Ensayo de un Náufrago

En noches como ésta me siento atado, esclavo de mis pensamientos, se mis sueños, de lo que quiero ser. Estoy en una encrucijada, navegando en altamar, sin saber dónde atracar; no soy más el mismo, estoy en proceso de cambio, y no sé cuál será el resultado. Por ahora sólo me resta seguir adelante, arrastrando mis problemas, mis temores y cargando con mis sueños. Me dejo llevar por mi intuición, sé que algo muy bueno me espera a lo lejos, pero debo batllar para llegar hasta ese faro. Mares turbulentos me amenazan, oscuran aguas intentan ahogarme. Sin embargo estoy aquí, presente, sin dejarme caer, no me hundiré, no cejaré, estoy donde tengo que estar y navego firme hasta ese faro en donde creo está mi salvación. Criaturas feoces me confunden, me aturden, intentan arrastrarme a lo más profundo de sus ionfiernos. A veces creo perder la batalla pero recupero las fuerzas y venzo con éxito a esas fieras marinas.
El viaje se hace cada vez más tortuoso, el único sonido presente es el de mi propio corazón que a momentos late a prisa y en otros parece no querer latir mmás. Tormentas eléctricas me atemorizan, ventiscas despiadadas me rodean, se forman silbidos extraños que más parecen ser portadores de un mal presagio. Ya no logro escucharme, las tempestades me han ensordecido. Cierro los ojos aferrándome a mis sueños, a mis metas. Siento muy cerca mi felicidad aunque el tiempo afuera sea inclemente y quiera destruirme.
El faro se ve más cerca. Puedo vislumbrar su estructura aunque todavía estoy lejos. La noche empieza a ceder para dar paso a la claridad. Mientras, me preparo para mi llegada a la playa, para el encuentro con mi sueño, en donde voy a encontrar la paz que tanto he buscado.

Giovanna

Sentado en el piso del desván de su casa, se encuentra Guido leyendo los últimos acontecimientos de su vida. Una nueva etapa, quizás, bajo otra identidad, lo espera. Giovanna impertérrita, se acerca a él y le susurra al oído que no lo dejará en paz nunca, que debe pagar el precio por lo que hizo.
Mientras, los nubarrones y los graznidos de aves nocturnas comienzan a dar paso a una fría y larga noche, en la que algo insospechado está por suceder…

Los Azules de la Vida

La función está por terminar. Los actores repasan sus últimos parlamentos… La nostalgia y la alegría los invade al saber que todo está por terminar, que a lo mejor no se verán en mucho tiempo y que la energía de sus personajes quedarán únicamente flotando en el escenario que ha presenciado risas, lágrimas, ilusiones, peleas, frustraciones. Los vientos del final rondan por todo el teatro. Las emociones están a flor de piel, unos lloran, otros ríen, otros aprovechan para decir lo que nunca se atrevieron. El final se vuelve una excusa para ser lo que siempre se quiso ser en realidad. Una energía inquebrantable envuelve a todos los actores de esta gran obra que marcó con azules de alegría y nostalgia la vida de los espectadores. El público también empieza a sentir la energía de esos actores a los que han aprendido a amar, a odiar. La nostalgia los invade y se deleita jugando con sus emociones. La función continúa su curso pero con sentimientos encontrados. Todos saben que se acerca el final y cuando el telón caiga, sus personajes se integrarán al universo y ellos volverán a sus vidas cotidianas. Tendrán que asumir otros retos, volar a otras tierras, demostrarse hasta dónde pueden llegar. Sin embargo, todos ellos estarán conectados a través de los recuerdos, de sus almas y por los azules de la alegría, de la tristeza, de la nostalgia que vivieron noche a noche en ese teatro al cual solo podrán regresar ahora como espectadores.

La Catarsis de un Amor

No están juntos, viven vidas en sentidos pero están unidos en pensamientos y en las perdidas letras que componen estas palabras… La inercia de sus vidas actuales es solo un preámbulo para la felicidad que les espera porque están irremediablemente condenados a ser felices juntos, a vivir y a morir juntos. La separación física es sólo un pretexto para que puedan verse luego y se amen aun con más fuerza…
Empezó la cuenta regresiva…

Aquellos Meses…

Aquellos meses…!!! La brisa nocturna rozando mi cara, llenándome de alegría con recuerdos invalorables que se agolpan mi mente y que ahora ya no están más. Aquellos meses, donde el amor, el dolor y la tristeza eran una sola emoción y se confundían entra las suaves melodías de aquella canción que habla a saudade. Todo aquello pertenece a un pasado que sentí mío y que para mi desgracia o fortuna ya no está conmigo, se esfumó de mis manos y sólo lo encuentro en mi alma, en cada palabra que escribo sobre esta hoja escuchando aquella música celestial que me lleva a aquellos meses donde fui tan libre, donde quise sin condición, donde fui apoyo para algunos y donde también fue escuchado…!
Aquel tiempo se fue, las frías brisas de septiembre, octubre y noviembre de aquel 2004 bendito, de aquel año hermoso ya no están conmigo. Sólo me queda el dulce veneno de la nostalgia que me alimenta, que me mata…
Sólo aquellos que vivieron conmigo ese tiempo entenderán la fuerza de estas palabras que en momentos como este, resumen mi pasado, me presente y quizás mi futuro. No hay líneas que puedan retratar ese tiempo con exactitud, lo sé, pero es mi contribución para un tiempo al que me resisto a creer que ya no está. En el fondo sé que aquellos meses, viven en el corazón de cada uno de los que vivió a plenitud la dicha de aquellos meses.
La deuda que tengo con la vida por aquella época es grande, pero asimismo reclamo por no vivir una nueva etapa subjetiva, feliz… Quizás fue solo una vez o quizás vendrán más. Por lo pronto me conformo con recordar aquellos meses y castigo al papel escribiendo sobre ese tiempo… Los frutos de esas hermosas y espinosas vivencias están muy presentes en lo que hago, en lo que veo, en lo que siento…

Agradecer!!!

No existen palabras que puedan expresar todo el agradecimiento que siento ante la ayuda de personas indiscutiblemente valiosas como las que estuvieron junto a mí en la grabación de tan anhelado proyecto. «Gracias» resulta ser una palabra que no logra expresar la inmensa gratitud que les tengo y los más bellos recuerdos que sin duda siempre llevaré conmigo.
Agradezco a mi Ting, por las interminables horas de grabación y siempre con esa férrea voluntad de ayudar y de hacer bien las cosas. Te has ganado un lugar muy importante en mi corazón y nada de lo que pueda escribir podrá plasmar el profundo cariño y admiración que te tengo. «Shie shie por todo».
Ernesto, mi hermano adoptivo, otro proyecto más que compartimos y del cual nos volvemos a sentir orgullosos. Gracias por la dedicación en todo momento y tenerme la sufiente paciencia para aguantarme. Te agradezco nuevamente por compartir tus nuevas responsabilidades con este proyecto que sin duda marcará una evolución en la vida de todos nosotros.
Lisette, «amiga bien bella». Te quiero muchísimo! Gracias por estar conmigo otra vez y ser siempre así tan fresca y una pieza fundamental para mantener agradable nuestro tan apreciado ambiente de grabación.
Eddie, aunque en los últimos tiempos, situaciones un poco ambiguas han distanciado la amistad, este proyecto deja claro que cualquier diferencia ha podido ser limada aunque debe ser todavía aclarada… Sin embargo, te agradezco por tu invalorable ayuda en aquellos momentos decisivos para la vida del proyecto.
A mis protagonistas, Carlos Lotuffo y Monse Arosemena. Les quedaré agradecido para siempre por la paciencia y pasión con la que trabajaron cada escena. Debo decir que fue todo un gusto dirigirlos y les deseo lo mejor de lo mejor para todo lo que deseen emprender.
No pueden quedar fuera el resto del equipo humano que compartió con nosotros de una u otra manera las largas jornadas de grabaciones: Melissa, Romel Vera y Familia, Diana Patiño, Cinthia Quinde, Gabriel Buenaño, Xavier García, Isabel Montúfar, Evelyn Alava, Claudia Núñez, Gabriela Rodríguez, Manolo, Marvin Peñafiel, Andrés Prado, Lany, Andrés Ochoa, nuestras lindas recepcionistas Mafer y Rocío, nuestra tía Vivi, nuestro tío Sosa, nuestras queridas bibliotecarias Wendy Mateo y Mirna Mejía, Sonia de Landin, Lucía Moscoso-administradora de Italian Deli Albán Borja, Rodolfo Calderón- dueño de Fruta Bar y al resto de personas que nos ayudaron de manera indirecta en la realización de nuestro corto del cual me siento muy orgulloso de ser padre biológico.
Amigos, la tarea ha sido cumplida, una nueva etapa dentro de la formación de nuestro corto está por empezar. Este proyecto originado en las noches decembrinas pronto verá la luz así que, preparémonos para el nacimiento de nuestro hijo: El Corto «La Apuesta».

Soledad y su leyenda

Cada vez la veo más lejana en medio de un vendaval sin fin por donde camina con pasos firmes. Ahora ya no puedo verla, sólo sentirla, respirar su aroma. Se ha ido y creo que para siempre. Aun tengo grabado en mi memoria cada momento vivido, cada sonrisa, cada lágrima, cada mirada de esos cristales negros oscuros que son sus ojos. Soledad se fue dejando una marca profunda en mi ser. Cada día siento una honda angustia al no tenerla cerca, me sofoco al recordar que ya no está conmigo. La necesito mucho peor ahora ni siquiera escucho su cálida voz, únicamente la tengo en mis recuerdos y en unas frías y apasionadas letras que releo en mi afán de recuperarla, de apoderarme de ella por unos segundos.
Soledad, enigma y transparencia, a veces me parece que no es real. Creo que soñé con ella y desde entonces no he podido sacarla de mi mente. Soledad eres belleza y nobleza. Es demasiado pensar que hayas existido en realidad. Has sido producto de mi mente que te ha idealizado y es en ese ideal que radica tu poder, tu enigma, tu leyenda…!

Evadir…

Evadir… será esa la única salida…? La escapatoria a un pasado del cual nos queremos olvidar sin éxito…? Evadir puede ser una tortura aun mayor que el mismo hecho de enfrentar lo que sentimos, lo que deseamos. Evadir nos encierra en una burbuja de felicidad, que obviamente en algún momento se romperá y la caída será fatal. El evadir nos puede mostrar un camino de rosas, donde todo es aparentemente perfecto, sin embargo la realidad siempre se impondrá, tarde o temprano. El pasado nunca será pasado, siempre estará presente en nuestras vidas y sólo enfrentándolo se podrá terminar o comenzar un ciclo.
Una vida de mentira, de aparente felicidad, nos llevará a un fracaso terrible, donde muchos saldrán lastimados y la destrucción será inconmensurable. La sangre inocente derramada carcomerá nuestras conciencias y finalmente la Justicia y los verdaderos sentimientos se impondrán. Los seres amados en esta y en otras vidas volverán a estar juntos como lo ha decidido la Ley de la Naturaleza y los mismos cielos. Ya no serán dos almas sino una. Lo demás habrá pasado, los seres adicionales desaparecerán y sólo quedarán esas dos almas, que vivieron vidas prestadas; serán felices siendo una sola alma. Las Leyes Divinas se hicieron para respetarse. El Amor siempre es más fuerte y lucha contra todo, arma y desarma. No se puede luchar contra él, es mejor dejarse llevar y vivir todo lo que nos tiene preparado. Vivir contra la corriente es contraproducente y es una constante lucha en la que siempre vamos a perder, así como los dos amantes que intentan vivir vidas que no les corresponde en este presente. Sin embargo, las leyes y la vida los reubicarán y podrán estar juntos. Entonces, de nada sirve evadir, si al final siempre llegaremos al mismo sitio donde todo comenzó… El Evadir es sólo un paréntesis absurdo de la realidad…

Kristina

Aunque el tiempo haya pasado, Kristina marcó con fuerza su paso por donde estuvo, imponiendo lo que consideraba correcto y ante todo siendo auténtica. Muchos quizás no lidiaban con su carácter pero a mí me fascinaba su irreverencia, su disposición plena para hacer cualquier cosa. No era alguien capaz de fingir, la sinceridad formaba parte de su esencia, de aquel aroma silvestre que evidencia lo diferente y lo igual que puede ser con la mayoría de la gente.
Kristina ha sido para muchos un cometa que pasó causando sensación pero que luego simplemente se extingguió. Para mí, Kristina sigue viva en cada palabra, en cada lugar recorrido, en cada clase que con su voz de protesta daba vida a una aburrida lección más, en cada suspiro y en el último adiós que nunca quiso llamar así.
No hace falta que Kristina esté cerca físicamente para sentirla viva como en el pasado. Basta sólo con que recuerde su voz, su peculiar vestuario desenfadado y aquella disposición hacia la vida para que vuelva a tener vida delante mío. Su recuerdo está muy vivo, tanto o más que cuando inundaba físicamente con su estilo único de ser, ganándose simpatizantes y críticos rabiosos de no poder ser como ella.
Ahora Kristina como gaviota, ha desplegado sus alas y está volando alto para alcanzar otros sueños. La vida le sonríe y quizás el futuro, la vuelva a traer hasta este mar, donde creció y a donde espera volver para vivir su vida de la manera libre que siempre ha sido. Adelante Kristina…! El cielo nunca será un límite para ti…!

María Clara

Habían pasado muchos años desde la última vez que la vio. Aun la recordaba con la sonrisa grácil de siempre y su mirada infantil que claramente delataba su inexperiencia en la vida. María Clara la conocía desde pequeña y juntas estudiaron el colegio. Fueron cómplices de muchas aventuras. La vida les sonreía a ambas en aquella época. Terminada la secundaria, Helena se fue de la ciudad, buscando nuevos horizontes. María Clara perdió contacto con ella pero el recuerdo de tan buena amiga siempre siguió vivo.
Verla entrar a aquella librería antigua del centro de la ciudad, la dejó turbada. Sabía que era Helena, su amiga de siempre, pero la veía distinta. No sólo físicamente, pues tenía ahora el cabello negro corto, sino en su espíritu. Su voz no era la misma y su mirada reflejaba confusión, agonía. María Clara llegó incluso a percibir maldad en sus ojos, pensamiento que luego desestimó al verla sonreír tan ampliamente. Helena estaba feliz por volverla a ver. Muchas cosas habían pasado en su vida y siempre había necesitado de María Clara.
Mientras conversaban, María Clara creía que estaba otra vez con su amiga del pasado. Que nuevamente estaban en el colegio, haciéndose confidencias casi en susurro para evitar que las escucharan.
María Clara y Helena caminaron juntas por las calles coloniales del centro. El frío vespertino las acompañaba mientras rememoraban las vivencias del colegio. Luego de caminar por buen rato, entraron a una cafetería, donde María Clara volvió a sentirla diferente. Su mirada, otra vez aquella mirada penetrante que amenazaba con descubrir sus más íntimos secretos. A menudo evitaba mirarla a los ojos. Llegó a sentirse incómoda con ella mientras conversaban. Sin embargo, Helena seguía mirándola como si la estudiara. María Clara, no soportando más la incomodidad, inventó una cita que cumplir y se despidió rápidamente de ella. Era la primera vez que sentía tan incómoda con alguien.
El cielo ya había oscurecido cuando María Clara llegó a su departamento. Aliviada, sintiéndose lejos de Helena, su gran amiga del colegio, se echó sobre su cama exhaustada luego de una larga jornada de trabajo y prendió el equipo de sonido. La música la transportaba a otro mundo, donde podía ser cualquier persona, donde podía hacer lo que quisiera ya que al fin y al cabo, sus pensamientos le pertenecían y nunca nadie los conocería.
Más tarde, María Clara fue a tomar un baño. Se quitó su uniforme de trabajo y la ropa interior. Metió la cabeza en la ducha y recorrió el jabón por todo su cuerpo. Lo restregaba por sus piernas, por sus senos, como si quisiera limpiarse el alma. El agua corría por su cuerpo suavemente y María Clara disfrutaba cada segundo de ese baño. Se acariciaba intentando recordar los cariños que hace mucho ya no recibía. Se había conformado con ella misma, con su propia esencia para darse placer. Era totalmente unitaria aunque no por libre voluntad. Según ella no había nadie que la comprendiera. Se creía una mujer demasiado complicada, con muchos problemas para agradarle a alguien. Estaba muy sola dentro de un mundo al que no quería aceptar. Muchas veces pensaba en el gran vacío de su vida, pero trataba de sublimar esos pensamientos con su trabajo, que para ella era la satisfacción más grande. Ahora, ya no tiene que recurrir a su trabajo para olvidar su vida. Basta que recordara a Helena y su cambio de personalidad para que olvide cualquier detalle de su vida actual.
Salió del baño sintiéndose reconfortada. Se vistió con la ropa más ligera que pudo y fue a la cocina preparar algo de comer. Mientras sazonaba, unos ruidos extraños se hicieron presentes. María Clara no hizo caso en un principio, pero ante la insistencia decidió ver de qué se trataba. Caminó por el largo pasillo dejándose llevar hacia el origen del ruido. Su respiración se dificultaba más a medida que los ruidos aumentaban. El corazón a latir fuertemente, tanto que podía escuchar sus propios latidos. Su cuerpo se aproximaba automáticamente aun cuando su mente ya no quería ir a ver de qué se trataban los ruidos. Abrió la puerta de su habitación. Ya no era su cuarto. Era un bosque frío en el que vio a Helena agitaba tratando de ocultarse en un árbol. Al parecer huía de alguien. Poco a poco se fueron aproximando tres hombres de negro, quienes la encontraron rápidamente. Sus risas ensordecedoras paralizaron a María Clara. Helena fue agarrada por aquellos pérfidos hombres. Rompieron su vestido y la violentaron sin importar sus gritos, sus súplicas. El deseo voraz de estos hombres fue mayor a los desgarradores gritos de Helena, quien lloraba de impotencia, sintiendo las manos asquerosas de esos animales por su cuerpo. Maldiciendo su vida, el hecho de ser mujer y no tener la fuerza para enfrentarse a esos hombres, quien la golpeaban e insultaban sin piedad alguna. Helena dejó de luchar, los veía cada vez más borrosos, mientras los escuchaba gemir y venirse dentro de ella. Tuvo que soportar a cada uno de ellos haciendo sus porquerías y verlos caer uno a uno exhaustos luego de un orgasmo impuro, sucio y desgarrador.
María Clara tenía los ojos anegados de lágrimas. Vio a Helena bañada en sangre, golpeada, sucia. Intentó correr pero sus piernas no le respondieron. Intentó gritar, reclamarle a Dios por lo que le había sucedido, pero no pudo. Su garganta estaba destrozada. A los pocos segundos cayó al suelo. Sus ojos azules lívidos miraban al cielo oscuro. Una linda muchacha quedó reducida a una escoria humana.
María Clara cerró la puerta de su cuarto asustada. Se estaba ahogando de la impresión. Salió de su casa rápidamente sin un rumbo fijo. Lo único que atinó a hacer fue regresar al centro de la ciudad. En el fondo esperaba encontrar a Helena.
Pasó con su auto por aquellas lúgubres calles pero no la encontró. Cansada, fue a refrescar su mente al mirador de la ciudad. El silbido del viento era su único acompañante. ¿Habría sido verdad todo lo que vio? ¿Qué mensaje oculto tenía aquello? ¿Habría sido producto de su imaginación esa escena para explicarse el cambio de personalidad de Helena? María Clara tenía tantas interrogantes en su cabeza. Era una frustración más en su vida. No tenía motivos para ser feliz. Nada de lo que hacía le satisfacía y tantas desilusiones en el amor, le habían hecho perder la confianza en el mundo. Como resultado tenía una inmensa soledad. Helena quizás fue una de las pocas personas con las que realmente se sintió bien. Verla transformada le chocó mucho y deseaba saber qué pasó con ella. Mientras pensaba, escuchó los pasos de alguien. Era Helena, la misma de aquella tarde. Tenía un aspecto duro, agresivo. Se acercó a ella. María Clara pudo ver ligeras marcas en sus brazos y en los hombros. Helena con la mirada clavada en sus ojos le dijo que no era la misma, que la Helena del colegio murió la misma noche en que fue violada y que ahora quien vive en ella es Daniela, mujer que está dispuesta a vengar a todos los que lastimaron a Helena. María Clara palideció de miedo. Ahora entendía todo. No estaba alucinando cuando creyó que Helena estaba diferente. En realidad era otra persona. Daniela le dijo que estaba dispuesta a todo y nadie se salvaría de ese apocalipsis que estaba por llegar. María Clara le rogó que se fuera, que olvidara todo. Daniela no se inmutó. Le aseguró que ya la cuenta regresiva había empezado y dependiendo de ciertas cosas ella podría ser su primera víctima.
María Clara salió corriendo del mirador. Se subió a su auto asustada. Mientras conducía, la radio se encendió y escuchó la voz de Helena o mejor dicho, Daniela. Le recordaba que nadie tendría paz a partir de ahora. María Clara angustia le pidió que abandonara el cuerpo de su amiga, que no debía justificar su perfidia por lo sucedido a Helena. Daniela rió escandalosamente y le dijo que nada la detendría.
María Clara regresó a su casa muy asustada. El solo pensar en Helena y Daniela le producía horror. Su vida ahora estaba más complicada. Quería morir. Se metió en la cama rápidamente para poder dormir, pero el sueño no apareció. Dio muchas vueltas, pensando que todo lo que había pasado ese día podía haber sido producto de un sueño, pero lamentablemente no era así y no tenía a nadie para hablar de lo que le sucede.
Al día siguiente, un sol radiante la despertó. María Clara llegó a su trabajo extraña, mirando a todos de manera diferente. También percibió que la observaban con rareza. Atormentada con todo lo sucedido, fue un momento al baño a lavarse la cara. Lo que vio frente al espejo fue lo peor: Tenía el físico de Helena. María Clara estaba ahora atrapada en el cuerpo de Helena Daniela!