El Tiempo y la Vida…

A pesar de todas las cosas que han pasado, aun me parece mentira cómo la vida nos ha cambiado a todos. Ya no somos los mismos de otras épocas y todo esto ha sucedido en tan poco tiempo. No es la extensión del tiempo la que nos modifica sino el cúmulo de hechos que llevan a crecer como personas. Nos vamos golpeando, aprendemos sobre la marcha, el camino se vuelve tortuoso pero seguimos adelante. Los avatares de la Vida siempre están presentes y hay que enfrentarlos sin miedo. A base de fuertes puñaladas aprendí lo duro que puede ser vivir. En muchos momentos creí que no soportaría, que caería sin opción a levantarme pero aquí estoy limpio, feliz y dispuesto a recibir con buena cara el mañana que me espera. Mi corazón no guarda rencor a nadie. Todos han contribuido en algo para formar la persona que soy ahora. Un ser mucho más fuerte que aquel que el primer día de clases entró soñando y creyendo que su nueva vida sería solo alegría. Ahora un año después, gracias a las experiencias vividas, me siento más fuerte, más maduro, como si hubiera vivido más años. Siento una gran distancia entre las personas del colegio, a las cuales ya ni veo por falta de tiempo. Seguramente ellos también se han enriquecido con nuevas experiencias, sin embargo, ya no pertenecen a mi vida y por tanto no me siento más ligado a ellos.
Revisando las fotos de la Universidad, se notan cambios físicos y anímicos. Es satisfactorio observar lo bien que le ha ido a X persona pero también es muy triste cuando veo a seres que quiero mucho como un barco a la deriva, negándose a una salvación. Esa sensación de impotencia amarga mi alma, como si se vertiera un ácido dentro de mí. La angustia de no poder hacer nada más es una tortura y lo peor es que no lo puedo evitar.
La Vida nos ha enseñado a todos y también ha jugado con nosotros como si fuésemos piezas de ajedrez. Personas que se unen, otras que se separan, peleas, reconciliaciones, partidas, llegadas. Todo es una ruleta donde no sabemos quién será el próximo en ganar o perder. Nadie está exento de ello. Pese a todo agradezco por tener a la gente que tengo a mi lado, gente con la que cuento y confío. Juntos podemos afrontar mejor las pruebas de la Vida que cada vez se ponen más difíciles y asimismo los premios que nos otorga una vez superadas las pruebas, son muy reconfortantes.

Nueva Etapa

Finalmente acabó un capítulo más. La nostalgia deja un sabor agridulce pero al mismo tiempo queda la satisfacción del trabajo cumplido. Los recuerdos ya no acribillan, son agradables y mi mente procura revivirlos a cada instante. Pasé momentos muy duros, en los que parecía que ya no tendría fuerzas para seguir adelante, pero una fuerza interior me impulsaba a continuar y aquí estoy: Feliz y quizás un poco más fuerte, con mayor resistencia. Valió la pena todo lo vivido y espero con los brazos abiertos el futuro que pronto será presente…

Vivir y Morir

Lo bueno de vivir es que se puede vivir y morir muchas veces. Cada día renacemos, nos alimentamos con el paso de las horas y al dormir morimos. Renacemos a la mañana siguiente y junto con nosotros surgen nuevas ideas, nuevas historias, nuevas personas, nuevos amores. Podemos vivir de miles de maneras siendo una misma persona. Es un regalo que nos da la vida o un regalo que nos quisimos dar aquellos que creíamos aburrido o estúpido vivir de manera lineal toda la vida. Por eso me gusta ser actor, para reinventarme cada día, inventarme situaciones, identidades, darme la oportunidad de dejar vivir dentro de mí otras almas. Eso es lo rico de vivir, de morir. Además vivir es también morir, y viceversa. Es un nexo tan fuerte como el de madre con su hijo.

Mi Muerte

Ya no me importa nada. Estoy cansado de mi vida, de sufrir, de fingir, de vivir sonriendo cuando en la realidad mi alma llora desconsolada. No tengo salida, me hundo poco a poco en un abismo sin fin. Nada podrá mejorar mi vida. No hay salida para mi agonía. Fui herido de muerte y me desangro lentamente a la vista de todos, sin que nadie pueda hacer algo por mí. Realmente soy un actor, un excelente actor que muestra su cara agradable a sus conocidos mientras en su interior no es más que un desgraciado sin vida propia. La soledad se ha convertido en mi compañera inseparable. No tengo a nadie más. Estoy sólo enfrentando mis crisis. Lastimosamente nadie puede ni quiere ayudarme. No soporto vivir toda esta mentira donde todo el mundo finge apreciarme y quererme. Vivo rodeado de alacranes de los que aun no sé cómo protegerme. Cada día muero un poco, hundiéndome más en mis penas sin que nadie perciba nada. No cuento con nadie para auxiliarme. Me dejaré arrastrar por mi tristeza, la nostalgia, el dolor. Ya no tengo fuerzas para luchar. Estoy vencido. Duele reconocerlo pero así es. He muerto.

Paulina

Transcurre otra noche más, con un cúmulo de sentimientos atravesados y un inmenso agradecimiento a una persona que ha estado conmigo en momentos muy buenos de esta nueva vida que tengo: Paulina.
No existen palabras para expresar lo mucho que significa ella para mí. Es mi mejor amiga, aquella en la que puedo contar y a quien siempre tengo presente. Gracias Paulina, por permitirme conocerte y ayudarte en situaciones decisivas. Juntos hemos forjado una linda amistad que durará para siempre.
Ahora estás pasando una etapa importante, de la que estoy seguro saldrás victoriosa. Eres luchadora, nostálgica, arriesgada, lejana y en cualquier circunstancia siempre has conservado un buen estado de ánimo. Muchas cosas habrían sido diferentes para mí si no te hubiera conocido.
Paulina, juntos compartimos tantos secretos. Agradezco una vez más tu confianza y debemos agradecer también por todo lo vivido. Son experiencias que nos ayudan a crecer como persona y asimismo nuestra amistad crece y madura.
No olvides que siempre estaré ahí para ayudarte, para oírte. Llama a la hora que quieras y ahí estaré yo. Piensa en mí y te daré una respuesta en pensamiento. A veces las palabras sobran. Eso es lo bueno de estar interconectados.
Gracias por todo, Isabela, Paola, Luna. Ya entraste a formar parte de las mujeres de mi vida. Aquellas luchadoras que tienen cualidades sobresalientes y de las que se nutren los personajes femeninos que escribo en mis novelas.
Y así termino emocionado esta pequeña demostración del inmenso cariño que te tengo. Ahora el cielo empieza a clarear. Otro día está por comenzar.
No te olvides: Amigos para Siempre!

Me Gustaría…

Cómo me gustaría poder plasmar todo lo que siento sin que nada suene a repetición
Cómo me gustaría escribir sin pensar que en algún momento la tinta se acabará
Cómo me gustaría poder decirle a quienes quiero, lo importante que son para mí y no sentirme débil ni ridículo
Cómo me gustaría poder decir no sin llegar a sentirme culpable sin serlo
Cómo me gustaría cambiar de hábitos y enfrentarme a un inmenso océano por nadar completamente solo
Cómo me gustaría poseer todos los conocimientos y poder ayudar a quien no sabe
Cómo me gustaría tener el antídoto para olvidar a un mal amor y así poder hacer feliz a muchas personas
Cómo me gustaría quitar cualquier rastro de tristeza de las personas que amo
Cómo me gustaría poder gritar y expresar lo que me agobia sin avergonzarme por lo que pueda suceder después
Cómo me gustaría confiar más en mis capacidades y no tener que depender de personas que saben menos que yo
Cómo me gustaría librarme de las malas compañías que se aferran a mí como los parásitos a los intestinos
Cómo me gustaría levantarme un día y prometerme que hoy me mostraré tal como soy, sin máscaras ni escudos
Cómo me gustaría terminar de entender que tengos amigos valiosos que siempre están conmigo aunque no siempre físicamente
Cómo me gustaría aceptar que el pasado, pasado es y por tanto no debe interferir ni en mi presente ni en mi futuro
Cómo me gustaría permitir que Nostalgia se apodere de mí por momentos y no por toda mi vida
Cómo me gustaría poder decirle a la chica que quiero todo lo que siento por ella
Cómo me gustaría pedir perdón a quien haya ofendido queriendo o sin querer
Cómo me gustaría aceptar que como humano que soy, puedo equivocarme y no por eso soy una mala persona
Cómo me gustaría cambiar las cosas que hice por cosas buenas que me hagan feliz a mí y a mi entorno
Cómo me gustaría decirle a mis adversarios del pasado que olvidé cualquier desaveniencia
Cómo me gustaría entender que soy un artista y como tal veo y percibo las cosas de otra manera, desde otra perspectiva
Cómo me gustaría aceptar las cosas tal como vienen y sólo luchar contra la corriente cuando sea estrictamente necesario
Cómo me gustaría dejar de ser artista por unos instantes y no sobredimensionar las emociones, sentimientos, ser únicamente un ser humano común y corriente
Cómo me gustaría no escribir hechos que más adelante se convierten en realidad
Cómo me gustaría poder sacar a la luz mis relatos, aquello que escribo, sin temer que no valgan nada para nadie
Cómo me gustaría arrancar de mi cabeza ciertas melodías que me atan al pasado…
Y así me paso, pensando en lo que me gustaría y en lo que no, me debato entre eso muchas noches de insomnio, con un cielo estrellado y una luna inmensa, amarilla, que me acompaña, recordándome que cada vez que la veo muchos seres en otras partes, la contemplan al igual que yo.

Adriana

Es altiva, impetuosa. Muchas veces disfraza su verdadero estado de ánimo bajo una seductora sonrisa. Quiere alcanzar la plena dicha pero está muy lejos de conseguirla. Es amada y odiada a la vez. Tiene una sensualidad que pocos entienden, que a veces empalaga pero, hay que reconocer, que a veces hace falta…
Adriana consiguió establecerse en mi corazón como una amiga a la que no podré olvidar. Junto a ella pasé largas horas dándole instrucciones en su trabajo. Su desempeño excelente me maravilló. Me demostró que hice bien al elegirla a ella entre muchas. Se volvió un ser indispensable en cada día de filmación. Su calidez humana relajaba un poco las tensiones cotidianas aunque a momentos prefería no verla; no quería mostrarle mi lado oscuro, aquel lado colérico, temperamental que puedo llegar a tener en determinado momento. Deseaba que siempre me viera alegre, jovial.
Quizás el tiempo fue corto pero aprendí mucho de ella. Conocerla fue salir un poco de lo cotidiano, una mujer diferente que varias veces trató de impresionarme, sin éxito. Conocía bien sus tácticas pero me gustó que las haya aplicado. Demostraba que era valiente, aventurera y con un corazón muy grande.
A veces pensar en ella me da un poco de miedo, sobre todo cuando la veo en fotografías. Se ve tan inocente, tan indefensa. Quizás ésa es su verdadera cara, la que esconde bajo esa seducción frontal que se ha vuelto su escudo. Percibo que algo oculta y temo que ese lado desconocido sea el causante de problemas futuros para ella. Me arrepiento de no haberle dicho cuánto la apreciaba en verdad, de lo agradecido que estaba por conocerla. A lo mejor no todo está perdido… El universo de Adriana es un vendaval que arrasa por donde pasa. Puede dejar tristeza y desolación pero también locura, dulzura y alegría. Espero que se cuide, que vaya por el buen camino. Rezo por su destino, para que sea bien guiada y no tenga que hundirse nunca en el fango de la derrota. Adriana es un personaje de historieta, una heroína, una villana y a la vez no es nada de esto: Es sólo una mujer que busca una senda que sólo con fe logrará encontrar.
La Vida puede tentarla. Mostrarle un paraíso que en realidad sea un infierno. ¡Cuídate Adriana! Un camino de rosas no siempre es la mejor elección. Recuerda estas letras escritas por alguien que sin duda no te olvidará aunque el tiempo pase. Vives ya en mi corazón, en el jardín de mi alma donde habitan todos los seres a los que quiero y a los futuros personajes de mnis libros. Aunque te alejes, estarás siempre presente y cuando no me encuentres, lee estas líneas para que volvamos a estar cerca…

Quién es Isabela?

La suave melodía de su voz se dibuja con sus delineados labios. Es luna, es misterio, es fragancia. No hay nada que en ella yo no conozca pero a la vez la siento tan lejana, tan ausente. Me muestra su magia pero me oculta su esencia. La voracidad de sus deseos sólo se ve saciada cuando sabe que me muero por escucharla, por escribirle; no se conforma con percibir que la amo, quiere hechos que se lo demuestren. Isabela es calor, es transparencia, es valentía. Le agrada saber que la celo, quiero ser el único hombre en su vida y dueño de sus pensamientos. Me mata suavemente con su indescifrable mirada que se oculta bajo la luz de la luna llena. Me quedo absorto viéndola alejarse, con su sensual caminar; es un caminar que enloquece pues aunque sé que se está apartando de mí, cada pisada suya, me hace más dueño de ella.
Isabela es miedo, teme a equivocarse, a llorar, a sufrir sin merecerlo pero una vez que llega el momento, lo asume con entereza. Me devuelve su dolor con una mirada lánguida, ausente en la que me defino una vez más. Una mirada en la que soy y en la que no soy, donde no existo más que por su armoniosa luz. Isabela se oculta, llora, cree que no puedo verla cuando no está cerca, pero aunque no lo quiera, soy dueño de sus pensamientos y emociones, entiendo lo que le sucede y no puede esconderse entre nubes negras de tristeza.
Isabela es esplendor, delicia; una sonrisa suya me motiva a continuar en esta senda oscura y fría. Es cierto que a veces no la veo, pero siempre la siento conmigo. Está en cada una de mis lágrimas, en mis recuerdos, en el cielo, en las calles que recorrimos bajo el inclemente sol o bajo el claro de luna. Isabela es vida, existencia, imán. Nadie está exento de caer en su poder de seducción natural. es mi musa, mi todo y duele, molesta pensar que otro pueda hacerla suya, que otro acapare sus pensamientos. Me resisto a perderla, pero el tiempo inclemente pasa, la veo distante. Aun tengo el aroma de su ser conmigo. Sus pasos se oyen más lejanos. Otras nubes negras la atenazan ahora. En mí sólo veo confusión pero aun así estoy feliz porque sigo bajo el hechizo de amor de Isabela.

Joaquina

Hay tantas cosas que me gustaría escribir. Debo sacar del baúl de mis recuerdos todo aquello que me ha conmovido, alguna palabra, mirada, acción. Es así que se surge una mujer llamada Joaquina, con la cual aprendí tanto y me dio muchas lecciones que jamás aprenderé con otras. Dejó una huella imborrable que ni el tiempo me permitirá olvidar. Tiene defectos, es terca, dual, prepotente a veces pero ella encierra una extraña dulzura, propia de su naturaleza femenina. Se jacta de ser diferente pero es más común de lo que se imagina. Aquella arrogancia que me fascina y me confunde, es sólo un disfraz que usa para no ser esclava de las críticas que le hacen. Tan bella, tan altiva, conversar con Joaquina puede ser todo un deleite pero también un verdadero infierno. Feminista al ciento por ciento, busca siempre aplacar a los hombres haciendo gala de sus amplios conocimientos. Pero nunca caí en su trampa; le demostré que no soy como todos los otros que ha conocido. Al comienzo se resistió a creerlo, pero luego nos arrastramos por esa energía que nos unía incluso desde antes que nos conociéramos. Sabíamos que aquello no podía ser, pero era imposible evitarlo. Conocí su lado sensible, el que muy pocos conocen. Comprendí lo sola que debe sentirse amando un trabajo que es muy poco rentable en Ecuador. Sin embargo, nunca se dejó llevar por lo establecido por una sociedad nada abierta a los avances tecnológicos. Luchó por abrirse espacio y dejando una brecha para que los que aman el séptimo arte, puedan surgir y darle otra identidad al país que genere fuentes de trabajo.
Cada clase con ella era toda una experiencia. No podía evitar estar ansioso al saber que dentro de pocas horas la escucharía hablar casi sin pausa por tres horas. La gran mayoría se aburría, odiaban oírla autoalabarse por sus estudios y los temas de cultura general que a veces tocaba alejándose de la materia. Sin embargo, yo me quedaba extasiado escuchándola; es cierto que algunas veces hablaba demás pero yo siempre pasaba con filtro todas sus charlas de clase. Aprendí mucho con ella. Fue dura a momentos, pero asimismo supo reconocer cuando se hicieron buenos proyectos. Quizás en determinado momento llegué a odiarla por algún comentario ofensivo pero un odio que no pasaba de minutos. Inmediatamente ese amor platónico y admiración ocupaban su lugar de costumbre. Joaquina, su imagen sigue clavada en mi mente. Qué duro es saber que se ha ido! Dejó su puesto para alcanzar otros sueños; sueños de los que pretendo algún día ser parte. Se siente un vacío ahora que ya no está, que su voz fuerte, que toda su arrogancia y dulzura típicas no llenarán el aula de clases. Sólo quedan los gratos recuerdos y una promesa de seguir siendo amigos para ayudarse en cualquier circunstancia. Estoy seguro de que pronto la veré. Su partida del aula de clases no es para mí un adiós, es más bien el comienzo de muchos proyectos que haré de la mano de Joaquina. Ahora forma parte de las mujeres de mi vida, de aquellas mujeres luchadoras que habitan en el universo de mi alma.
Gracias por todo lo aprendido, Joaquina!