Saudade de Domingo #40: Fotos de rodaje

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Al Pacino y Francis Ford Coppola en el rodaje de The Godfather (1962)

Hace unos días, luego de volver a ver The Godfather (1972) quedé tan sumergido en la historia que necesité buscar fotos del rodaje como para seguir en ese universo o más bien para encontrar una transición hacia la vida real. Desde que empecé a estudiar Audiovisual allá por el 2004, las fotos de los rodajes han tenido para mí un extraño poder de seducción. Además de que en ellas pueden quedar en evidencia ciertos trucos que en la pantalla aparecen como reales, también en esas fotografías quedan plasmados recuerdos, la energía enfocada en construir un plano, en llevar a cabo una escena dramáticamente complicada. Esas fotos están vivas, son chispeantes, abrumadoras y para mí dicen mucho más que las fotos oficiales de promoción de las películas.

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Sofia Coppola, Andy García y Diane Keaton durante el rodaje de The Godfather III (1990)

Así que viendo las fotos de las tres entregas de The Godfather, además de la emoción, me invadió una extraña saudade por algo no vivido. Era como si las fotografías pudieran transmitir la emoción, la tensión, la presión de esos momentos y al mirarlas con la distancia del tiempo me comencé a preguntar por los destinos de los actores, del director, de los técnicos y de esos sets donde se grabaron las películas. El cine tiene esa cosa hermosa de unir a la gente (y de separarla también, claro). Una película reúne a un elenco que difícilmente vuelva a trabajar otra vez y ese hogar temporal que resulta ser el set de grabación concentra los egos artísticos mezclados con los conflictos de los personajes que cada uno interpreta, las rencillas de las diferentes áreas de producción por querer destacarse más. Congelar todo eso en fotografías es para mí algo necesario además de maravilloso.

Dentro de las fotografías de rodaje, me gustan más donde el director está presente con los actores. Me gusta ver ese tránsito en el que los actores están caracterizados como personajes pero su actitud y comportamiento son aun de ellos como actores. Es como ver a un Marlon Brando luchando con un Vito Corleone mientras se espera la grabación de la escena con Francis Ford Coppola, o a una Nicole Kidman dejando que Virginia Woolf entre en ella mientras Stephen Daldry le marca pautas para la escena. En esas transiciones, en esas fronteras casi desdibujadas de realidad y ficción es donde se concentra la vida de las películas.

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Nicole Kidman y Stephen Daldry en el rodaje de The Hours (2002)

Ya con la nostalgia de las pelis de The Godfather, me puse a buscar fotos de rodaje de algunas de mis películas favoritas. En mí aparece en esos momentos un recóndito deseo de cruzar el tiempo y meterme en esa foto, escuchar lo que hablaban, mirar el plató, ver las retomas, los ajustes de plano. En un rodaje se trabaja para la eternidad. Se arma todo para un fotograma que no morirá nunca aun cuando sus intérpretes y todos los presentes físicamente fallezcan. Las fotos de rodaje tienen ese poder mágico de congelar el proceso.

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Saudade de Domingo #28: Desafío de 21 días

Estoy de vuelta. El último artículo de Saudade de Domingo fue hace poco más de dos meses, el domingo 4 de abril. Algunas cosas importantes han pasado en este tiempo pero las iré contando en otros posts o por otras vías. Ahora tengo 30, que los recibí con mucho cariño tanto en Guayaquil como en Buenos Aires. Aquello que algunos llaman la crisis de los 30 no me ha agarrado de golpe, pues aunque suene raro siempre quise tener 30 (desde lo 20). Me parecía una edad de madurez y juventud, con un recorrido profesional en ascenso y con muchas expectativas en una de las décadas más productivas de la vida de un ser humano. Obviamente aparece ahora con más fuerza una vocecita interna que te recuerda que tienes 30 y que hay cosas que no pueden quedar para mañana. Y esa vocecita es estimulante pero también cansina. Toca recordarse que tener 30 es una edad para recomenzar muchas cosas, iniciar objetivos sin temores porque quiérase o no, con el paso de los 20, se emprenden mejores desafíos llegados los 30.

Así que pensando en desafíos me he propuesto uno nuevo. Sencillo pero que va a requerir de mí un compromiso. Me suelo comprometer al 100% en mi trabajo, en proyectos grupales pero cuando toca pensar en proyectos personales toda excusa es válida. Así que me obligaré a algo sencillo que pretende modificar en algo mis hábitos. Utilizando la «técnica» de los 21 días (que se dice que es el tiempo que le toma al cerebro adquirir un nuevo hábito), me propongo desde hoy subir una foto con un texto narrativo, poético, ficcional, a partir de lo que me inspire esa imagen. Todas las imágenes durante los 21 días se subirán en mi cuenta de Instagram (@Saudade86). Algunas serán tomadas específicamente par este proyecto, otras serán fotografías viejas que tomé en algún momento. Así que quien quiera ver mis delirios de fotos y textos, puede encontrarme por allá.

21-diasDesde hace algún tiempo deseaba emprender un desafío de 21 días completo. El único que logré cumplir a carta cabal fue el tratamiento completo de Magnified Healing, una técnica sanación espiritual que aprendí en Buenos Aires y que necesitaba realizar durante 21 días seguidos luego de la iniciación. Según los entendidos en biología y PNL, son 21 días y no más y no menos, por el hecho de que las células se regeneran en ese número de días y las nuevas que nacen por así decirlo, toman como natural esa práctica o hábito que antes no estaba cultivado.

Así que veré qué sucede durante estos 21 días. Paralelamente sigo escribiendo la novela que llevo desde el año pasado, así que espero el reto de los 21 días con las fotos, funcione como una especie de catalizador.