Cássia Kiss y la gramática de su rostro

Captura de pantalla 2017-05-11 a las 23.32.08Captura de pantalla 2017-05-11 a las 23.33.17Captura de pantalla 2017-05-11 a las 23.35.50

Cássia Kiss es de esas actrices brasileñas que se maximiza con cada personaje que hace. Es una gran maestra del matiz, del microgesto, sabe jugar con su rostro, humedeciendo sus ojos, juntando sus labios, usando sus arrugas como marcas de tristeza o de sabiduría según fuera el caso (o ambos casos).

Ahora la veo en Os dias eram assim, una miniserie de Globo en la que interpreta a Vera, la madre de dos chicos que se ven envueltos en problemas con el gobierno militar de los años 70 en Brasil. Un personaje duro que en cada escena refleja la angustia contenida de una madre preocupada y que además, dadas las condiciones de persecución de los años de plomo, debe «fingir» ante el mundo que no pasa nada, que todo está bien. Cássia Kiss deslumbra con su interpretación, su voz arrastra esa callosidad del cansancio, de la impunidad que estaba ya instalada en Brasil desde el 64. Verla en escena duele, estremece y ahí entre estos encuadres que seleccioné, están las miles de madres que perdieron a sus hijos en centros clandestinos, en campos de tortura. La cámara se cierra hacia esa mirada sin brújula mientras ella intenta tocar un piano sordo, en el que busca calmar la agonía de la espera por noticias de sus hijos. Una melodía tenue acompaña la escena hasta el final cuando su rostro cambia a un aire inquisitivo. Como si un reflejo de duda (de más incertidumbre) le apresara el cuerpo. ¿Se preguntaría por ella, por sus hijos, por su país?

La escena se corta y Vera queda atrapada en su melancolía

El eros en portugués

Si tuviera que elegir una canción que mostrara un portugués seductor, transgresor, vagabundo, pasional, me quedaría con Disritmia de Simone. Hay un no sé qué en esta canción, en la gravedad de la voz de Simone, en la cadencia temperamental de la melodía que me sumerge en un amor de película. Y como película de amor, a modo de efecto colateral trae consigo desolación, sensualidad y desesperación. Es un amor ansioso que pretende poseer el alma, el cuerpo, los fluidos y Simone seduce con velocidades diferentes en su voz, como si quisiera jugar con todos sus artilugios para permanecer, echar raíces en esa relación que parece ir extinguiéndose.

De alguna manera, esta canción en voz de Simone me hace sentir abrazado, aconchegado por su melodía laberíntica. Y es así como le doy bis sin descanso, protegiéndome en esa burbuja musical, chiquitito, embrionario hasta dormir arrullado por Simone.

(El vídeo es horrible pero lo importante es la canción).

Ella en la foto

FullSizeRender

Hace unos días, en mi timeline de Instagram, me apareció esta foto de Glória Pires, una de mis actrices favoritas de Brasil. Aunque no tiene nada de especial, me capturó la mirada profunda con la que se clava en el objetivo de la cámara. Glória Pires no representa el prototipo de “mujer linda”, pero tiene una fuerza uterina que se apodera de todos los personajes que interpreta. Es de esas actrices brasileñas que recuerdo haber visto desde mis primeros años de vida. Su pelo negro abundante enmarcando ese rostro mestizo de cejas pobladas siempre me llamaron la atención. Ya más grande, en los primeros años del Internet pude escuchar su voz original (no la doblada de las novelas) y me fasciné con su voz grave, profunda, puissant que se pierde en el doblaje. Lo siento, actriz dobladora de Glória Pires pero la prefiero a ella, la original, ok?.

En esta foto nada especial, una más del álbum de Instagram de Glória Pires, me pregunto por María de Fátima, Ruth, Raquel, Nice, Lavínia, Rafaela, Júlia. Todas tan diferentes a Glória y todas ella misma.

Escribiré un personaje para ella.

Saudade de Domingo #34: De cómo empezó mi amor por la lengua portuguesa (brasileña)

Hago la aclaración de lengua brasileña, porque el portugués hablado en Portugal dista mucho en fonética, léxico, e incluso en ortografía del que se habla en Brasil, que fue justamente el portugués que aprendí a hablar en los años de pubertad y por el que siento una endiablada devoción.

¿Cómo empezó ese amor? Pues con misterio, alrededor de los 4, 5 años, cuando todavía ni sospechaba que llegaría a hablar con fluidez, pensando y soñando en portugués una década más tarde. No recuerdo con exactitud cuando escuché por primera vez el portugués, pero seguro que fue con Xuxa, cuando el precario doblaje permitía escuchar en segundo plano la voz melódica de la reina de los bajitos. Aprendí también a «masticar» algunas de sus canciones en portugués. Aquel idioma en la infancia me daba una extraña sensación de cercanía y distancia. La sonoridad de la lengua confundida con el español me hacía sentir cerca aun cuando me daba la sensación de que me perdía de palabras importantes. La escritura del portugués, con aquellos acentos agudos, circunflejos y el característico til sobre la a y la o (ã, õ), me marcaba una lejanía que me atraía. El portugués era para mí, como darle al español una segunda opción de cómo podía ser escrito. Era como un español transgresor, rebelde que se autoimponía acentos donde se marcara la mayor fuerza voz.

729acd1bc498cdc5b4fecb90b36945ac

Las telenovelas brasileñas también tuvieron gran responsabilidad en esa fascinación por la lengua de Jorge Amado. Al no haber internet en los primeros años de infancia y pubertad, me conformaba con leer los créditos de las telenovelas. Y me enamoré de esas palabras escritas (direção, produção. convidados, figurino), de nombres de personajes y actores (Glória, João, Letícia, Cássia, Fátima, Paula, Carlão, Renata, Eduarda). También me emocionaba cuando en algunas producciones no traducían el título al español y quedaba el original como en Brilhante, Desejo, A Próxima Vítima, O Clone, Laços de FamiliaMulleres Apasionadas, etc. Era la oportunidad de comparar el título en español con el original. En algunos casos eran completamente diferentes y me quedaba entonces con una sensación de frustración con lo que se perdía en el traspaso al español.

Recuerdo que una vez me emocioné mucho cuando durante un capítulo de Por Amor, algo le pasó al video y apareció el audio original en portugués. Y pude escuchar a Regina Duarte con su voz profunda y grave en portugués, muy diferente de la voz doblada. Luego el audio se corrigió pero me quedé en la cabeza con esa melodía, sintiéndome estafado por la voz del doblaje. Ya más grande, cuando tenía un dominio del idioma gracias a la música y al cine, grababa algunos capítulos (sobre los finales) y me divertía poniendo en mudo el audio, haciendo yo el doblaje en portugués, como si quisiera devolverle a esas escenas su audio original. No sabía si eran en realidad las mismas palabras que dirían los actores pero hacía el esfuerzo de imaginar y de que cuadrara lo que decía con los labios de los personajes. Creo que desde ahí viene mi deseo por querer doblar alguna novela o película algún día.

Ya esos años de fervor adolescente han pasado, pero el amor por el portugués continúa igual. Necesito una dosis diaria de música brasileña, de literatura, de cine o televisión del gigante de América del Sur. Uno de mis días más felices fue cuando pude tener en cable a Globo Internacional y desde ese momento es el canal en el que más tiempo paso cuando veo televisión. Podría prescindir de todo el resto de canales, siempre que tuviera Globo conmigo.

La lengua portuguesa (brasileña), también resultaba -y resulta todavía- un gran desinhibidor. Con el portugués me atrevo incluso a cantar (aunque no lo haga del todo bien). Hay un extraño placer, un éxtasis sonoro al pasar por las cuerdas vocales, palabras y verbos lusitanos. Mis grandes amigos, compañeros de idioma fueron -y son- Tom Jobim, Caetano, Simone, Chico, Gal Costa, Roupa Nova, Titãs, Cazuza, Cássia Eller. Cantar en portugués funciona para mí como una terapia espiritual, así como para los hindúes lo es el cántico de los mantras en sánscrito.

Y la saudade… bendita palabra dulce, melancólica, sensual y dolorosa, con la que he podido identificarme quizás porque no es fácil de definir pero sí de sentir. Y es así que sinto saudade de tudo, hasta del mismo proceso de enamoramiento en el que me apaixonei pela língua portuguesa (brasileña).

Peli de Sábado por la Noche #18: Reaching for the Moon (Flores Raras) (2013)

flores_raras-493818923-large

Acá estoy de regreso con la sección de pelis de sábado por la noche. Vi muchas pelis en este tiempo pero por una u otra razón se me dificultaba reseñarlas por acá. Ahora regreso con la tarea y reinicio con una película brasileña que tenía en la mira desde hace algún tiempo porque amo todos los trabajos que hace Glória Pires, una de sus protagonistas.

En su dilatada carrera como director, Bruno Barreto apuesta a contar una historia que aun ahora desafía los convencionalismos. En Reaching for the Moon (o Flores Raras, como fue su título en Brasil), Barreto narra la historia real de amor entre la poetisa norteamericana Elizabeth Bishop y la arquitecta brasileña Lota de Macedo Soares.

Reaching-for-the-Moon-miranda-otto-gloria-pires-2

Basada en la novela de Carmen L. Oliveira, la película no hace ningún tipo de juicio moral acerca de la relación de las dos mujeres. Miranda Otto y Glória Pires trabajan sus personajes desde la humanidad, dejando a un lado la mirada castigadora heteronormativa de dos mujeres que se aman. En escena se ve a dos seres humanos que se quieren con sus cualidades, con sus vicios y que gozan, sufren por sus propias acciones. Otto trabaja más desde la introspección, desde los silencios, la contención, mientras que Pires se centra más en la fuerza, en el poder que tiene su personaje, siempre bien relacionada con las altas esferas de la sociedad carioca, lo que le permite ser un poco maestra de vida de la poetisa.

Barreto no convierte al film en una bandera por los derechos GLBTI, sino que busca mostrar la naturalidad que existe en cualquier tipo de relación, siempre que haya un amor genuino. Elige encuadrar a Elizabeth y a Lota en el paisaje natural de la hacienda de la arquitecta en Petrópolis, lo que permite que su amor se desarrolle lejos del ruido urbano, mientras se cocía a fuego lento el golpe que llevó a Brasil a la dictadura en 1964.

El retratar el amor de dos mujeres en edad madura, le representó todo un desafío a Bruno Barreto, pues en Brasil muchas instituciones se negaron a ser patrocinadoras de la película justamente por la temática central de la historia. Por el hecho de que la película es mayormente hablada en inglés, se esperaba que tuviera alguna nominación al Óscar, cosa que lamentablemente no ocurrió, a pesar de todos los méritos artísticos que posee la cinta.

Saudade de Domingo # 11: Adiós a una estrella

Marília-Pera-divulgação-globo

El arte brasileño y latinoamericano están de luto. El día de ayer la actriz brasileña Marília Pêra, dejó este plano para integrarse a alguna parte del cosmos para ser lo que ya desde acá era: Una gran estrella. Y no en el sentido relacionado al divismo y a la banalidad que a veces se le endilga al cine, teatro o televisión. Marília Pêra era una estrella en el sentido de ser una obrera de las tablas, animal de escenario, un reservorio de personajes a los que ella les prestaba su cuerpo, su voz. Sea en el cine con Pixote, a lei do mais fraco (1981), Tieta (1996), Estación Central (1998) en televisión con El Primo Basílio, Dos Caras, Cobras y Lagartos, o en teatro interpretando a Marías Callas o Coco Chanel, Marília brillaba desde donde estuviera. No necesitaba exagerar, hacer algo mayúsculo, porque desde su trinchera lograba emerger con fuerza, como la gran actriz que fue.

25mai2004---a-atriz-marilia-pera-durante-ensaio-do-monologo-mademoiselle-chanel-com-texto-de-maria-adelaide-amaral-em-que-interpreta-a-estilista-francesa-coco-chanel-1883-1971-1449321846956_300x420
Como Coco Chanel en la obra Mademoiselle Chanel

Buscando siempre desafíos, se puso a las órdenes del director Eduardo Coutinho, con quien colaboró en su documental Jogo de Cena (2007). Ella misma reconocería luego que gracias a Coutinho aprendió cómo es tenue la línea entre lo que se es y lo que se finge ser. Esa preocupación y reflexión acerca de su propio oficio quedó plasmada en su libro Cartas a una joven actriz, en el que daba consejos a una hipotética actriz principiante. Sus colegas actrices Marieta Severo, Nicette Bruno, Cássia Kiss y Arlette Salles le rindieron homenaje hoy interpretando algunos fragmentos de ese libro durante el programa dominical de Globo, O Fantástico. No era para menos, una gran actriz merece ser despedida por sus propias compañeras, aquellas con las que compartió escenario, las que entienden el trabajo y el sacrificio que hay detrás del glamour que se vive en una noche de premiación.

 

fernanda-montenegro-e-marilia-pera-em-cena-de-central-do-brasil-1438713939753_693x479
Con Fernanda Montenegro en Estación Central (1998)

A pesar del cáncer que la aquejaba, entre las grabaciones de la serie Pé na Cova empezó a grabar un CD con canciones románticas, que iba a ser lanzado el próximo año. Ya con el tratamiento y el cuadro avanzado de su enfermedad, debió alejarse de la serie y del proyecto musical hasta su fallecimiento. Sin embargo, dejó una película póstuma Tô Rica y la última temporada de Pé na Cova, que serán estrenadas en 2016.

globo__Leona _Carolina Dieckmann_ e Milu _Mar_lia P_ra_-JMJ__gallefull.jpg
Junto a Carolina Dieckmann en Cobras y Lagartos (2006)

Marília Pêra es parte de ese universo de actores y actrices con los que crecí a través de las novelas, series y películas brasileñas. Vi todas sus transformaciones físicas, de rubia, morena, rica, pobre, conservadora, disparatada.  Vi también el paso del tiempo en su rostro, en su cuerpo, pero aun con las marcas de los años seguía siendo la actriz activa, volcánica, capaz de robarse el brillo en una escena donde su personaje podía incluso no tener texto. No podía ser de otra manera. Marília comunicaba e interpretaba con el alma.

 

Dejo por acá un vídeo en el que interpreta un poema de Carlos Drummond de Andrade y una entrevista que le hicieron en el programa Starte, que se caracteriza por entrevistar a personas relacionadas con el mundo de la actuación.

Inicia Saudade de Domingo

A partir de hoy domingo, empezaré a escribir una columna semanal en la que comentaré sobre temas que me interesan, cosas que pienso, obsesiones que quiero descargar. A esta columna la he denominado «Saudade de Domingo». La idea sería recoger acá la opinión «más personal» sobre determinados tópicos. Si bien todo el blog es de carácter personal, en esta sección procuraré ser aun más subjetivo (si cabe el término).

He dejado abandonado este blog varios meses. Crear esta columna es también una manera de obligarme a escribir con disciplina más allá de los trabajos académicos y/o de ficción en los que estoy involucrado. Intentar una escritura catártica a partir de lo cotidiano puede ser una nueva fuente de alimentación para mis ensayos y guiones. Veremos cómo marcha el asunto por acá.

Espero ser disciplinado.

¡Feliz día, Saudade!

10408563_10152590399071603_4142612375583301999_n

Los que me conocen, saben que siempre me he identificado con esta palabra. Muchos de mis nombres de usuarios en redes sociales empiezan con Saudade (como este blog y en Twitter @Saudade86) y eventualmente mientras converso, suelo insertar esta palabra para evocar determinados momentos. Cuando empecé a estudiar portugués, al final de la infancia, «me casé» con esta palabra. La sonoridad que le imprimía el portugués brasileño me producía de por sí, un sabor genuino en el paladar. Conocer varios idiomas me ha dado la ventaja de poder usar palabras que a lo mejor en castellano me resultan incompletas y aquel sentimiento de lejanía, distancia, soledad, amor, anhelo sólo encontraba eco en el portugués: Saudade.

Hoy 30 de enero, se celebra en Brasil, o dia da Saudade. El término tan popularizado en la literatura, poesía y sobre todo en la música, es la séptima palabra más difícil de traducir, según la consultora británica Today Translations.

Continuar leyendo «¡Feliz día, Saudade!»