Facultad de Derecho, UCA. Octubre-Diciembre, 2014. En una de las amplias salas del último edificio de la universidad, contemplaba Puerto Madero mientras escribía los guiones de la serie de TV con la que me gradué de Magíster en Comunicación Audiovisual.
Mi querido Vinicius
Siempre he dicho que dar clases es un hermoso intercambio. Los alumnos adquieren conocimiento y uno como profesor se obliga a investigar más, leer con mayor profundidad, analizar, rebobinar, masticar conceptos, deglutirlos. Con mis clases de portugués, he vuelto a unas de mis pasiones de adolescencia: la música brasileña.
Vinícius de Moraes (1913-1980), reconocido como uno de los mayores poetas de lengua portuguesa, fue el personaje que elegí la semana pasada para charlar un poco en mis clases sobre cultura brasileña. A partir de esa elección, me sumergí en la espesura nostálgica de sus letras, tanto en poesía como en música. Es que el autor de A garota de Ipanema, fue un hombre como pocos: abogado, diplomático, compositor musical, poeta, cantante. «O poetinha», como es conocido hasta ahora, vivía el amor por las letras desde la sangre.
Tuve la suerte de comprar un libro del que el mismo Vinícius hizo la antología poética. Una verdadera joya, editado en Río de Janeiro en 1960. Es inevitable no sentir las cadencias del bossa en cada uno de los versos que escribe a lo largo de toda su obra poética. Se trata de un largo viaje que inicia con sus primeros poemas escritos durante sus estudios de Derecho hasta los concebidos a fines de los 50.
¡Feliz día, Saudade!
Los que me conocen, saben que siempre me he identificado con esta palabra. Muchos de mis nombres de usuarios en redes sociales empiezan con Saudade (como este blog y en Twitter @Saudade86) y eventualmente mientras converso, suelo insertar esta palabra para evocar determinados momentos. Cuando empecé a estudiar portugués, al final de la infancia, «me casé» con esta palabra. La sonoridad que le imprimía el portugués brasileño me producía de por sí, un sabor genuino en el paladar. Conocer varios idiomas me ha dado la ventaja de poder usar palabras que a lo mejor en castellano me resultan incompletas y aquel sentimiento de lejanía, distancia, soledad, amor, anhelo sólo encontraba eco en el portugués: Saudade.
Hoy 30 de enero, se celebra en Brasil, o dia da Saudade. El término tan popularizado en la literatura, poesía y sobre todo en la música, es la séptima palabra más difícil de traducir, según la consultora británica Today Translations.
Nuevo libro para la biblioteca y para más
No es un libro cualquiera. A simple vista no tendría nada de especial, pues se trata de un compilado de obras del teatro uruguayo contemporáneo, cada una con su respectivo valor, pero lo que me llevó a atravesar media ciudad para conseguir ese libro se debe específicamente a una obra: Un agujero en la pared, de Jacobo Langsner.
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Sobre el fin del proyecto de tesis
Me ha tomado algún tiempo digerir el fin de la tesis, pero como siempre es más fácil acostumbrarse a lo bueno, me siento despejado, feliz, abierto, con la grata sensación de tarea cumplida y finalizada.
El 2014, como ya lo conté acá fue mi año consagrado a la tesis. Es verdad que no trabajé los 365 días en el proyecto -la procastination es grande-, pero en términos generales mis energías estaban concentradas para concluir mi ciclo de maestría el mismo año pasado.
Adiós 2014, bienvenido 2015
Como meta del 31 de diciembre de 2013, me propuse que el 2014 sería el año de mi tesis y titulación de magíster. Aun cuando a momentos parecía que la realización de tal objetivo parecía imposible, seguí adelante llevado más por la intuición que por la razón. Como resultado, el 22 de diciembre, faltando 9 días para el final del año, hice mi defensa de tesis con el título correspondiente. Ya sólo por eso valió el 2014. Jaja.
Mirando en retrospectiva fue un año difícil, de incertidumbre, de sacrificios, pero también en el que conocí a personas maravillosas, en el que se presentaron oportunidades laborales interesantes, de esas que más llenan el espíritu que el bolsillo. Me tocó aprender y crecer rápido en áreas de las que apenas tenía un superficial conocimiento. Este año fue un tiempo de dejarse llevar por el corazón, por los instintos y caminar teniendo la certeza de que los caminos se irían abriendo por añadidura.
Hoy es un día para agradecer, por el año que se va y por el que viene. Medio planeta celebra el inicio de una nueva etapa, así que a poner energía positiva al unísono.
Gracias a todos los que formaron parte de mi 2014.
¡Feliz 2015 para todos!
100 años del genocidio armenio
Reverencia a un grande



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