Saudade de domingo #58: Mi mami

No soy el hijo modelo, como tampoco el hombre ideal ni el perfecto profesional. Pero si algo he aprendido gracias a mi mamá, es a no bajar los brazos y arriesgarme, teniendo la seguridad de que todo saldrá bien (ella es muy optimista). Muchos son mis momentos de duda pero ahí está mi mami dándome fuerza, recordándome la importancia del verbo, del peso que tienen las palabras y de estar siempre en movimiento. «El que no arriesga no gana», una de sus frases típicas cuando flaqueo. El año pasado mientras trabajaba en mi monólogo Pa et Blunk, muchos fueron los momentos en los que pensé dejar el proyecto y ahí aparecía mi mamá diciéndome: «…qué aburrida sería la vida si siempre hiciéramos lo que sabemos hacer bien, ¿no? Cuando no sabes algo y lo aprendes, ahí la vida es interesante». No son las palabras exactas de mi mamá, pero sí que estoy bastante cerca a como lo dijo algunas veces. Luego recordé que a pesar de lo menudita y frágil que se pueda ver, mi mamá es el gran soporte emocional de mi familia, el equilibrio, la mujer que en sus veinte dejó su país para vivir su propia historia de amor. Quizás ella misma no se vea como una guerrera, pero lo es. Muchos paralizados de miedo ante la incertidumbre, habrían dejado el amor pasar, se habrían afincado en la seguridad que da la propia tierra y nunca habrían aprendido algo nuevo. Ahí, según la filosofía de mi mamá, la vida sería aburrida.

De mi mamá creo tener muchas cosas (al igual de mi papá), pero no estoy muy seguro de 15589887_10153888398356486_5805331276277806586_ncuántas y cuáles serían a ciencia cierta. Seguro que la búsqueda espiritual viene por ella y por mi abuela (su madre). Y no hablo de esa búsqueda espiritual necesariamente cristiana ni de iglesias. Es la de buscar más allá, de encontrar una metafísica en lo que nos rodea. Le agradezco por nunca haberme inculcado la idea de un Dios castigador, le agradezco por no haberme obligado a ir misa si no lo sentía, le agradezco por respetar que en mi adolescencia y en mis primeros veinte me hubiera autodenominado ateo, le agradezco por enseñarme a no juzgar a nadie que profesara un credo diferente. Mi mamá, quien nunca fue profesora, ha sido mi mejor maestra de las cosas sutiles, de los valores que no se pueden intercambiar.

Como decía no soy el hijo modelo y en eso ella no tiene la culpa. Cada quien es como es, pero en lo que sí tiene culpa (si cabe) es en la honestidad y en la pasión que le pongo a las cosas. Si no me doy entero prefiero no estar, si no me gusta algo prefiero decirlo y borrarme, si no estoy de acuerdo con algo, respeto a los involucrados pero me retiro. Esa transparencia la tengo de ella y también su carácter obstinado. Cuando nos metemos algo en la cabeza, trabajamos en todo para conseguirlo. Y para los momentos de flaqueza, aparece ella como couch, recordando todo lo que hemos leído y las experiencias previas en las que hemos salido exitosos.

Feliz día mami, de tu hijo no modelo.

Saudade de Domingo #31: El amor de mamá

Ya la semana pasada hablé de mi papá y ahora coincidió que mi mamá está de cumpleaños hoy. Esto de escribir sobre los padres es complicado, pero me gusta el ejercicio. Definitivamente mi mamá ha sido el pilar de la casa, la que sostiene, la que siempre está atenta y se adelanta a las cosas. Es madre las 24 horas del día, aunque alguna que otra vez «amenace» con irse de la casa a ver cómo nos desenvolvemos solos.

Mi mami consigue calmarme en aquellos momentos de estrés, de problemas en los que no veo solución a la vista. Sabe decir las palabras correctas y muchas veces siento que realmente me alivio. Puede que no tenga la respuesta para todas mis dudas, pero escucharla me tranquiliza, me hace ver muchas veces el dramatismo que le pongo a las cosas. (Sí, algo de italiano meridional debo tener por ahí en el árbol genealógico).

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En 1989 (creo) durante un viaje a Quito. Mi mami al estilo ochentero.

También sé que calla muchas cosas, que teme herir y por ello prefiere no discutir. De hecho, pocas veces la he visto llorar. Es muy parecida a sus tías, las Reyes, según me han dicho. Lejos de ser seca o fría, mi mamá es cariñosa, de las que abraza, besa, consiente cocinando mis platos favoritos, capaz de desvelarse las veces que he caído enfermo. Nunca podré olvidar el dolor horrible que me provocó la extracción de una muela del juicio postrándome en cama varios días y mi mamá junto a mí, cuidándome a pesar de los 26 años que tenía en esa época.

IMG_9678Sé también que no he sido el hijo modelo. Tengo un carácter complicado pero algo que aprendí desde chico (aunque no parezca) es aprender a escuchar. No me creo dueño de la verdad y sé reconocer mis faltas. En parte creo que debo ese equilibrio a ella, quien siempre busca las múltiples caras de la verdad, para comprender las situaciones. Mi madre, sin saberlo con las palabras técnicas, se maneja en la vida con una visión sistémica analizando todos los factores posibles. Antes de emitir un juicio hacia alguien, prefiere ponerse en los zapatos de esa persona. Y eso le ha permitido tener el cariño de todos sus familiares y amigos cercanos.

Hoy, con un año más de vida, de sabiduría, sigue igual de guapísima que siempre. En este punto no puedo ser objetivo pero me amparo en lo que dicen quienes la conocen. Con el paso de los años, ha adquirido una belleza madura que refleja lo linda que es también desde el interior, desde su corazón de donde emana todo su amor y dulzura.

¡Feliz cumple, mami!