Escritura y Ciudad: Día 7

Hoy hablamos sobre el cuento fantástico en la clase de Guillermo. Analizamos El Aleph, de Borges. Fue muy interesante leer los análisis de Guillermo y de otros autores acerca del cuento. Algunas apreciaciones me parecieron muy acertadas y sobre todo clarificadoras, otras bastante rebuscadas y que quizás quitan mérito al cuento de Borges. Mañana en clase, se leerán los inicios de cuento de los que faltan, ya que hoy la clase entera se destinó al análisis de El Aleph. Guillermo, que además es Doctor en Matemáticas, nos habló de un libro que escribió en el que relaciona a Borges con las matemáticas. Nos hizo una demostración en clase de una teoría matemática (que no logré entender) sustentando que Borges -intencionalmente o no- tomaba ciertas decisiones en sus obras en función de cálculos matemáticos.

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Guillermo en clase explicando la relación que él encontró entre Borges y las matemáticas

Después, en la clase de María, nos hicieron llenar una encuesta de satisfacción del seminario. Obviamente puse todo bien e hice algunas sugerencias para potenciar futuros seminarios (la idea es repetirlo quizás el año que viene o en el 2019). Si se repitiera me encantaría volver, porque la verdad esta experiencia ha movilizado toda mi vida y me ha abierto la cabeza en muchos aspectos. Aun es prematuro para decir de qué manera me ha modificado pero ya puedo percibir lo importante que ha sido venir a New York por primera vez.

Hoy se leyeron en clase los poemas de los compañeros que no habían alcanzado a leer en las sesiones anteriores. Mañana será la última clase y ya todo ha quedado organizado para la despedida. Después de las clases, tendremos almuerzo con el decano y el coordinador, luego salida de pub con María y luego veremos un plantón que hará Michael Moore frente al Trump Tower. Será un día largo, intenso pero sin duda lindo. ¡Qué bello paréntesis de crecimiento ha sido todo esto!

Escritura y Ciudad: Día 6

Hoy el día estuvo nublado, húmero y con lluvia. Ya me llevo bien con el subte y recién hoy caí en cuenta de que ya domino los tiempos. Mientras viajaba, pensaba en lo afortunado ue soy de poder conocer Nueva York a través de la escritura, de estar rodeado de un grupo de gente tan chévere en el seminario y tener dos instructores geniales como Guillermo y María. Me sentí tan emocionado de pronto que me faltó poco para llorar en el subte. Ha sido una experiencia superlativa, mayúscula, de mucha generosidad y humildad. Estoy muy feliz de estar rodeado de buenas personas y en una ciudad que me ha abierto las puertas con su gélido abrazo maternal de invierno.

Es loco como en tan pocos días, nos hemos llegado a conocer entre los compañeros. Todos somos «especiales». Es decir, nadie tome un curso, taller, seminario de escritura es muy normal y eso es genial. Somos un grupo diverso con sed de aprender y de pasarla bien. Desde ya siento que voy a extrañar estas clases, a los profes, a los compañeros.

Ayer no tuvimos clase, ya que fue feriado en Estados Unidos por el nacimiento de Martin Luther King. La verdad ni sentí el feriado porque acá en New York casi todos trabajaron como un día normal. Hoy fue entonces como una especie de lunes. En la clase de narrativa, Guillermo nos habló de las leyes -o preceptos- que Borges consideraban que debían tenerse en cuenta en la novela policial y que algunos se podrían aplicar al cuento en general. Como siempre, en los preceptos hay excepciones y Guillermo fue muy claro en ese punto también, destacando que existen varios cuentos donde no siempre se cumplen todos  leyó los inicios de los cuentos de varios compañeros que hicieron la tarea. Yo todavía le sigo dando vueltas al mío, ya que no logro ver cuál sería el final de los personajes. Tengo varios ideas pero no me decanto por ninguna todavía.

Para mañana tenemos que leer El Aleph, ya que la clase será sobre el cuento fantástico. He leído varias veces el cuento y es loco ver que cada vez que lo leo pareciera la primera vez. Me sorprendo siempre en las mismas partes y tengo la sensación de que todo fuera nuevo. Locura mía, claro está, pero es lo que me sucede con El Aleph. Creo que es el único cuento con el que siento esto.

En la clase de María, tuvimos una sesión larga sobre la poesía en el Romanticismo Alemán, para luego llegar al Modernism  norteamericano. Durante la clase María contó la historia de amor truculenta entre Ezra Pound y H.D (Hilda Doolittle), las extravagancias del poeta italiano Gabriele D’Annunzio y la vida triste de Karoline Von Günderrode. Es impresionante la cantidad de cosas que sabe María. Es realmente una genia. Por clase tengo por los menos unos diez referentes para leer fuera del material de clase. Creo que ya tengo para leer todo el resto del año.

Luego leímos dos poemas de Huidobro y uno de César Moro llamado Viernes en la noche con el humo fabuloso de tu cabellera. Quedé fascinado con este poema, qué belleza logra el poeta creando imágenes con las palabras justas. Todo engrana en ese poema y leerlo detenidamente verso por verso fue un deleite. Creo que si leyera esto de mí, hace un mes atrás no me lo podría creer. Con María, he aprendido a leer poesía, a disfrutarla y realmente siento que se ha abierto un mundo nuevo para mí.

Después de la clase, fuimos a almorzar con unos compañeros y sin proponérnoslo, terminamos todos los del seminario en Poets House, lugar que María había recomendado que fuéramos. El lugar es lindo, es como una especie de instituto que fue fundado en 1985, donde se realiza eventos de poesía, se dan cursos y la gente puede consultar la biblioteca, trabajar con tranquilidad en sus instalaciones.

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Al interior del Poets House, frente al Hudson River

Para mañana toca llevar un poema acerca de la librería Strand y/o del Lower East Side. Mañana leerán los que aun no han leído ningún poema durante el seminario. De todas maneras haré el mío. Al final del seminario hay que enviarle a María todos los poemas producidos y elegirá algunos para ser publicados en la página web de la maestría en Escritura Creativa. Ya se percibe el saborcito de final.

Escritura y Ciudad: Día 3

Hoy llegué temprano. Calculé mejor mis tiempos y llegué bien. La temperatura subió hoy. Al salir de hotel hacia el subte estaba a 7 grados y aunque parezca mentira empecé a sudar. Después de temperaturas en negativo supongo que ya me había acostumbrado a ese frío extremo.

En la clase de Guillermo, seguimos estudiando los errores comunes que se cometen al escribir en cuanto a la forma. La presencia de gerundios, exceso de adverbios, frases comunes, exceso de lirismo, palabras rebuscadas, etc. Luego cada uno tuvo unos minutos con Guillermo para hablar sobre el cuento que escribimos. Sobre mi cuento, Guillermo me dijo que le parecía más una novela por la forma en la que estaba escrito, que para cuento sería necesario quizás reducir ciertos pasajes. Coincido plenamente y de hecho sé ahora dónde cortar porque de hecho algo en mi interior me molestaba de esas partes. Sin embargo a veces me enamoro de cosas que escribo y termino editando poco. Así que ahora sin dolor, haré una intervención quirúrgica a mi cuento. Por su propio bien.

En la misma clase, se sortearon 5 ejemplares de una antología de cuentos de varios autores, entre ellos Guillermo. Dado que en la clase somos como 20, Guillermo optó por hacer un sorteo. Todos anotamos nuestros nombres y al iniciar el sorteo el primer nombre que salió fue el mío. Luego hice que Guillermo me autografiarla la portada de su cuento dentro del libro (sí, fue mi momento de farándula).

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Como consigna para mañana, nos quedó de tarea traer un «apunte» de historia, lo que yo llamaría en audiovisual un storyline. No sé si el que escribí funciona, pero ya veré mañana qué dice Guillermo del «apunte».

La clase con María, como siempre interesante. Me encanta cómo escucha con atención los poemas de los compañeros, buscando la sonoridad, el efecto poético. Hoy trajo a la clase un texto de la filósofa española María Zambrano acerca del oficio de la escritura y fue img_9868realmente lindo analizarlo párrafo por párrafo. Me quedaron sonando algunas frases como «escribir viene a ser lo contrario de hablar», «la poesía es secreto hablado. que necesita escribirse para fijarse», «el secreto se revela al escritor mientras lo escribe». Zambrano habla de la escritura como un momento de soledad en la que el escritor se calla para fijar en palabras aquello de lo que nadie habla, que está oculto, en alguna parte y que el escritor lo trae a través de su pluma. María haciéndose eco de Zambrano, dice que la página blanco no es un terror, sino un don, porque es la posibilidad de que algo surja. Esa mirada optimista, entusiasta sobre la angustia de la página en blanco me parece hermosa. Me encanta recibir clases y saber que los profesores tienen nivel. Desde ya, siendo la cuarta sesión, siento que he aprendido muchísimo, confirmándome lo mucho que amo las letras y  que este es quizás el oficio principal al que me quiero dedicar (sea en narrativa, poesía, teatro o audiovisual).

La tarea de hoy para mañana fue caminar por el Brooklyn Bridge, visitar el Dumbo y a partir de eso escribir un poema. Estoy más contento con lo que logré con este poema que con los anteriores. Quizás estoy entendiendo mejor «el trip» de la poesía. Hoy no alcancé a leer, así que veré si puedo leer mañana.