Saudade de Domingo #1: La sorpresa de empezar por el final

Miércoles 05h00. El volumen y el brillo del televisor terminaron por despertarme luego de haber caído en un sueño repentino unas horas antes. Como suele pasar en el umbral del sueño y la vigilia, el cerebro recibe e interpreta las imágenes a piacere. Normalmente no le doy mucha bola a lo que pueda ver en esos momentos, pues el sueño me mata y regreso a él casi enseguida. Sin embargo ese madrugada del miércoles me sorprendí con una escena digna de serie inglesa (a lo Inspector Morse o Prime Suspect), aunque hablada en portugués. Una fotografía magistral que jugaba con el contraluz producto de un gran ventanal en una habitación donde dos personajes se disponían a brindar. En un descuido del personaje femenino, el masculino coloca unas gotas de un frasco en su trago. Inmediatamente pensé en Agatha Christie y en su preciso manejo del veneno, pero no iba por ahí. En realidad sólo buscaba dormirla para escapar (esto de escapar lo intuí luego por las escenas que vi después). Una música tenue, un piano, una actuación sobria terminaron por decorar la escena que termina con la mujer desmayada luego de sentir mareos y falta de aire. El personaje masculino con todo el cuidado del mundo, la acuesta en su cama para luego escaparse.

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Grazi Massafera en Verdades Secretas (2015)

A estas alturas, el sueño se había marchado por completo y era consciente de qué estaba viendo: La novela Verdades Secretas, de la Red Globo, que ya se encontraba en su última semana. Desde que empezó en junio había visto sólo escenas sueltas y aunque me parecía una muy buena historia, no la había seguido en su totalidad. Quizás la curiosidad de saber que ya estaba tan cerca del final me hizo quedarme atrapado en esa escena muy bien interpretada por Marieta Severo y Reynaldo Gianecchini. En otra parte de ese capítulo, me encontré con Grazi Massafera destruída por el crack en una caracterización capaz de parar los pelos. Su actuación duele, arrebata el aire, desgarra. Había visto en internet los miles de comentarios felicitando el brillante desempeño de Massafera pero ser testigo en ese momento de su interpretación me dejó mudo. La dirección general hizo un trabajo magistral cuando Massafera es violada por cinco traficantes. Los planos no cayeron en un morbo gratuito. Por el contrario, hubo un excelente juego de luz y sombra, mientras la cámara se alejaba convirtiendo al espectador en un voyeurista. Los gritos de Massafera se confunden entre las risotadas de los adictos que uno a uno fueron pasando por su cuerpo. La sensación de hastío fue la misma que en la escena donde Mónica Bellucci es violada en Irreversible (2002).

En otro momento, ya casi al final del capítulo, una modelo hace su último desfile y a la salida del mismo un admirador (creo yo) le deja su tarjeta para salir. Otro personaje sale de un auto enfurecido creyendo que la modelo lo engañaba y la apuñala ahí mismo delante de todos, muriendo más tarde en un hospital.

Al final del capítulo, no sólo ya estaba despierto sino que no podía volver a dormir. Empecé entonces a imaginar cómo todos esos personajes llegaron a esas escenas que vi. Intenté pensar en una secuencia de momentos y sobre todo me intrigaba saber que pasaría en los últimos tres capítulos que le faltaban a la historia. Una novela ambientada en un mundo de modelaje decadente. En esta historia las modelos hermosas brillan por sus vicios y miserias. Reinan las antiheroínas y los hombres se vuelven objetos calculadores que no dudan en hacer abuso de su poder por encima de quien sea. Walcyr Carrasco, autor de la trama, se atrevió a mostrar y contar en una novela más corta, lo que el Brasil conservador (sí, esa es la otra cara del gigante de Sudámerica) no quiere ver. Ya siendo las seis de la mañana, decidí que tenía que ver sí o sí, Verdades Secretas desde el comienzo. Cuando una historia en la recta final o en la misma escena final me atrapa, se vuelve imperativo que la vea desde el inicio. Eso de que “se dañó la película” porque sé el final no me molesta, al contrario me encanta.

Muchas fueron las películas, series, novelas que comencé a ver luego haber visto el final. En la mayoría de los casos pasó de forma “casual”. Me quedaba atrapado viendo la escena de clímax de alguna película que veía alguien en mi casa o haciendo zapping me encontraba con algún personaje con expresión de terror y me quedaba enganchado hasta que los créditos aparecían a los pocos minutos. También me pasó de no engancharme justamente porque en algunas historias los finales son flojos. En ese caso la curiosidad del inicio es menor, pero aun así, a veces me propongo ver esas historias aunque sea como ejercicio para estudiar la estructura dramática de esa historia. Sí, mi espíritu de guionista me asalta cada tanto…

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Glenn Close como Alex en Atracción Fatal (1987)

Una de las películas que empecé por el final fue Atracción Fatal (1987). En una época de finales de los 90, era la cinta comodín para Cinecanal, pues la pasaban un montón de veces, normalmente en horario nocturno por su contenido. La primera vez no tenía idea de su carga erótica, pues la vi justamente cuando Alex (Glenn Close) muere en una bañera por un impacto de bala en el pecho. Hacia el final me pregunté, ¿qué diablos habrá hecho esta mujer para llegar a ese punto de locura que otro personaje tuvo que asesinarla? Luego en otra de las incontables repeticiones en Cinecanal, pude entender por qué.

Con la literatura me pasa algo similar. Cuando tengo un nuevo libro entre manos, empiezo a leer las últimas líneas de la página final. Virgen de esa historia, me dejo impregnar por el sonido de las palabras, el ritmo de la puntuación y por esa última frase como remate que cierra la trama. Si me atrapa, me desboco hacia el inicio con frenesí.

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Mis finales favoritos de películas

Unos días después de la experiencia con Verdades Secretas, una amiga por Twitter me desafió a elegir mis cuatro finales favoritos. Me gustó la casualidad (o causalidad) del asunto. Inmediatamente vinieron a mí los finales de Lost in Translation (2003), Amistades Peligrosas (1988), El Secreto de sus ojos (2009) y Babel (2006). De las cuatro, las dos primeras llegaron a mí a través del final y claramente sus inicios no me decepcionaron. En una buena historia o al menos en la estructura clásica, el final tiene que cerrar lo planteado al inicio, consiguiendo una historia circular. Quizás sea mi manía de guionista la que me haga pensar en estructura y personajes la mayor parte del tiempo. En la vida real lo más próximo a la experiencia del final me sucede cuando llego a una conversación empezada. Por no interrumpir para ponerme al tanto de todo, empiezo a construir el inicio de la conversación a partir de lo que cada interlocutor va diciendo. Algo parecido me pasa cuando veo alguna situación en la calle, en un café o en una fiesta. Me pregunto cómo llegó esa persona a ese momento, así sea la situación más trivial del mundo. En ocasiones cuando me pongo existencial, me pregunto lo mismo. ¿Cómo llegué a este momento? ¿Qué hechos pasaron para que hoy esté acá? En este mismo instante me lo pregunto también como final de este artículo. ¿Cómo llegué a escribir esto? ¿Habrá sido Verdades Secretas el inicio? ¿O el inicio se remonta aun más atrás con la primera vez que vi Atracción Fatal? ¿O será el inicio cuando tomé conciencia que quería dedicarme a contar historias? A diferencia de las películas, en la vida uno planta el inicio donde quiere o le conviene. Podemos editar los recuerdos o reescribirlos. Pero también somos ficción, somos Atracción Fatal, somos Amistades Peligrosas o Verdades Secretas. Lo interesante y mágico está en cómo llegamos al final así lo veamos cronológicamente o empezando por él.

Probablemente descubra otra historia cuando empiece a ver Verdades secretas desde el inicio.

Inicia Saudade de Domingo

A partir de hoy domingo, empezaré a escribir una columna semanal en la que comentaré sobre temas que me interesan, cosas que pienso, obsesiones que quiero descargar. A esta columna la he denominado «Saudade de Domingo». La idea sería recoger acá la opinión «más personal» sobre determinados tópicos. Si bien todo el blog es de carácter personal, en esta sección procuraré ser aun más subjetivo (si cabe el término).

He dejado abandonado este blog varios meses. Crear esta columna es también una manera de obligarme a escribir con disciplina más allá de los trabajos académicos y/o de ficción en los que estoy involucrado. Intentar una escritura catártica a partir de lo cotidiano puede ser una nueva fuente de alimentación para mis ensayos y guiones. Veremos cómo marcha el asunto por acá.

Espero ser disciplinado.

Mañana sábado estaré acá

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Mañana sábado 21, a las 11h00 estaré hablando de cine, a propósito de las premiación de los Óscar, dando destaque especial a Relatos Salvajes, nominada a mejor película en lengua no inglesa y a Silencio en la tierra de los sueños, la cinta ecuatoriana elegida para la preselección de los Óscar. No quedó entre las nominadas, pero es un orgullo nacional y charlaremos también un poco sobre esta película, que ha recorrido varios festivales internacionales.

http://www.arinfo.com.ar

Mi querido Vinicius

FullSizeRender-6  Siempre he dicho que dar clases es un hermoso intercambio. Los alumnos adquieren conocimiento y uno como profesor se obliga a investigar más, leer con mayor profundidad, analizar, rebobinar, masticar conceptos, deglutirlos. Con mis clases de portugués, he vuelto a unas de mis pasiones de adolescencia: la música brasileña.

Vinícius de Moraes (1913-1980), reconocido como uno de los mayores poetas de lengua portuguesa, fue el personaje que elegí la semana pasada para charlar un poco en mis clases sobre cultura brasileña. A partir de esa elección, me sumergí en la espesura nostálgica de sus letras, tanto en poesía como en música. Es que el autor de A garota de Ipanema, fue un hombre como pocos: abogado, diplomático, compositor musical, poeta, cantante. «O poetinha», como es conocido hasta ahora, vivía el amor por las letras desde la sangre.

Tuve la suerte de comprar un libro del que el mismo Vinícius hizo la antología poética. Una verdadera joya, editado en Río de Janeiro en 1960. Es inevitable no sentir las cadencias del bossa en cada uno de los versos que escribe a lo largo de toda su obra poética. Se trata de un largo viaje que inicia con sus primeros poemas escritos durante sus estudios de Derecho hasta los concebidos a fines de los 50.

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¡Feliz día, Saudade!

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Los que me conocen, saben que siempre me he identificado con esta palabra. Muchos de mis nombres de usuarios en redes sociales empiezan con Saudade (como este blog y en Twitter @Saudade86) y eventualmente mientras converso, suelo insertar esta palabra para evocar determinados momentos. Cuando empecé a estudiar portugués, al final de la infancia, «me casé» con esta palabra. La sonoridad que le imprimía el portugués brasileño me producía de por sí, un sabor genuino en el paladar. Conocer varios idiomas me ha dado la ventaja de poder usar palabras que a lo mejor en castellano me resultan incompletas y aquel sentimiento de lejanía, distancia, soledad, amor, anhelo sólo encontraba eco en el portugués: Saudade.

Hoy 30 de enero, se celebra en Brasil, o dia da Saudade. El término tan popularizado en la literatura, poesía y sobre todo en la música, es la séptima palabra más difícil de traducir, según la consultora británica Today Translations.

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Nuevo libro para la biblioteca y para más

FullSizeRenderNo es un libro cualquiera. A simple vista no tendría nada de especial, pues se trata de un compilado de obras del teatro uruguayo contemporáneo, cada una con su respectivo valor, pero lo que me llevó a atravesar media ciudad para conseguir ese libro se debe específicamente a una obra: Un agujero en la pared, de Jacobo Langsner.

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Sobre el fin del proyecto de tesis

Me ha tomado algún tiempo digerir el fin de la tesis, pero como siempre es más fácil acostumbrarse a lo bueno, me siento despejado, feliz, abierto, con la grata sensación de tarea cumplida y finalizada.

El 2014, como ya lo conté acá  fue mi año consagrado a la tesis. Es verdad que no trabajé los 365 días en el proyecto -la procastination es grande-, pero en términos generales mis energías estaban concentradas para concluir mi ciclo de maestría el mismo año pasado.

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Adiós 2014, bienvenido 2015

Como meta del 31 de diciembre de 2013, me propuse que el 2014 sería el año de mi tesis y titulación de magíster. Aun cuando a momentos parecía que la realización de tal objetivo parecía imposible, seguí adelante llevado más por la intuición que por la razón. Como resultado, el 22 de diciembre, faltando 9 días para el final del año, hice mi defensa de tesis con el título correspondiente. Ya sólo por eso valió el 2014. Jaja.
Mirando en retrospectiva fue un año difícil, de incertidumbre, de sacrificios, pero también en el que conocí a personas maravillosas, en el que se presentaron oportunidades laborales interesantes, de esas que más llenan el espíritu que el bolsillo. Me tocó aprender y crecer rápido en áreas de las que apenas tenía un superficial conocimiento. Este año fue un tiempo de dejarse llevar por el corazón, por los instintos y caminar teniendo la certeza de que los caminos se irían abriendo por añadidura.
Hoy es un día para agradecer, por el año que se va y por el que viene. Medio planeta celebra el inicio de una nueva etapa, así que a poner energía positiva al unísono. 

Gracias a todos los que formaron parte de mi 2014.

¡Feliz 2015 para todos!

Piel

Te vi y algo en mí se estremeció (frase cliché). Algún chasquido de magia pareció encender moléculas dormidas y las cadenas de ADN se aceleraron a la velocidad de la luz. El cosmos confabuló a tu favor y yo perdí. Un frío repentino en la boca del estómago acompañado de un sabor biliar en los labios me hizo temblar hasta los huesos. Al verte sabía que no había retorno. Era tuyo y mis venas, tejidos responderían a vos (fuck you). Los demás personajes en la escena carecían ahora de sentido, habían hecho mutis y sólo estábamos vos y yo en un extraño juego de identidades y abstracciones. Yoes, nosotros, mezclados en la humedad porteña de fin de agosto. La odiada primavera llega y el polen empieza a invadir los alvéolos (nunca me gustaste, printemps). Una primavera para apoderarme de tu osamenta gris, absurda quizás y con tonada rioplatense. 
Desde ya somos una cobra destinada a comerse a sí misma. 

Pincelando un ensayo

Tengo que escribir un pequeño artículo sobre mi vivencia en Buenos Aires que será publicado online… 
Muchas ideas vienen y de pronto se hace material una necesidad que había revoloteado por mi cabeza hace tiempo: dejar en palabras un testimonio sobre lo vivido acá en el Sur. Tarea ardua. 
Siento que podría escribir un libro. Pero podría ser aburrido y solo interesante para mí. Me reconozco monótono y complejo a veces. También soy lúdico y medio dulzón. Me gusto a momentos, así como quiero a Buenos Aires. 
Todas mis relaciones son dicotómicas (¿cuáles no?). Forzarme a pensar sobre Buenos Aires, me produce adrenalina y me parece un ajuste de cuentas necesario con esta ciudad.
Escribir sobre Buenos Aires, me hace sentir paz, desprecio, amor, alegría y agradecimiento por todo lo que me define ahora (y también por lo que ya no me define).
Me gusta esta ciudad aunque a veces no la entienda. Creo que no logro comprenderla del todo porque nos parecemos y prefiero no ver en ella lo que yo soy. 
Buenos Aires y yo nos queremos, probándonos constantemente que somos impredecibles.