Saudade en parpadeo

Removido. 
El corazón se ha ejercitado mucho en las últimas semanas. 
Los amigos empiezan a irse, los exámenes finales, esa sensación de final invade y enrarece el ambiente. Pinta de almíbar y cenizas lo que en otro tiempo fue llamado presente. 
El vacío ahoga mis fuerzas y visualizo a retazos, los fotogramas de momentos alegres y tristes. 
Un abrazo es apenas el único modo de atesorar a esas personas que compartieron las palabras, el corazón. 
Y un poco de todos quedará en los bares de Palermo, en los pasillos de la facultad, en la feria de San Telmo, en las noches de chori de la Costanera, en el melancólico y negado Río de la Plata.

Promiscuidad Literaria

Dícese del irresistible deseo por empezar diversas novelas, relatos en simultáneo, sin terminar ninguno de ellos en un tiempo y espacio determinado. Personajes se trasladan de un libro a otro y parajes distantes terminan encontrándose en un soslayo. Acostarse con varios libros a la vez es adictivo y aunque en algunas noches aframbuesadas una novela de lavanda puede acaparar la atención sobre las almohadas de plumas, horas después se impone algún cuentito gélido con gusto a sangre hiperglucémica. Una mañana amoratada se lleva una novela policial inglesa y una tarde de nubes perlas un relato de dos personajes atrapados en alguna casa sin frío ni calor. 
Ni para qué hablar de la prostitución literaria…

Desfile de Personajes

Perdí la cuenta de cuántos personajes condené. Y no porque les haya dado muerte en escenas, como correspondería según el caso, sino porque murieron antes de ver la luz. Los trazos difusos de un personaje al que miraba más con prejuicios que con amor, me hacía rápidamente aplastar con fuerza y sin pensar la letra delete, para terminar de desaparecer al pobre ser apalabrado que no logró convencerme.
Y así pasaron Rosas, Guidos, Juanes, Alicias, Antonios, Tomases, Pedros, Javieras, Beatrices, Rafaeles y demás nombres que fueron licuados en el limbo del olvido. Siempre tuve la esperanza de que en ese licuado, surgiera un mutante fuerte con un nombre enérgico que se levantara para abandonar ese oráculo sin gravedad y emerger con fuerza a mi conciencia. Alguno que otro pasó la prueba, sin embargo, hay noches en las que me parece escuchar su clamor, su pedido de auxilio, la súplica por existir, así sea en forma de personaje efímero. A veces tomo valor y agudizo el oído. Luego escribo, vacilo, doy unos cuantos trazos, se desvanece. Otra noche será.

Mejor leo un capítulo de Rayuela.

Camila

Con ansias locas y movimientos torpes, rompió todos los botones de la camisa de cuadros azules y rojos que lleva Sebastián esa noche otoñal con sabor a glaciar. La calentura proveniente de su primer chakra, siempre acumulada, parecía consumir a Camila hasta el punto de asfixiarla. La furia volcánica subía por su útero, quemaba sin piedad su estómago y corroía su tracto digestivo para luego pasar a su corazón, cuyos latidos hace mucho habían perdido su conteo regular. Su entrepierna, viscosa, deseaba ser poseída, castigada, aniquilada. Con el ímpetu de loba que su abuela habría de aplicar medio siglo atrás con muchos de sus queridos, Camila se perdió entre la selva oscura que poblaba el corazón de Sebastián. A mordiscos, penetró en el pectoral izquierdo, trituró el esternón y como un trofeo, obtuvo su corazón. Aquella bomba de color rubí, brillante, con destellos dorados iluminaron el rostro de Camila. Sebastian, turbado en un estado de éxtasis como nunca antes, veía en ella, a una diosa griega, a una cuyo nombre no puede recordar. Deseó que ella se trague su corazón y estar en su interior. Penetrar sus vísceras y unirse a su corazón, hasta latir al unísono. Camila, como digna nieta de su abuela española mitad gitana, mitad teutona, tomó entre sus manos el corazón de Sebastian. Lo apretó a su pecho perforando su cavidad torácica. Su cuerpo fibriló y por sus muslos descendió una viscosidad oscura que quemaba su piel. Camila aun encima de él, exhausta, se tornó violácea y sus ojos inmóviles parecían agradecerle por la entrega de su mejor ofrenda.

Espasmos

Calles, deseos, esquinas dolientes, desconozco los medios con los que la primavera
fibrila la aridez del invierno. Tampoco me interesa saberlo. Ya filosofé e intelectualicé…
Y perdí…
Me va mejor ser personaje de telenovela y no de peli.
En la peli soy un extracto, un fotograma. En la telenovela, me vuelvo un culebrón,
reiterativo, bicicleteo en un sinsentido que me permite divagar hasta cuando el villano
de turno me invita a una supuesta batalla final. 
Y ahí empiezo a hablar mexicano…
Me congelo en verano, el sudor que inunda la frente no es más que el frío concentrado
en mi pétrea glándula pineal. Debería ablandarla con azafrán y lavanda.
Tengo hemofilia. Me corto usualmente para beber de mí. 
No quiero que me ames, lo hago yo mejor que vos. Si los errores en las ciencias duras son fatales
en las del amor son tragedia griega.
Y no, no puedo escribir más que de nosotros…

O mejor, puedo, pero me sale mejor el papel de evocador…

Antes de la despedida

Nubes de hielo circundaban nuestros pasos y una ensalada de palabras vertidas en nata evaporada ponían el intertítulo FIN antes de tiempo. ¿Quién dijo que se acabó? El ‘acción’ se prolonga aun cuando ya se ha dicho ‘Corte’.
El sabor de la granadina persiste en mi boca, la misma que surcaste con tus tentáculos de hiel, la misma que juraste poseer hasta los tiempos de la nueva luna. La granadina en conserva ha empezado a levantar una vegetación de microfrutos rojos sobre las papilas almibaradas. 
Te hago responsable.

Los Amantes

Una luz rosa los envolvió en esa cama de pasto y de sábanas de trigo. Un dulce olor de lavanda salían de sus respiraciones agitadas. El contacto piel con piel provocaba leves chasquidos violetas mientras sus latidos, al inicio asincopados, se armonizaron en una sola melodía, una canción milenaria mantrada una y otra vez por los enamorados de la luna y sus cometas. Los amantes en la cama de pasto reproducían con sus abrazos, la llegada del alba en una playa sureña de verano.

¡Y se va el 2013… Bienvenido 2014!

Realmente la constancia no ha sido mi fuerte en este 2013. A lo largo de este año tuve altos y bajos, con muchas turbulencias, circunstancias difíciles, pero afortunadamente conté con personajes especiales a mi alrededor dispuestas a auxiliarme cuando más lo necesitaba.
Este año transcurrió casi como un soplo. Los meses pasaron con un ritmo frenético. A nivel académico fue el segundo y último año de la maestría. Con algunas materias me quedé con un mal sabor de boca, que se compensaron con otras en las que realmente sentí que pasé por un verdadero proceso de aprendizaje. Me quedo con estas materias que han incorporado en mí nuevas herramientas para mirar la vida. En cuanto a calificaciones, no me puedo quejar, siempre entre 8 y 10. 
A nivel profesional me trajo varios proyectos: El corto Martín detrás del Costurero en enero y febrero (dirigido por mi amiga Laura Lopera), donde fui productor; Sé que estás Ahí, corto que escribí, dirigí y produje, el piloto para un programa de TV y un ensayo audiovisual en forma de videoclip. Estos proyectos me dieron la oportunidad de conocer gente valiosa con la que espero seguir trabajando de aquí en lo sucesivo.
A nivel personal, en enero tuve la pérdida de una gran amiga: Zoila. Justamente estaba en Ecuador por esos días de enero cuando ella perdió su batalla contra el cáncer. Me dolió mucho su partida de este plano y aun escribiendo estas líneas, me conmuevo. Muchas veces leí algunos de los mails que me mandaba. Recuerdo que en uno de ellos, cuando ya tenía un mes viviendo en Buenos Aires, me escribió que no me vaya a ganar la pena, que tenía que ser fuerte, estudiar y volver a Ecuador a trabajar. Ella siempre tenía un tono tan alegre, chistoso para decir las cosas. Daba la impresión de estar happy todo el tiempo. Quizás por ello no necesitaba beber. Mientras en las fiestas todos tomábamos ella no lo necesitaba. Zoila vivía en esa euforia que produce el alcohol aun cuando no lo bebiera. Sé que donde esté seguirá haciendo reír a quien esté a su lado en su camino a la luz…  
Por otro lado, tuve cambio de casa intempestivo en agosto. Fue necesario establecer prioridades en cómo encarar la mudanza, amoblar el departamento y hacer frente al tener el peso de un casa nuevamente después de haber vivido casi 10 meses en compañía. Sin la ayuda de mi familia y personas cercanas que se convirtieron en ángeles para mí, habría flaqueado y no sé qué habría sido de mí. En el ámbito sentimental, estuve (y estoy) siempre muy cuidado siendo muy querido y queriendo mucho. Es sin duda una base sólida que me ha permitido levantarme en cada caída. 
Hacia finales de año, también me sentí muy removido por la partida de muchos de mis compañeros de maestría. Cada despedida que tuvimos era como si algo mío se fuera también, como si ese Santiago que cursaba miércoles y jueves de 18 a 22, se viera modificado en alguna parte por la partida de sus compañeros. Reconozco que nunca fui el compañero más abierto ni el más salidor de todos. Hago mea culpa de mis ausencias a muchas reuniones de la maestría. Relacionarme con los demás siempre me ha costado, soy muy tímido y quizás vivo mucho hacia el interior. A lo mejor eso me hace parecer distante, poco involucrado y tomé conciencia de ello en las últimas semanas de cursada. Exceptuando algunos con los que sí establecí un contacto fraternal, íntimo, siento que muchos de mis compañeros de maestría no lograron conocerme.

Por otro lado, siento que este 2013 me permitió adueñarme y jugar con Buenos Aires. Si en el 2012 estaba aprendiendo a conocerla a los golpes, este año aprendí a moverme mejor, a entender más a los porteños. Tuve la oportunidad de conocer gente maravillosa, fuera de los perímetros de la UCA y eso creo que me permitió vivir mejor la Argentina. Muchas veces me sorprendí en reuniones donde yo era el único extranjero. También me causó gracias darme cuenta que cuando entre argentos hablaban de calles, barrios o de localidades de Gran Buenos Aires, yo la conocía todas! Incluso a veces hasta recomendaba qué camino seguir para ir a algún punto de la ciudad o provincia. Una vez, un amigo me dijo: ¨Pero che, si vos conocés mejor mi ciudad que yo¨.
A nivel espiritual, este 2013 continué con esa búsqueda iniciada a finales del 2012. Tomé el I nivel de Magnified Healing, hice dos niveles de Reiki y el I nivel de Registros Akáshicos. Me interesé también por la PNL (Programación Neurolinguística), con la que estoy haciendo terapia. En las últimas semanas de este 2013, con la aparición de la PNL en mi vida, me he ido interesando también por la Psicomagia de Jodorowsky, a quien ya conocía por sus pelis El Topo, La Montaña Sagrada y por la lectura que hice de su libro Donde Canta Mejor un Pájaro. Siempre lo sentí un poco distante de mi cosmogonía, pero con la terapia de PNL, Jodorowsky y su Psicomagia me empiezan a resonar. En todo caso, creo que esto será un descubrimiento más del 2014.
Este año recibí las visitas de mi hermana y mi papá, en junio y octubre respectivamente. Fue muy lindo tenerlos unas semanas, aunque siento que con mi hermana estoy en deuda, ya que vino en un momento difícil a nivel personal. Lamento no haberme dado más, pero creo que ella entiende cómo me sentía. Ya con mi papá, el panorama estuvo excelente, la pasamos bien, nos discutimos para nada y creo que lo vi más como un amigo que como mi papá, lo cual para mi fue muy lindo. A veces los hijos juzgamos a nuestros padres desde la idea del todopoderoso, como si no fuera un humano con virtudes y defectos. Ver a mi padre como un ser aun vigoroso, pero con sus imperfecciones y aciertos, me hizo estar más próximo de él. Los lazos familiares son tan fuertes que a veces es mejor estirarlos, crear tensión para luego reunirse pasada la experiencia. Si algo he aprendido viviendo fuera de mi país y alejado de mis seres queridos, es que se adquiere mucha madurez y uno termina entendiendo que los padres son los mejores guías que se pueden tener, pero son solo eso: Guías. Las decisiones al final siempre serán responsabilidad de cada uno y hay que hacerse cargo de eso. 
También tuve la oportunidad de verme con mis tíos Raquel y Carlos Mario, que son parte de mi familia colombiana. No los veía desde que tenía 7 que fue la primera y única vez que visité la tierra de mi madre. Es bueno ver cómo los lazos de sangre hablan más fuerte que el tiempo. Mi tía fue mi tía en todo momento y me alegra haber pasado lindos días con ella y mi tío.
Creo que esto fue mi 2013 a grandes rasgos, otra experiencia distinta está siendo pasar fiestas lejos del Ecuador. Extraño mucho Guayaquil, mis calles, mis amigos, mi acento. Me hace falta escuchar la sabrosura guayaca y no basta con oír mi tonada ya medio sureña -es inevitable que se peguen palabras y entonaciones pero nada grave, sigo guayaco jaja.
Que venga este próspero 2014. Hay muchas metas por cumplir y recordar siempre que es necesario mantener sintonía con la luz, con las vibraciones positivas.  Feliz 2014!!!!!

Domingo de pintada y mates

Domingo a la mañana, en la segunda mano de pintura.
Segundo día de primavera. Amaneció bien, con sol y un rico friecito, que luego se fue recrudeciendo dando paso a un cielo gris y ventoso. 
Ya desde anoche había empezado (o más bien retomado) la pintada de las paredes (o de lo que faltaba). Fue necesario mover los placards (armarios) y dar varios manos de pintura. A la mañana un rico desayuno en un café cerca de casa, luego a continuar con la labor de pintura mientras veía El Chavo del Ocho en canal 9 (Sí, me gusta el Chavo!!!). 
Después de almorzar dos porciones de pizza de muzza en La Rey, a matear a Parque Chacabuco en casa de una amiga. Está bueno encontrarse con amigos, a los que con el tiempo empiezas a conocer. Es como si el distintivo de amigo ya está y solo hace falta cumplir con los ‘compromisos’ que eso involucra: Visitas, salidas, chats por FB, cafés, vinos, ir al cine, al teatro, etc.
Como siempre la charla fresca, aderezada con los proyectos artísticos que se cuecen a mediano y largo plazo. Cuando me encuentro con amigos que están también en la búsqueda de procesos artísticos, es como si me nutriera y me impele a escribir, a idear con más fuerza. Casi como si tuviera que salir corriendo a casa, prender la compu y comenzar a escribir lo que salga, automático, al estilo de Tzara en el Dadaísmo. A veces esos deseos irresistibles continúan hasta el momento prudente en que vuelvo a casa, sino al menos sirven para darle vuelta a ideas en la cabeza que luego escribo en mi libretita de notas mientras estoy en el subte o en el bus.
A todo esto, recuerdo que debo seguir leyendo ¨Sentido y Sensatez¨, de Jane Austen. Reconozco desde ya que no es mi autora para nada. No conozco toda la obra de Austen, pero esta novela, si bien me parece linda, la encuentro excesivamente descriptiva y termino por aburrirme. No es una novela que me prenda. En momentos así, siento tanta saudade de leer otra vez a Bolaño, a García Márquez o a mi olvidado Dickens. Toca leer a Austen para el seminario de Adaptación Cinematográfica que empiezo mañana a la noche en la maestría. Espero llegar a leer todo. 
Debería también antes de terminar este día, darle una tercera mano de pintura a las paredes y escribir un poco sobre la obra de teatro que debo empezar a ensayar dentro de poco (Sí, ensayaré apenas con un guión a medio acabar).
Mañana me espera una reunión en un centro cultural por la mañana, leer más de Austen y labores domésticas. Está bueno esto de regresar a vivir solo luego de un paréntesis de nueve meses de convivir con dos compañeros en San Telmo. Regresar al caótico microcentro porteño está siendo una experiencia enriquecedora. Se vienen cosas muy lindas.

Llega la Primavera

 21 de septiembre – Inicio de la Primavera (en gris)
Llega la primavera y con ella algunos cambios. Para empezar, el objetivo de este blog. En las idas y venidas que he tenido a lo largo de la existencia de este espacio, siempre fue como mi lugar de desahogo literario. Debo confesar que si bien esa era la misión, tampoco se cumplió totalmente. Me guardé muchas cosas que quedaron exclusivas para el disco duro de la compu y cuando luego me animé a publicarlas, algo en mí decía que aquello escrito no guardaba relación conmigo. Ya sé que esto no debería ser una excusa, porque creo que los blogs (o al menos los que me gustan) son buenos justamente porque tienen ese componente catártico independientemente de si el autor/a ya no coincide con lo que publicó tiempo después. 
Así que para no darme excusas, idas y vueltas, aprovecharé el inicio de la primavera en el hemisferio sur (paradójicamente hoy el día está gris) y le daré un vuelco a blog. Se volverá mi espacio de desahogo, escritura literaria, académica, científica, diario, etc. Creo que el blog desde hace tiempo venía pidiendo una ‘reciclada’ o más bien un barniz.
Así que aquí vamos, la nueva fase de Escribir con Saudade. El sentimiento de Saudade permanente sigue intacto, así que a sacarle provecho!