Del diario de Helena

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(Fecha desconocida: Podría ser hace un año, cinco o diez. Igual todo en este plano esilusorio)

Creo que lo amé desde la primera foto en que lo vi. Compartíamos muchos amigos pero nos separaba la barrera de “la solicitud pendiente” en Facebook. Repasé sus fotos, sus viajes a la Patagonia, sus ponencias como joven promesa de la literatura del Cono Sur, sus fotos familiares. No era lindo en aquel entonces pero había algo en esos ojos rasgados, en sus mejillas abultadas y rosadas, en ese cabello abundante surcado de pelos grises que me sacó de la anomia cotidiana.

Me hice esclava de sus fotos, de sus posteos a los que no podía poner Like. Lo busqué, lo viví, lo toqué por google. Ambos teníamos treinta años en esa época. Sentí un poco de envidia que teniendo la misma edad él ya fuera una joven promesa con varios libros y yo apenas una compositora con alguna canciones circulando. Me imaginé navegando en su esternón, buceando entre sus venas hasta llegar a su garganta y adueñarme de su boca, de sus palabras, de aquellos adjetivos rebuscados con lo que solía escribir historias de amor gótico. Imaginé mi nombre entrelazado a su apellido, mi piel a la suya, mis melodías con sus letras. Y así hasta llegar a la foto en que me miró directo a los ojos. Quise pasar el cursor hacia otra foto pero ahí seguía, con esos ojos orientales profundos violando mi mirada. Me había descubierto, sabía todo de mí y lo que quedaba era el vacío de saludos no pedidos. Congelé mis ojos en los suyos, una melodía con ukelele invadió mi cabeza y nos quedamos atados en esa foto. No quise ni pestañear porque tuve miedo de terminar saltando a otra escena.

Escritura y Ciudad: Día 7 (This is The End)

El final llegó. El final de la película, de la temporada de la serie, de la novela, cayó tan rápido cuando parecía lejano. Mirando hacia atrás recuerdo el primer día del seminario, la primera salida para escribir el primer poema y me parece tan lejos, como si hubiera sido hace un mes, cuando en realidad han pasado sólo diez días. Es que acá en Nueva York y con las clases, hemos vivido todo con mucha intensidad. Creo que a todos los que hemos participado, de una u otra manera el seminario nos ha cambiado la forma de pensar y de escribir. La crisis es parte fundamental de la creación y creo que las clases en ciertos momentos lograron eso. No tengo más que agradecimientos para todo lo vivido acá.

En la última clase de hoy, Guillermo leyó los inicios de nuestros cuentos. Sobre el mío, dijo que le gustaba mucho el conflicto de la historia y me hizo sugerencias sobre determinadas frases y el posterior desarrollo de la trama. Me recomendó la lectura de dos libros que voy a tratar de conseguir. Sus comentarios me parecieron acertadísimos, así que estoy muy motivado para llevar adelante el cuento.

Entre la clase de Guillermo y la de María, llevaron una cámara al aula para grabar de nosotros algunos testimonios sobre el seminario. María me pidió que pasara yo, así que rompí el hielo al ser el primer testimonial. Me gustó hablar sobre lo que para mí significó el seminario, ya que es algo que a través de esta bitácora he venido trabajando todos estos días. Luego pasaron otros compañeros a los que María les fue haciendo preguntas diferentes acerca del seminario.

En la última clase de María trabajamos la traducción de una parte del poemario Gabriel, de Edward Hirsch, quien además de poeta es el Presidente de la Fundación Guggenheim. Nos dividimos por grupo para trabajar el poema y luego fuimos poniendo en común nuestras traducción por estrofas. Sobre el arte de la traducción, María dijo cosas muy lindas. Una de las que más me gustó fue “la traducción es un trabajo generoso”. Recomendó que cuando atravesemos algún bloqueo, en el que sintamos que no tengamos nada que escribir, recurramos a la traducción, ya es un trabajo libre en el que hay que llevar las palabras de la lengua original a la que se quiere traducir. Libre en el sentido de que en poesía y narrativa en general, hay que encontrarle la sonoridad a las palabras en el idioma traducido. Como ejemplo nos puso el de una investigadora que se dedicó a recopilar las traducciones existentes de los tres primeros versos de La Divina Comedia, de Dante Alighieri. Escuchamos la grabación de todas las traducciones en diferentes épocas y si bien el sentido era el mismo, las palabras utilizadas variaban. Unas eran más poéticas, otras más concretas.

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Terminada la clase, se entregaron los diplomas de participación en el seminario con la respectiva foto. Un momento emocionante, de cierre de cursada que luego se complementó con un almuerzo en Delmonico’s, un restaurante lindo en el Financial District a pocas cuadras del City College. Pasamos un momento agradable entre los compañeros, los profes, el Decano del City College, Juan Carlos Mercado y Carlos Aguasaco, coordinador del seminario. Aproveché para pedirle a María que me autografiara su libro Elegía Joseph Cornell. La compañera de Brasil me regaló un libro de cuentos de su autoría y le pedí que me lo dedicara.

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En el almuerzo en Delmonico’s.

Luego con unas amigas del mismo seminario fuimos a Ulysses Bar, lugar al que habíamos ido el primer día del curso. Un lindo pub irlandés, tranquilo más tipo un lugar after office. Yo me pedí un Negroni, un trago muy fuerte para mí, que con el vinotinto acumulado del almuerzo, terminó por marearme.

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Con María, una genia, maestra, a la que debo haber encontrado el amor a la poesía.

Desde ya empiezo a extrañar las clases del seminario. No hay nada más lindo que volver a ser alumno, ser errático, intentarlo una y otra vez. Esa es la libertad que da el ser estudiante. En estos años he sido profesor casi todos los días y tomar este seminario me ha colocado en ese lugar hermoso y privilegiado de estudiar, de aprender de grandes maestros, de escuchar, de confundirse, de explotarse la cabeza si es necesario y armarse a pedazos. Me harán falta Guillermo y María como profes, los compañeros a los que espero ver a lo largo de la vida, en otras circunstancias. Me siento privilegiado de haber sido parte de esto, de haber estado rodeado de personas maravillosas. Agradezco por la experiencia, por Nueva York, por la escritura, por los nuevos amigos que tengo.  Termino esta bitácora del seminario con emociones encontradas: Alegría, nostalgia, satisfacción. Fue un hermoso paréntesis y un bello comienzo de año. El domingo por la noche emprendo el viaje de vuelta a Ecuador, así que trataré de aprovechar los días que quedan en esta ciudad a la que he conocido de la mano de la poesía. Yo que siempre quise conocer Nueva York presintiendo que la amaría, he tenido la oportunidad de recorrerla con las mucosas expuestas, con el corazón latiendo a mil, gozando de cada segundo acá, teniendo la certeza de que este es uno de los momentos más hermosos de mi vida.

Escritura y Ciudad: Día 6

Hoy el día estuvo nublado, húmero y con lluvia. Ya me llevo bien con el subte y recién hoy caí en cuenta de que ya domino los tiempos. Mientras viajaba, pensaba en lo afortunado ue soy de poder conocer Nueva York a través de la escritura, de estar rodeado de un grupo de gente tan chévere en el seminario y tener dos instructores geniales como Guillermo y María. Me sentí tan emocionado de pronto que me faltó poco para llorar en el subte. Ha sido una experiencia superlativa, mayúscula, de mucha generosidad y humildad. Estoy muy feliz de estar rodeado de buenas personas y en una ciudad que me ha abierto las puertas con su gélido abrazo maternal de invierno.

Es loco como en tan pocos días, nos hemos llegado a conocer entre los compañeros. Todos somos “especiales”. Es decir, nadie tome un curso, taller, seminario de escritura es muy normal y eso es genial. Somos un grupo diverso con sed de aprender y de pasarla bien. Desde ya siento que voy a extrañar estas clases, a los profes, a los compañeros.

Ayer no tuvimos clase, ya que fue feriado en Estados Unidos por el nacimiento de Martin Luther King. La verdad ni sentí el feriado porque acá en New York casi todos trabajaron como un día normal. Hoy fue entonces como una especie de lunes. En la clase de narrativa, Guillermo nos habló de las leyes -o preceptos- que Borges consideraban que debían tenerse en cuenta en la novela policial y que algunos se podrían aplicar al cuento en general. Como siempre, en los preceptos hay excepciones y Guillermo fue muy claro en ese punto también, destacando que existen varios cuentos donde no siempre se cumplen todos  leyó los inicios de los cuentos de varios compañeros que hicieron la tarea. Yo todavía le sigo dando vueltas al mío, ya que no logro ver cuál sería el final de los personajes. Tengo varios ideas pero no me decanto por ninguna todavía.

Para mañana tenemos que leer El Aleph, ya que la clase será sobre el cuento fantástico. He leído varias veces el cuento y es loco ver que cada vez que lo leo pareciera la primera vez. Me sorprendo siempre en las mismas partes y tengo la sensación de que todo fuera nuevo. Locura mía, claro está, pero es lo que me sucede con El Aleph. Creo que es el único cuento con el que siento esto.

En la clase de María, tuvimos una sesión larga sobre la poesía en el Romanticismo Alemán, para luego llegar al Modernism  norteamericano. Durante la clase María contó la historia de amor truculenta entre Ezra Pound y H.D (Hilda Doolittle), las extravagancias del poeta italiano Gabriele D’Annunzio y la vida triste de Karoline Von Günderrode. Es impresionante la cantidad de cosas que sabe María. Es realmente una genia. Por clase tengo por los menos unos diez referentes para leer fuera del material de clase. Creo que ya tengo para leer todo el resto del año.

Luego leímos dos poemas de Huidobro y uno de César Moro llamado Viernes en la noche con el humo fabuloso de tu cabellera. Quedé fascinado con este poema, qué belleza logra el poeta creando imágenes con las palabras justas. Todo engrana en ese poema y leerlo detenidamente verso por verso fue un deleite. Creo que si leyera esto de mí, hace un mes atrás no me lo podría creer. Con María, he aprendido a leer poesía, a disfrutarla y realmente siento que se ha abierto un mundo nuevo para mí.

Después de la clase, fuimos a almorzar con unos compañeros y sin proponérnoslo, terminamos todos los del seminario en Poets House, lugar que María había recomendado que fuéramos. El lugar es lindo, es como una especie de instituto que fue fundado en 1985, donde se realiza eventos de poesía, se dan cursos y la gente puede consultar la biblioteca, trabajar con tranquilidad en sus instalaciones.

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Al interior del Poets House, frente al Hudson River

Para mañana toca llevar un poema acerca de la librería Strand y/o del Lower East Side. Mañana leerán los que aun no han leído ningún poema durante el seminario. De todas maneras haré el mío. Al final del seminario hay que enviarle a María todos los poemas producidos y elegirá algunos para ser publicados en la página web de la maestría en Escritura Creativa. Ya se percibe el saborcito de final.

Escritura y Ciudad: Día 5

Hoy volvió el frío. 4 grados, 2 grados, 1 grado. A lo largo del día la temperatura en lugar de subir, seguía bajando, así que otra vez la ropa pesada para aguantar el frío. En la clase de Guillermo, hablamos de los cuentos que nos mandó a leer: La autopista del sur (Cortázar), La aventura de un automovilista (Ítalo Calvino), Los destructores (Graham Green), Una partida de tenis (Daniel Moyano), Un lugar limpio y bien iluminado (Hemingway) y Cuarenta centímetros cuadrados (Samantha Schewblin). Una discusión muy interesante acerca de los mismos y de cómo la ciudad (o la noción de lo urbano) estaban presentes en los cuentos.

Para la siguiente clase que será el martes (el lunes es feriado acá en Estados Unidos) tenemos que llevar como tarea al menos la primera página del cuento que trabajamos esta semana como apunte. Aun no tengo claro cómo arrancar y menos aun cómo terminar. Voy a darle vueltas este fin de semana a eso a ver si se me ocurre algo. Espero que sí y sino trasladaré a la narrativa los consejos de María de dejarse llevar y que la escritura se manifieste.

En la clase de María leímos unos poemas de María Malusardi y uno de Mario Montalbetti, poeta peruano del que había escuchado mucho pero del que nunca había leído nada. El poema que leímos me pareció interesante ya que estaba totalmente despojado de imágenes poética complejas y su estilo llano, concreto, lo pone muy cerca de la narrativa. Sin embargo en su poema igual se producía el efecto poético, la sorpresa, el misterio con el juego de palabras, de conceptos.

Después de la clase fui con unas compañeras del taller a almorzar y a las 13h30 volvimos al City College para ver la película documental Se acabó la épica, que recoge testimonios que vivieron de cerca del escritor argentino Néstor Sánchez, autor prácticamente olvidado y que ahora su hijo está tratando de insertar nuevamente luego de su muerte en el 2003.

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El documental es interesante por el personaje -Sánchez- mas no por el producto audiovisual como tal. No hay una propuesta desde lo cinematográfico que pudiera estar a la altura con el personaje de Néstor Sánchez. De todas formas, como contenido, la película es interesante para conocer al escritor.

Hoy debíamos ir al MOMA para hacer la tarea de María de elegir una pintura y a partir de eso escribir un poema pero con unas compañeras decidimos ir a conocer Harlem, un barrio dentro de Manhattan, con un gran población afroamericana y latina, peligroso hace años atrás pero que hoy se siente más seguro. Estuvimos en el Museo del Barrio y en el Museo de Nueva York. Ambos lugares son imperdibles. Para terminar, fuimos a un bar de comida etíope donde además había jazz en vivo. Una experiencia inolvidable.

Mañana sábado iré al MOMA y luego lo que los pies y el destino dicten que deba hacer.

Escritura y Ciudad: Día 4

Hoy hizo más “calor”. La temperatura llegó a 18 grados y obviamente los abrigos pesados empezaron a molestar más de la cuenta. En la clase de Guillermo leímos los “apuntes” de los cuentos que vamos a escribir (por lo menos una página) la próxima semana. A pedido de él, o mejor dicho, por su sugerencia, casi todos apostamos por el tema fantástico. Guillermo fue leyendo los apuntes de cada uno, haciendo comentarios para encontrarle posibles caminos al desarrollo de cada cuento. De mi apunte, Guillermo dijo: sos novelista. A continuación dijo gustarle el conflicto de la historia y me sugirió hacer algunos ajustes en cuanto al orden los acontecimientos.

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Mañana vamos a analizar el cuento urbano y para ello debemos leer siete cuentos en los que la ciudad tiene una presencia importante. Esta noche espero terminar de leer los tres que me faltan.

En la clase de María, leímos algunos poemas de autores argentinos. Me encanta ver lo apasionada que es al “abrir” el poema, como ella misma dice al acto de analizar los versos. Esta parte es muy interesante pero también vuela la cabeza. Los niveles de abstracción que se pueden lograr analizando un poema son infinitos. Esta parte me cuesta un poco ya que  hay poema que están prácticamente encriptados, resulta difícil acceder a ellos, sin embargo María ayuda a direccionar el análisis. Dos compañeras leyeron sus poemas y luego del análisis, pedí leer yo (sí, yo pedí, cosa rara, pero cierta). Me había gustado lo que escribí la noche anterior y quería el feedback de María. Le gustó la musicalidad del poema, sugirió cortar unos versos y me pidió que pensara en un título, ya que el le puse era muy largo (lo era en verdad).

Luego con unos amigos fuimos al Central Park como parte de nuestra tarea con María para presentarle un poema mañana. La temperatura agradable hizo también apacible la caminata por Central Park. No se puede creer lo enorme que es, hay muchos mundos dentro del parque. Sin duda una gran epopeya neoyorquina. Inspirado en lo que vi, escribí un poema esta noche que por lo menos a mí me suena bien. Creo que voy entendiendo cómo liberar la mente y dejar que la poesía fluya entre los dedos.

Mañana después de las dos clases vamos a tener la proyección de un documental sobre un escritor argentino y luego deberíamos ir al MOMA a ver la muestra permanente y las temporales. Otra noche más en New York que termina y yo amando cada vez más la ciudad.

Escritura y Ciudad: Día 3

Hoy llegué temprano. Calculé mejor mis tiempos y llegué bien. La temperatura subió hoy. Al salir de hotel hacia el subte estaba a 7 grados y aunque parezca mentira empecé a sudar. Después de temperaturas en negativo supongo que ya me había acostumbrado a ese frío extremo.

En la clase de Guillermo, seguimos estudiando los errores comunes que se cometen al escribir en cuanto a la forma. La presencia de gerundios, exceso de adverbios, frases comunes, exceso de lirismo, palabras rebuscadas, etc. Luego cada uno tuvo unos minutos con Guillermo para hablar sobre el cuento que escribimos. Sobre mi cuento, Guillermo me dijo que le parecía más una novela por la forma en la que estaba escrito, que para cuento sería necesario quizás reducir ciertos pasajes. Coincido plenamente y de hecho sé ahora dónde cortar porque de hecho algo en mi interior me molestaba de esas partes. Sin embargo a veces me enamoro de cosas que escribo y termino editando poco. Así que ahora sin dolor, haré una intervención quirúrgica a mi cuento. Por su propio bien.

En la misma clase, se sortearon 5 ejemplares de una antología de cuentos de varios autores, entre ellos Guillermo. Dado que en la clase somos como 20, Guillermo optó por hacer un sorteo. Todos anotamos nuestros nombres y al iniciar el sorteo el primer nombre que salió fue el mío. Luego hice que Guillermo me autografiarla la portada de su cuento dentro del libro (sí, fue mi momento de farándula).

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Como consigna para mañana, nos quedó de tarea traer un “apunte” de historia, lo que yo llamaría en audiovisual un storyline. No sé si el que escribí funciona, pero ya veré mañana qué dice Guillermo del “apunte”.

La clase con María, como siempre interesante. Me encanta cómo escucha con atención los poemas de los compañeros, buscando la sonoridad, el efecto poético. Hoy trajo a la clase un texto de la filósofa española María Zambrano acerca del oficio de la escritura y fue img_9868realmente lindo analizarlo párrafo por párrafo. Me quedaron sonando algunas frases como “escribir viene a ser lo contrario de hablar”, “la poesía es secreto hablado. que necesita escribirse para fijarse”, “el secreto se revela al escritor mientras lo escribe”. Zambrano habla de la escritura como un momento de soledad en la que el escritor se calla para fijar en palabras aquello de lo que nadie habla, que está oculto, en alguna parte y que el escritor lo trae a través de su pluma. María haciéndose eco de Zambrano, dice que la página blanco no es un terror, sino un don, porque es la posibilidad de que algo surja. Esa mirada optimista, entusiasta sobre la angustia de la página en blanco me parece hermosa. Me encanta recibir clases y saber que los profesores tienen nivel. Desde ya, siendo la cuarta sesión, siento que he aprendido muchísimo, confirmándome lo mucho que amo las letras y  que este es quizás el oficio principal al que me quiero dedicar (sea en narrativa, poesía, teatro o audiovisual).

La tarea de hoy para mañana fue caminar por el Brooklyn Bridge, visitar el Dumbo y a partir de eso escribir un poema. Estoy más contento con lo que logré con este poema que con los anteriores. Quizás estoy entendiendo mejor “el trip” de la poesía. Hoy no alcancé a leer, así que veré si puedo leer mañana.