
Este documental dirigido por Asif Kapadia, recorre la vida de Amy Winehouse desde sus inicios en la música en el soul y en el jazz hasta su trágico final, pasando por importantes momentos de su infancia y adolescencia. Prescindiendo de los encuadres con los entrevistados en cámara, el director opta por usar sólo sus voces mientras coloca imágenes caseras, vídeos de bastidores, entrevistas de Amy, con el objetivo de mantener al espectador sumergido en el universo de la cantante británica.

El documental no ha estado libre de la polémica pues el padre de Amy, Mitch Winehouse no queda muy bien parado en la historia. Por la construcción del relato, parecería que fue él quien convenció a Amy de no internarse en una clínica de rehabilitación ya que estaba en plena etapa de creación del que sería el álbum Back to Black. Mitch ya está en conversaciones para hacer otro documental de la vida de su hija junto con el director Phil Griffin.
Más allá de la polémica, esta película recoge momentos importantes de la vida tras bastidores de Amy. Se ve a una chica poco agraciada y rellenita de la adolescencia con una voz potente que empieza en la música jazz. A lo largo de los más de 120 minutos de película se observa cómo poco a poco Amy cae en un círculo vicioso entre su pareja Blake Fielder-Civil, los medios de comunicación y la industria musical, tríada que terminó por asfixiarla, encontrando a las drogas como único refugio. Amy, la joven sensible, de corazón roto, emotiva, ansiosa, rebelde, apasionada, errática es la que queda plasmada en este documental
El documental se puede ver desde Netflix y también en youtube en el link a continuación.






Abrahamson dedica una parte de la película para mostrarnos esa rutina de Joey y de Jack. Entre líneas vamos descubriendo también cómo Joey cayó en las redes de su captor y cómo debe negociar con él para poder conseguir alimentos, ropa, juguetes para Jack. La madre parece resignada a su situación, a los siete años de encierro teniendo sólo un tragaluz como hipotético contacto con el exterior. Hasta que decide hacer algo por ella y por Jack.

todos los obstáculos de la Iglesia para impedir que sus secretos salgan a la luz, se deja claro el trabajo ético de los periodistas en el trato con las víctimas. Escuchan, saben qué y cómo preguntar respetando la sensibilidad. Es una labor delicada en la que sería muy fácil tomar una postura emotiva, sin embargo el grupo periodístico sabe que necesitan de calma y precisión para lograr una investigación mucho más profunda. Vemos a los personajes de Keaton, Ruffalo, McAdams, Slattery en conflicto interno con lo que cada uno debe resolver ante las atrocidades que fueron sucediendo en la ciudad casi ante sus propios ojos, olvidando a las víctimas por años. Como bien dice uno de los personajes, «nunca es tarde» y tomando ello como mantra realizaron una investigación exhaustiva que terminó por destapar en el 2002 todos los abusos cometidos desde la Iglesia de Boston. La repercusión del caso, instó también a que muchas de las víctimas se animaran a hablar y fue así como el diario produjo más de 600 artículos relacionados con el tema.
periodistas todavía cree posible generar cambios en la sociedad a partir de su trabajo. Es una película necesaria, con un guión impecable y que sabe manejar con destreza la tensión a lo largo de toda la trama. El elenco funciona perfecto, nadie destaca por encima de ninguno, por lo que se obtiene una película coral. Ver a Michael Keaton en esta película luego de Birdman el año pasado, sólo confirma lo dúctil y minimalista que es como actor, sin tener que acaparar todas las escenas de la película. Mark Ruffalo, con el physique du rôle de hombre común, encarna a un periodista capaz de todo para avanzar en la investigación. Se lo toma como una misión personal y Ruffalo dota a su personaje de una naturalidad que se evidencia en sus pausas, sus momentos de impulso y en la interacción, a veces conciliadora, a veces conflictiva, con los demás personajes.
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