Amor eterno a Sarah Paulson

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Ya me gustaba desde sus otras temporadas en American Horror Story pero en Hotel, me encanta. En cada temporada descubro una faceta nueva de su interpretación y consigo «olvidar» momentáneamente a las Sarah Paulson de las temporadas anteriores. En Hotel es una mujer rota, violenta, decadente, sufrida, una junkie. Amo sus escenas con Kathy Bates (siento nostalgia de las que tenía con Jessica Lange sobre todo en Asylum y Coven) y también sus momentos de soledad, en el que su personaje, carente y perdido se desnuda. La cámara quiere a Sarah Paulson y ella disfruta de ese barniz con que ha pintado a Sally.

Definitivamente amo esta nueva encarnación de Sarah Paulson.

Cássia Kiss y la gramática de su rostro

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Cássia Kiss es de esas actrices brasileñas que se maximiza con cada personaje que hace. Es una gran maestra del matiz, del microgesto, sabe jugar con su rostro, humedeciendo sus ojos, juntando sus labios, usando sus arrugas como marcas de tristeza o de sabiduría según fuera el caso (o ambos casos).

Ahora la veo en Os dias eram assim, una miniserie de Globo en la que interpreta a Vera, la madre de dos chicos que se ven envueltos en problemas con el gobierno militar de los años 70 en Brasil. Un personaje duro que en cada escena refleja la angustia contenida de una madre preocupada y que además, dadas las condiciones de persecución de los años de plomo, debe «fingir» ante el mundo que no pasa nada, que todo está bien. Cássia Kiss deslumbra con su interpretación, su voz arrastra esa callosidad del cansancio, de la impunidad que estaba ya instalada en Brasil desde el 64. Verla en escena duele, estremece y ahí entre estos encuadres que seleccioné, están las miles de madres que perdieron a sus hijos en centros clandestinos, en campos de tortura. La cámara se cierra hacia esa mirada sin brújula mientras ella intenta tocar un piano sordo, en el que busca calmar la agonía de la espera por noticias de sus hijos. Una melodía tenue acompaña la escena hasta el final cuando su rostro cambia a un aire inquisitivo. Como si un reflejo de duda (de más incertidumbre) le apresara el cuerpo. ¿Se preguntaría por ella, por sus hijos, por su país?

La escena se corta y Vera queda atrapada en su melancolía

Necesito dosis de Jodie Foster

No me pasa siempre, pero cada tanto entro en abstinencia de determinadas actrices. Me vienen a la memoria escenas con personajes que amé en otros tiempos y el primer impulso sería entrar a Youtube y buscar alguna escena que sacie mi sed. No siempre las encuentro así que me toca evocarlas desde la cabeza, tratando de recordar la velocidad de la escena, el tono, las miradas, la música.

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Jodie Foster en Carnage (2011)

Desde hace unos días necesito dosis de Jodie Foster, como un colirio, una cápsula o un remedio a cuentagotas. Siento falta de sus pausas, inflexiones, la manera de airear las palabras, la profundidad de su mirada entre llorar o no, cambiando de turbia a clara. Sea en Acusados (1988), El silencio de los inocentes (1991), Contacto (1997), Panic Room (2002) o Carnage (2011), Jodie Foster es capaz de jugar con el tamaño de su voz haciéndola un susurro o un grito de fiera herida. Su cuerpo menudillo crece en escena, acompaña sus hombros y sus manos con la voz que sube y baja. Respira contenida, observa, espera a su compañero/a de escena para lanzar su zarpazo sutil. Es una actriz que sabe esperar y cuando le toca brillar, disfruta el momento, saborea los verbos, los digiere y a veces con mirada luciferina es capaz de aniquilar a su personaje rival. También puede ser tierna, sumisa y a la vez fuerte como en Ana y el Rey (1999). Acá su cuerpo se infla, crece y se pone a la altura de Show Yun-Fat. A momentos se lo come vivo en escena, pero Foster sabe hacerlo con mesura y luego baja su intensidad para volver a su cauce, a su estado natural de actriz segura de sus capacidades, luego de pasar pruebas de fuego con monstruos como Anthony Hopkins en El Silencio de los Inocentes (1991).

Y bueno, eso. Que necesito una dosis de Jodie Foster estos días. Espero saciarla pronto.

 

Ella en la foto

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Hace unos días, en mi timeline de Instagram, me apareció esta foto de Glória Pires, una de mis actrices favoritas de Brasil. Aunque no tiene nada de especial, me capturó la mirada profunda con la que se clava en el objetivo de la cámara. Glória Pires no representa el prototipo de “mujer linda”, pero tiene una fuerza uterina que se apodera de todos los personajes que interpreta. Es de esas actrices brasileñas que recuerdo haber visto desde mis primeros años de vida. Su pelo negro abundante enmarcando ese rostro mestizo de cejas pobladas siempre me llamaron la atención. Ya más grande, en los primeros años del Internet pude escuchar su voz original (no la doblada de las novelas) y me fasciné con su voz grave, profunda, puissant que se pierde en el doblaje. Lo siento, actriz dobladora de Glória Pires pero la prefiero a ella, la original, ok?.

En esta foto nada especial, una más del álbum de Instagram de Glória Pires, me pregunto por María de Fátima, Ruth, Raquel, Nice, Lavínia, Rafaela, Júlia. Todas tan diferentes a Glória y todas ella misma.

Escribiré un personaje para ella.

Genia Total

meryl-streep3Meryl Streep en Sophie’s Choice (1982). Tomó clases de polaco y alemán, para interpretar a una migrante polaca en EE.UU que sufrió el martirio del holocausto. Bajó drásticamente de peso para el papel, «chamuscó» su inglés para dotarlo de un fuerte acento polaco. Actuación desgarradora y fascinante.
Antes de Meryl, Alan Pakula pensó en Liv Ulmann para el papel de Sophie. Otra película habría sido, sin duda.
El segundo Óscar para Meryl Streep a Mejor Actriz en papel principal, luego de Kramer vs. Kramer (1980).

Peli de Sábado por la noche #7: The Danish Girl (2015)

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Después de muchos años de intentos de producción, cambio de director, de actrices, finalmente The Danish Girl llegó a la pantalla grande. Basada en la historia real del artista danés Einar Wegener, la película cuenta el proceso de transformación del personaje de hombre a transgénero, siempre acompañado de su esposa, la pintora Gerda Wegener.

einargerda3-xlargeEddie Redmayne hace un trabajo impecable al meterse en la piel de Einar/Lili, debiendo construir dos personajes en uno. En su caracterización se percibe la incomodidad de la dualidad, el duro proceso de enfrentarse a sus propios deseos en la sociedad danesa de los años 20 y 30. Es un trabajo logrado desde la honestidad de Redmayne como actor, sin embargo su actuación no es superior a la que hizo de Stephen Hawkins en La teoría del todo. Alicia Vikander se convierte así en la base de la película al ser la mujer divertida, tenaz del inicio que con la transformación del esposo, saca una fuerza interior que la catapulta en las escenas de confrontación con Einar/Lili. Su personaje es clave para entender a Wegener y Alicia Vikander hace suya a Gerda con una gran destreza, trabajando muy bien los silencios, las miradas y los gestos.

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Tom Hooper (El discurso del Rey, Los Miserables) logra un buen manejo de la puesta de cámara, una fotografía y un arte que captura el ambiente nórdico que la historia necesita. El guión por su parte lo encuentro un poco monótono a partir del momento en que Einar se asume como Lili. Es como si desde ahí la historia no tuviera puntos de giro y sólo retoma el vuelo ya hacia el tercer acto.

En un inicio de la producción, Nicole Kidman interpretaría a Einar/Lili mientras que Charlize Theron sería Gerda Wegener. Luego Theron se involucró en otros proyectos y sería reemplazada por Gwyneth Paltrow. Finalmente ni Kidman ni Paltrow entraron a la película y se barajó el nombre de Marion Cotillard para interpretar a Gerda, papel que recayó luego en Alicia Vikander. Definitivamente serían películas diferentes con cada una de esas actrices. De todas formas, vale la pena ver esta película con la mirada de una cinta biográfica para conocer un poco más sobre el personaje de Einar/Lili, quien pasó a la historia como uno de los primeros pacientes en someterse a una intervención quirúrgica de cambio de sexo. Contar su historia es ya un acierto.