un espacio de trabajo y no sólo evocar el recuerdo de la dinámica profesora-alumno. Quizás en el futuro los caminos nos encuentren en alguna película y pueda comentarle cómo su libro fue catártico para mí en un sábado extraño en el que tenía literalmente la garganta cerrada por el estrés y por muchos proyectos que no salieron este año.

Sin duda, un libro necesario para cualquier persona involucrada en audiovisual y también para cualquier curioso del arte en general.

El cine como lienzo de pintura

Que Kurosawa fue un visionario y un cineasta genial, no cabe duda. Rashomón, Kagemusha o Dreams, son cintas emblemáticas que han ascendido al Olimpo de las películas clásicas y necesarias para cualquier cineasta, profesional dedicado a las artes visuales y público en general.

El manejo del color en Kurosawa es magnífico. La mezcla, los tonos, la intensidad que logre amalgamando colores no es solo un trabajo destinado a generar un impacto sino también sensaciones con respecto a los personajes o a las situaciones que atraviesa la historia. Curiosamente Kurosawa realizó casi toda su filmografía en blanco y negro. 1970 fue el año en que el cineasta japonés dio el salto al color con Dodes’ka-den. Vale recordar que Kurosawa tuvo en su juventud una formación en pintura lo que sin duda influyó en su trabajo como cineasta. Como siempre digo, el trabajo de director de cine es uno de los más completo de todas las artes, pues utiliza a todas para crear una película (música, pintura, fotografía, teatro, literatura, etc.)

Acá les dejo este video a modo de ensayo realizado por Fandor, donde queda plasmado el hermoso trabajo del color que realizó Kurosawa en sus últimas películas.

Saudade de Domingo #53: Retomando proyecto

Con el fin de este ciclo intensivo de clases (realmente fue agotador), puedo volver a mirar a la masa informe de guion que tengo entre manos. Digo masa informe porque ni siquiera es un guion como tal, es apenas un embrión en el que consigo vislumbrar un esqueleto y algunos cuantos órganos. No tiene rostro todavía, palabras sí, muchas, acciones también y desde ya empiezo a temer cómo será grabar todo ese embrujo de escenas bocetadas que son muy diferentes a todo lo que ya escribí anteriormente. Es una comedia negra, es lo único que tengo claro, un humor algo mordaz (es lo que supongo, capaz no llega ni a humor de Walt Disney), que debe ir in crescendo hasta llegar a algo.

Normalmente no suelo hablar de mis proyectos hasta que llegan a una instancia de maduración que me permite mostrarlos. Muchos de ellos nunca vieron la luz por desestimarlos o porque no alcanzar el nivel de madurez que yo les exigí. Todos fueron procesos diferentes y una vez más en este guion, quiero llevar a cabo un desarrollo diferente.

La idea de este guion surgió hace unos siete años, según afirman mis libretas de anotaciones. La primera imagen que surgió fue la de la protagonista, que además estaba inspirada físicamente en la actriz que protagonizó un cortometraje que grabé en el 2009. De hecho llegué a comentárselo y se entusiasmó con la idea, que para ese entonces sería sólo un cortometraje, con una sola locación y dos personajes. Me cerraba además en cuanto a producción ya que podía hacerse con un presupuesto moderado.

El tiempo fue pasando, en aquel entonces trabajaba en Ecuavisa y ya empezaba a dar clases en Casa Grande, por lo que mi tiempo era realmente escaso. Recuerdo también haberme propuesto mejorar mi nivel de francés así que en las noches libres tomaba clases de conversación en la Alianza Francesa de Urdesa. Para completar estaba en etapa de post-producción de otro corto y estaba además remontando el documental sobre el teatro que había hecho como tesis de grado. Resultado: menos tiempo para escribir y la historia se fue quedando archivada. Según mi libretas, en esa época llegué a escribir una especie de monólogo del personaje principal, unas cuantas anotaciones sobre su relación con su pareja y ciertas directrices en cuanto a la estética.

Realicé otros cortos, luego fui a Argentina a estudiar el master y allá con el estímulo creativo que tuve por la misma Buenos Aires, los compañeros y las materias, volví a retomar esa historia. La miré ya con otros ojos y vi que tenía potencial para largometraje. Fui pensando en más situaciones que debían suceder entre la pareja en su departamento, afiné el conflicto central, anoté varias referencias que necesitaba ver y leer para meterme más en la historia, pero luego tal historia volvió a caer en el olvido. La sensación que tengo de ese entonces era de una emoción tal, que poco me faltaba para sentarme escribir las primeras escenas ya en formato guion. Pero la vocecita crítica -paralizadora y castradora- me decía: No es el momento, te falta investigar más, conocer más a tus personajes. Lo único que conseguí fue volver a archivar a esa historia, mientras otras venían a tomar posesión de mi cabeza.

Siguió pasando el tiempo y la idea de esta historia siguió flotando por mis pensamientos cada tanto. Alguna que otra vez cuando pensaba en una situación que creía interesante, la anotaba para al menos fijarla en el papel. Luego volvía la historia al olvido con la tranquilidad de que todo reposaba en las notas de mis libretas.

El año pasado empecé a bocetar dos historias en diferentes meses con la idea de que una se volviera la película que finalmente querría grabar y que se convirtiera en mi ópera prima. Las dos llegaron a desarrollarse hasta una escaleta básica. Sin embargo, en ambas algo no me convencía. Las sentía quizás muy inmaduras todavía y no me sentía preparado para llevarlas más adelante. En medio de esa insatisfacción la misma vocecita crítica -a veces sanadora- me recordó esa historia anterior que con el paso del tiempo quizás podría haber mejorado.

IMG_1655
Evidencia del trabajo de ayer sábado. Revisando libretas, releyendo sinopsis, corrigiendo escaleta.

La retomé, puse en práctica mis nuevos conocimientos y experiencia acerca del guión y me di a la tarea de reescribir el storyline, redactar la sinopsis y entre idas y venidas, de fiestas navideñas, mi curso en New York y el intensivo de clases que di, he podido ir perfilando una escaleta modesta. Aun falta que gane ritmo, la verosimilitud se cae a momentos, pero tengo identificados los puntos en los que debo trabajar. Ayer sábado tuve una jornada fructífera de corregir escaleta, de escuchar música inspiradora, de cambiar situaciones y en unos cuantos días de trabajo más, empezaré a escribir las primeras escenas. No será un proceso rápido pero sí quiero que sea divertido para mí, de lo contrario no tendría sentido hacerlo.

El guion se aproxima y con él se cristalizará o encontrarán un cauce, las decenas de páginas sueltas escritas a lo largo de todos estos años. Escribir este guión es por esto también una cuestión de honor en nombre de la vorágine de papeles sin destino.

Godfather cumplió 45 años

17192618_714076105462955_9070566487429790102_o.jpg

El Padrino cumplió 45 años el pasado 14 de marzo. En 1972, New York recibía con gran expectativa la película a la que la crítica ya había catalogado como una obra maestra. A pesar de la nieve de esa noche, el público se agolpó al estreno para ver al gran Marlon Brando convertido en el patriarca Vito Corleone.

45 años después, Vito Corleone sigue siendo grande, el mundo cambió y la película junto a sus dos secuelas grandiosas parecen haberse actualizado también. Al igual que el vino -perdón por la analogía común- se ha añejado y ganado tamaño. Es descomunal.

Desde la Universidad Casa Grande y específicamente desde la Facultad de Comunicación donde trabajo, decidimos rendirle homenaje al Padrino, para que esos 45 años no pasaran desapercibidos. Junto a Diana Pacheco -amiga, colega, partner in crime– con quien llevo adelante el cine club Contraplano, armamos el cronograma y la ambientación del evento en el auditorio de la universidad.

Nuestro invitado de honor fue Jorge Suárez, ya un ícono en el Ecuador en cuanto a la crítica cinematográfica. Al verlo, tan generoso y apasionado por el séptimo arte no pude evitar recordar su programa Noches del Oscar, donde todos los sábado a las 22h00 presentaba las grandes películas ganadoras de todos los tiempos. Sus comentarios acerca de la producción, los entretelones me hacían delirar imaginando ese mundo de actores, actrices, platós. Quién sabe si Jorge es en parte responsable de que haya elegido hacer cine al transmitirme desde la pantalla ese amor por las películas. En todo caso, Jorge es una personalidad obligada en el Ecuador al hablar de crítica cinematográfica y en honor a esa carrera de más de cinco décadas, la universidad le otorgó una placa de reconocimiento por su trayectoria.

Fue emocionante poder ver las tres películas de El Padrino el 14 de marzo. Fue extenso también pero con un cierre lindo a través de un conversatorio en el que intervinimos Jorge, Marina Salvarezza y yo, moderados por Diana. Nuestro público fue en su mayoría la comunidad universitaria, que espero haya podido apreciar la belleza de estas películas en sus guiones, en la interpretación, en la dirección.

Es alentador también encontrarse en las páginas de un diario, resaltando la labor que hacemos. Desde el año pasado venimos llevando un cine foro todos los martes con entrada libre. A Diana y a mí nos mueve el deseo de que el cine que no llega a las salas comerciales tenga un espacio en el corazón de nuestra universidad y que el público entre, se conflictúe, se pregunte cosas, se familiarice con realidades distintas e idiomas indescifrables. Al final de las proyecciones, armamos un conversatorio a modo de diálogo con el público. Esto no solo enriquece al público sino a nosotros como organizadores, que nos saca una sonrisa ver a esos espectadores felices de haber conocido a través del cine otro punto geográfico, con rostros de actores más allá del Star System.

Luego de esta función especial de 45 años de El Padrino, nos queda el impulso para seguir con el cine foro que reinicia con fuerza este martes 11 de abril.

 

Saudade de Domingo #40: Fotos de rodaje

027-francis-ford-coppola-theredlist.jpeg
Al Pacino y Francis Ford Coppola en el rodaje de The Godfather (1962)

Hace unos días, luego de volver a ver The Godfather (1972) quedé tan sumergido en la historia que necesité buscar fotos del rodaje como para seguir en ese universo o más bien para encontrar una transición hacia la vida real. Desde que empecé a estudiar Audiovisual allá por el 2004, las fotos de los rodajes han tenido para mí un extraño poder de seducción. Además de que en ellas pueden quedar en evidencia ciertos trucos que en la pantalla aparecen como reales, también en esas fotografías quedan plasmados recuerdos, la energía enfocada en construir un plano, en llevar a cabo una escena dramáticamente complicada. Esas fotos están vivas, son chispeantes, abrumadoras y para mí dicen mucho más que las fotos oficiales de promoción de las películas.

a2636e3b66797a03e0586a18e5eab0d0
Sofia Coppola, Andy García y Diane Keaton durante el rodaje de The Godfather III (1990)

Así que viendo las fotos de las tres entregas de The Godfather, además de la emoción, me invadió una extraña saudade por algo no vivido. Era como si las fotografías pudieran transmitir la emoción, la tensión, la presión de esos momentos y al mirarlas con la distancia del tiempo me comencé a preguntar por los destinos de los actores, del director, de los técnicos y de esos sets donde se grabaron las películas. El cine tiene esa cosa hermosa de unir a la gente (y de separarla también, claro). Una película reúne a un elenco que difícilmente vuelva a trabajar otra vez y ese hogar temporal que resulta ser el set de grabación concentra los egos artísticos mezclados con los conflictos de los personajes que cada uno interpreta, las rencillas de las diferentes áreas de producción por querer destacarse más. Congelar todo eso en fotografías es para mí algo necesario además de maravilloso.

Dentro de las fotografías de rodaje, me gustan más donde el director está presente con los actores. Me gusta ver ese tránsito en el que los actores están caracterizados como personajes pero su actitud y comportamiento son aun de ellos como actores. Es como ver a un Marlon Brando luchando con un Vito Corleone mientras se espera la grabación de la escena con Francis Ford Coppola, o a una Nicole Kidman dejando que Virginia Woolf entre en ella mientras Stephen Daldry le marca pautas para la escena. En esas transiciones, en esas fronteras casi desdibujadas de realidad y ficción es donde se concentra la vida de las películas.

nicole-kidman-and-stephen-daldry-in-timmarna-2002
Nicole Kidman y Stephen Daldry en el rodaje de The Hours (2002)

Ya con la nostalgia de las pelis de The Godfather, me puse a buscar fotos de rodaje de algunas de mis películas favoritas. En mí aparece en esos momentos un recóndito deseo de cruzar el tiempo y meterme en esa foto, escuchar lo que hablaban, mirar el plató, ver las retomas, los ajustes de plano. En un rodaje se trabaja para la eternidad. Se arma todo para un fotograma que no morirá nunca aun cuando sus intérpretes y todos los presentes físicamente fallezcan. Las fotos de rodaje tienen ese poder mágico de congelar el proceso.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Proyecto: Semana 1

Siempre me resulta difícil entrar en el universo narrativo de mi historia. Siempre me olvido que es más cuestión de sentarse, ver qué se hace y dejar que las ideas vayan bajando, asentándose, que los personajes ayuden a marcar el camino también.

El domingo pasado preparé en Excel un cronograma de escritura con el que pretendo, si todo sale bien, tener el primer borrador de la película en diciembre. Luego dejar descansar la historia en enero y retomar el segundo borrador en febrero.

Esta primera semana el objetivo era definir bien la estructura que llevaría la historia. Cuáles serían los puntos de giro, la necesidad de los personajes y sobre todo el desenlace. La trama más o menos la tenía clara, pues se trata de una historia que ya me venía dando vueltas desde hacía varios años, pero siempre surgieron otros proyectos en el medio y siempre este quedaba para más adelante.

Las clases de Guión que doy en la universidad me han ayudado mucho a tener fresca la estructura y en estos últimos días ha sido fundamental utilizar la técnica de las 8 secuencias para construir la estructura clásica de tres actos. De alguna forma ayuda a no sentirse tan asfixiado en la mitad del segundo acto. La verdad nunca había probado esta técnica y ha sido muy útil para detectar los puntos débiles de la estructura. Así no hay que esperar a la escaleta o al guion para encontrar los huecos de la trama. Ya desde la secuencia uno se puede dar cuenta por dónde va la historia, su ritmo, su tono. Para clarificarme aun más desempolvé una pizarra vieja que tenía y sobre ella dibujé la estructura y coloqué los momentos importantes de la historia. Es impresionante lo mucho que ayuda “ver” en grande la estructura. Se trata de un primer acercamiento a la historia desde la base, viendo las primeras acciones de los personajes, sus consecuencias y el aumento de la tensión hacia el clímax del conflicto.

He cumplido con la misión de esta primera semana. Puedo irme a ver una peli antes de dormir.

Peli de Sábado por la Noche #18: Reaching for the Moon (Flores Raras) (2013)

flores_raras-493818923-large

Acá estoy de regreso con la sección de pelis de sábado por la noche. Vi muchas pelis en este tiempo pero por una u otra razón se me dificultaba reseñarlas por acá. Ahora regreso con la tarea y reinicio con una película brasileña que tenía en la mira desde hace algún tiempo porque amo todos los trabajos que hace Glória Pires, una de sus protagonistas.

En su dilatada carrera como director, Bruno Barreto apuesta a contar una historia que aun ahora desafía los convencionalismos. En Reaching for the Moon (o Flores Raras, como fue su título en Brasil), Barreto narra la historia real de amor entre la poetisa norteamericana Elizabeth Bishop y la arquitecta brasileña Lota de Macedo Soares.

Reaching-for-the-Moon-miranda-otto-gloria-pires-2

Basada en la novela de Carmen L. Oliveira, la película no hace ningún tipo de juicio moral acerca de la relación de las dos mujeres. Miranda Otto y Glória Pires trabajan sus personajes desde la humanidad, dejando a un lado la mirada castigadora heteronormativa de dos mujeres que se aman. En escena se ve a dos seres humanos que se quieren con sus cualidades, con sus vicios y que gozan, sufren por sus propias acciones. Otto trabaja más desde la introspección, desde los silencios, la contención, mientras que Pires se centra más en la fuerza, en el poder que tiene su personaje, siempre bien relacionada con las altas esferas de la sociedad carioca, lo que le permite ser un poco maestra de vida de la poetisa.

Barreto no convierte al film en una bandera por los derechos GLBTI, sino que busca mostrar la naturalidad que existe en cualquier tipo de relación, siempre que haya un amor genuino. Elige encuadrar a Elizabeth y a Lota en el paisaje natural de la hacienda de la arquitecta en Petrópolis, lo que permite que su amor se desarrolle lejos del ruido urbano, mientras se cocía a fuego lento el golpe que llevó a Brasil a la dictadura en 1964.

El retratar el amor de dos mujeres en edad madura, le representó todo un desafío a Bruno Barreto, pues en Brasil muchas instituciones se negaron a ser patrocinadoras de la película justamente por la temática central de la historia. Por el hecho de que la película es mayormente hablada en inglés, se esperaba que tuviera alguna nominación al Óscar, cosa que lamentablemente no ocurrió, a pesar de todos los méritos artísticos que posee la cinta.

Peli de Sábado por la Noche #17: American Psycho (2000)

poster-787

Han pasado 16 años de su estreno, pero American Psycho es una de esas películas que podrían llamarse atemporales. Causó revuelo en su época, a mediados de los 2000,  por ciertas escenas de sexo que se presentaban en la cinta. La casa productora Lions Gate llegó incluso a cortar una escena donde el personaje principal hacía un menage à trois, con dos prostitutas, para huir de la terrible censura de NC-17 (no apta para menores 17 años).

¿Pero por qué despertó tanta polémica, ya en el siglo XXI, una película como American Psycho? La cinta basada en la novela homónima de Bret Easton Ellis, cuenta la historia de Patrick Bateman (Christian Bale), el vivo retrato del yuppie norteamericano de los años 80: Exitoso, apuesto, mujeriego y millonario, que se sabe especial pero que pareciera no estar del todo feliz con la vida perfecta que lleva. En la otra cara de la moneda, cuando llega la noche, Patrick se transforma en un asesino frío que no duda en matar indigentes, prostitutas, escudándose siempre en la imagen perfecta de carismático que demuestra en todo momento. A lo largo de la película el suspenso va aumentando y la directora Mary Harron hace un excelente trabajo que culmina en un desenlace que deja mucho para pensar.

american-psycho.jpg

Christian Bale construye un notable personaje en la piel de Patrick Bateman. Su actuación busca detalles en los gestos minúsculos, las miradas y sabe manejar bien los momentos de acción de su personaje. Deja entrever la dualidad en la que vive Patrick, lo cual es un gran acierto que despierta curiosidad desde los primeros minutos de la película. Inicialmente el papel de Bateman sería interpretado por Leonardo DiCaprio pero se dice que terminó rechazándolo por miedo a que su imagen quedara encasillada en el personaje (hay que recordar que en aquel entonces Leo todavía era idolatrado por Titanic).

Una muy buena película de suspenso para disfrutar un sábado por la noche.

Peli de Sábado por la Noche #16: The Big Short (2016)

7fad57927b8edee2b17272e0b820522bc5669c7a

La verdad no le tenía mucha fe a esta película. El mundo de las finanzas no es algo con lo que esté familiarizado y temía aburrirme, pero decidí darle una oportunidad. Me sorprendió gratamente la manera en que el guión está construido a partir del libro homónimo de Michael Lewis. A pesar de la cantidad de datos técnicos del mercado financiero que son proporcionados a lo largo de la película, el guión no duda en poner en boca de los personajes la definición términos completos que son claves para entender la película. Los personajes hablan de forma didáctica al espectador en una mezcla de comedia y parodia para suavizar los conceptos. A pesar del recurso, no logré comprender del todo los datos, cifras que daban cuenta de la época previa del default del 2008.

La película muestra a varios personajes de mundo bursátil que con olfato pronosticaban una profunda crisis financiera y apostaron en contra de unos créditos hipotecarios denominados CDO. Aunque la mayoría los creía locos, años después con el default fueron considerados visionarios.

the-big-short-cbale_04
Christian Bale como Michael Burry

El elenco en actuación es muy equilibrado. Christian Bale, Ryan Gosling, Brad Pitt y Steve Carell construyen personajes verosímiles y por el género híbrido de la película caminan entre un drama y una comedia negra. Además del guión apropiado, el montaje acelerado, discontinuo en algunas secuencias le aportan un ritmo a la película que la sacan del nicho reducido de las finanzas.

Una película interesante sobre todo para quien esté interesado o tenga curiosidad de ver cómo se mueven las fichas en las altas esferas de los bancos donde los clientes son apenas una cifra.