Los libros que dejó Santiago

Así como compartí acá los libros que dejó Miami, ahora les traigo los libros que compré en Santiago. La verdad no tenía previsto comprar ahí, pues en Buenos Aires compré muchos, pero bueno, la tentación es grande y ahora que he empezado a desarrollar una capacidad para leer más rápido, debo tener más libros a la mano.

Mi objetivo de compras de libros en Chile fue principalmente conocer más sobre la cultura del país. Si bien es un país cercano al mío y tengo amigos chilenos, mis conocimientos a nivel de cultura sobre Chile son pocos. De modo que me sumergí en los estantes de la Librería Antártica, la Feria del Libro y Contrapunto para encontrar diferentes libros sobre la cultura chilena. (Habría querido más pero tenía que pensar en el peso de la maleta).

IMG_8350Breve historia de Chile – Alfredo Sepúlveda
Tenía muchas ganas de encontrar un libro que contara la historia de Chile y luego de bucear en unos estantes de la librería Contrapunto, encontré este libro. Cuando lo vi no lo dudé: ese era el libro que necesitaba. Creo que en realidad el libro me encontró. No tenía idea en ese momento del autor pero aun así decidí comprarlo. Se trata de un libro que en 600 páginas recorre la historia de Chile desde su conformación geográfica hace 65 mil años hasta la revuelta estudiantil del 2011. El autor es el periodista chileno Alfredo Sepúlveda, que ya ha escrito libros anteriores sobre hechos históricos. Vi una entrevista que le hicieron en CNN Chile a propósito de este libro y la verdad me sorprendió. Si tienen la oportunidad de comprar el libro, no lo duden.

IMG_8352¿Por qué los chilenos hablamos como hablamos? – Darío Rojas
Sin duda alguno el acento chileno es uno de los mayores distintivos que tiene este país. Su particular cantado agudo, las palabras cortadas y los clásicos «hueon», «cachai», le han dado la fama de ser un español difícil de entender al punto que en varios países subtitulan sus películas. El filólogo Darío Rojas, quien es un estudioso del lenguaje de su propio país, hace un análisis histórico y lingüístico sobre el habla chilena, de la que existe el mito que es un español mal hablado. Se trata de un libro ameno, producto de una investigación profunda y que sirve para conocer mejor la cultura chilena.

IMG_8351Diccionario Mapuche – Artemisa
Tenía muchas ganas de un diccionario de la lengua del pueblo mapuche (mapudungún). En Santiago es común ver palabras escritas en esa lengua, hay nombres de calles, hechos históricos importantes que tienen que ver con el pueblo mapuche, así que me puse a buscar un buen diccionario. Vi algunas ediciones pero no me terminaban de cuadrar. Casi desisto de la búsqueda hasta que en la librería La feria chilena del libro, encontré esta edición que no sólo es diccionario sino que trae además un compendio de la historia del pueblo mapuche. Ahora me saqué la curiosidad del significado de palabras como los alfajores argentinos Guaymallén (Mujer doncella), la provincia argentina de Neuquén (arrollador, pujante), la editorial argentina Colihue (caña que crece en la Patagonia) o Guacho (huérfano o hijo ilegítimo).

IMG_8349Cuentos de Alanis – Magdalena Bruna Ruiz.
Este libro tiene una historia particular, pues su autora me vendió su libro en la calle. Estaba tomando un terremoto (trago popular chileno) en el centro de Santiago. En un principio no le di mucha bola pero me llamó mucho la atención la forma en que Magdalena nos «vendió» su libro. De su boca salían palabras que parecían la voz narrativa de un trailer de película norteamericana. Enganchaba con lo que contaba al tiempo que pasaba las páginas de su libro. Mientras hablaba la busqué en Google y fue así como supe que ya tenía casi 5 mil libros vendidos en la calle, que era profesora de Danza y que había renunciado a un call center. Me fascinó su historia y mis amigos y yo le compramos su libro. Nos dedicó su libro con mucho cariño y ya con un poco de alcohol encima la invité a tomarse una foto con nosotros para congelar el momento.
Por si quieren saber más sobre ella acá va un link.

Y estos dos últimos dos libros son una «yapa» pues no están relacionados para nada con Chile y los compré sólo para no perder la oportunidad. Se me cruzaron al frente y no quise dejarlos pasar.

IMG_8355Memorias – Roman Polanski  y Espíritu creativo – Daniel Goleman, Paul Kaufman y Michael Ray.
Aunque esta autobiografía de Polanski apareció originalmente en 1981, luego de los problemas legales que tuvo por la denuncia de acoso sexual a una menor en Estados Unidos, impidió la circulación del libro durante varias décadas. En el 2017 la editorial Malpaso de Barcelona lanza una edición del lujo de sus memorias. La pasta dura, los filos dorados de las hojas, el olor de sus páginas y su versión ebook gratis, son algunos de los añadidos irresistibles para comprar esta edición.

Y el último libro Espíritu creativo, lo compré ya que sigo indagando en lecturas relacionadas con el tema. Ya leí libros como Big Magic, El camino del artista, Steal like an Artist, Atrapa el pez dorado, Do the work y me interesa seguir profundizando en el tema. Aunque en esencia casi todos hacen los mismos análisis y dan consignas similares, me gusta entender los conceptos desde diferentes miradas. Como no había visto esta publicación en ninguna otra librería (ni sabía que existía), decidí comprar el libro.

Sumo ahora más libros por leer. En una próxima entrega hablaré sobre los libros que dejó Buenos Aires, que también fueron algunos.

 

Recorriendo la librería Antártica en Santiago

Siento un placer culposo por las librerías. Culposo porque siempre termino comprando y mi lista de libros por leer aumenta de forma exponencial. La verdad no puedo evitarlo. Es uno de mis puntos obligados cada vez que visito una ciudad, ya que los libros son una forma de entrar y conocer una ciudad, un país. De modo que no podía dejar de visitar librerías en Santiago. Estuve en varias pero quedé gratamente impresionado con la librería Antártica, en la sucursal del shopping Costanera Center.

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Además de tener una gran variedad de libros, el ambiente de esta sucursal es increíble. Da la sensación de estar acobijado por los libros, la decoración de los estantes invita a mirar, a sentarse. Aunque la música es la típica de las librerías (un jazzito chill), recorrer los pasillos fue para mí como entrar en un parque de diversiones. Cada rincón proponía una experiencia estética distinta. Ni qué decir de la gran columna en madera que se une al techo y que es el emblema de esta sucursal de Antártica.

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IMG_9951Me llamó mucho la atención la historia de la librería. Aunque actualmente es la cadena de librerías más grande de Chile, empezó en 1958 como una importadora y distribuidora de libros. Ya en el 1977 lanzaron su imprenta, lo que dio lugar a que dos años más tarde se creara la editorial Antártica. En 1981 aparece Antártica formalmente como librería en el parque Arauco De Santiago. Desde entonces, la librería ha ido creciendo y tiene varias sucursales no solo en la capital chilena sino en Temuco, Antofagasta, Concepción, Viña del Mar. También ofrece la opción de hacer compras por internet.

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Me quedé con ganas de conocer el local principal donde comenzó la librería en el parque Arauco. Si viajan a Santiago no dejen de visitar esta librería. El solo hecho de entrar ya vale pena, aunque es mejor si se compra algún clásico de literatura chilena.

Saudade de Domingo #93: El Santiago que viví

No me refiero a mí como Santiago, sino a la capital chilena, mi ciudad tocaya. Tenía pendiente desde hace varios años no transitarla como escala hacia Buenos Aires y sí desembarcar y recorrerla. Por motivos varios siempre iba posponiendo la visita hasta que los astros se alinearon (en realidad una gran amiga los alineó) y pude quedarme en Santiago por unos cuantos días. Pocos pero suficiente como para tomarle el pulso a la ciudad.

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Américo Vespucio Sur – Barrio Las Condes 

Siempre que llego a una ciudad nueva me pregunto cómo la vivieron personajes a los que admiro. Al llegar a Santiago y recorrer sus calles pensé en los hermanos Parra, Huidobro, Neruda, Bolaño, Jodorowsky. ¿Cuáles serían sus bares, cafés favoritos? ¿Los lugares donde se enamoraron? Podría haber investigado un poco para tener más «certezas» pero preferí que fuera mi imaginación la que fantaseara con esos sitios. Quizás un Bolaño amante de las caminatas por Bellavista, un Huidobro escribiendo en La Piojera o un Nicanor Parra fumando en las inmediaciones de la Plaza de Armas. En mi cabeza funcionan bien estas memorias inventadas.

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Con mi amiga Ingrid en La Chascona, una de las casas de Pablo Neruda.

Santiago me resultó al inicio familiar y extraña. En medio de las montañas, su arquitectura e imagen en general me hizo pensar en Quito, Bogotá, Cuenca, que son ciudades andinas. Claramente Santiago es una ciudad de cordillera y eso me hacía sentirla próxima. Sin embargo también me resultaba extraña en sus calles, en sus edificios en la gama de los marrones hacia el ladrillo. Como una ciudad nueva, me costó un poco orientarme y más aun en los primeros dos días cuando no logré enganchar una tarjeta SIM que funcionara (compré una de Movistar y fue una desgracia, ni en la empresa pudieron solucionar el problema). Fue clave contar con la compañía de dos amigos ecuatorianos que viven en Chile y me llevaron a los sitios emblemáticos como el Palacio de la Moneda (que es hermoso), la Plaza de Armas, El Barrio Bellavista, conocer el río Mapocho, etc. Amé la ciudad esos primeros días pero aun así la sentía lejana. No lograba entender bien por qué, pues la ciudad estaba siendo el escenario perfecto para reencontrarme con mis amigos. Llegó un punto en que llegué a fastidiarme de Santiago y confieso que pensé en adelantar mi retorno a Buenos Aires. Los viajes en general me colocan en otra sintonía y me vuelvo mucho más sensible al entorno. Y había algo en Santiago que no me gustaba y no comprendía por qué.

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El colorido barrio Bellavista
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En la cima del Sky Costanera

En mi cuarto y último día en Santiago, decidí emprender una caminata en soledad. En unas cuantas horas más tendría que irme rumbo al aeropuerto, así que quería caminar, tomarme el metro solo y hacer las últimas compras (libros, mi gran debilidad). Mi amiga se quedó en su departamento y ya con un buen internet gracias a la compañía WOM, emprendí mi último recorrido. El objetivo principal era subir al Sky Costanera pero antes de hacerlo recorrí la zona. En medio de esa caminata, confundido entre parejitas cariñosas, familias numerosas y personas sumergidas en sus iPods, sentí una tranquilidad profunda al mirarme en Santiago. No es algo que se pueda expresar en palabras exactas pero sentí que estaba físicamente en el lugar indicado. Me sentí querido, acogido por Santiago. El aire andino tuvo entonces otro sabor, la vista difuminada por el smog santiaguino de pronto se disipó, el frío disminuyó. Seguí caminando abrazado, envuelto por Santiago de Chile. Pensé nuevamente en los personajes chilenos que admiro y que amaron, vivieron su ciudad. Pensé también en mis amigos chilenos que viven en Ecuador y que seguro sienten nostalgia de ese vientito de cordillera, de ese sol difuminado, de las casitas coloridas de Bellavista o de una cerveza Kunstmann para amenizar la tarde.

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La vida desde el Sky Costanera, un domingo precioso en el que la cordillera fue mostrando su solemnidad.

Subí al Sky Costanera, contemplé la majestuosidad de las montañas, me sentí minúsculo, indefenso ante esa mole pero también cuidado por el manto protector de Santiago. Di la vuelta en 360 para mirar desde lo vitrales a la ciudad desde arriba. Estaba en paz y hermanado con mi ciudad tocaya. Era como si siempre me hubiera esperado, desde el primer día, para que pudiéramos encontrarnos a solas y emprender juntos un nuevo viaje sorpresa.