Cuando me obsesiono…

Cuando me obsesiono, pierdo la cordura, me vuelvo egoísta, el ‘yo’ se hace presente y todo aquello que salga de mi perímetro se vuelve mi enemigo o peor aun, me resulta indiferente.


Cuando me obsesiono. no hay deidad ni ente sobrenatural que pueda regirme u orientarme. Me enfrento a una batalla campal con la nada y con el todo. Persisten las imágenes en las que veo mi meta, sigo adelante con sed, con hambre y la presión en las venas me dicen que frene mis ansias, al menos por esta noche.


Cuando me obsesiono, no duermo. Por ello me preocupa cuando caigo en el insomnio. Es ahí cuando veo que no tengo nada controlado y vuelvo entonces a armar y desarmar estrategias. Se me seca la garganta aun sin pronunciar palabras. Y bebo litros y litros de agua en un intento desesperado por calmar la sed de mi perturbada alma.


Cuando me obsesiono me asaltan ideas. A veces relacionadas con la meta deseada. Otras veces son ideas que sólo me llevan a otros grados de abstracción. Recuerdo entonces otras metas olvidadas y me repito a mí mismo, sólo para calmarme ¨Luego de esto, concretaré esa idea¨.


Cuando me obsesiono, usualmente escribo pero también suelo bloquearme ante las letras. Las palabras se tornan escurridizas o por el contrario se van hilvanando entre mis dedos, aumentando más la ansiedad por esa meta. Sudo con frío ante una pantalla en blanco y a veces me lleno leyendo poesía.


Cuando me obsesiono, mi mente divaga y cuando menos lo espero se ha ido en busca de otros sueños. Me es difícil agarrarla y forzarla a seguir conmigo. Para aquellos momentos he diseñado una cajita, una muy pequeña, de vidrios oscuros y cóncavos, en donde la encierro hasta que aquiete del todo. Mientras tanto yo, sin mente que me gobierne, me dedico a metacomunicarme, a buscar entendimiento, sin la mala influencia de mi mente, que usualmente, cuando quiere, carcome lo que pienso, lo que hago o lo que digo.

Melancolía

A veces siento que las fuerzas se acaban, que la nostalgia da paso a una amarga melancolía, a una negra bilis que nubla mis pensamientos, mis recuerdos… No lo puedo evitar, es una fuerza mayor que viene del exterior o del interior…

Sí, creo que viene de adentro… Tengo el alma cuarteada, resquebrejada… Cargo con muchos personajes a cuestas, con sus propios sueños, deseos, frustraciones. Aun no logro desprenderme de todos. Ahora estoy intentando desembarazarme de unos cuantos.

La creación de un nuevo personaje es algo inevitable y también doloroso. Nuevos estigmas, nuevos dolores deberé cargar… En estos días he estado pensando en ellos, en cuántos tengo, en cuántos deje ir y cuántos pululan en mí esperando su turno de salir… Quisiera vaciarme, abandonarlos a su suerte y descansar un poco, sólo un poco, al menos por unas cuantas horas, hasta que vuelva a generar otras historias y personajes…

Inercia

Inconstante, inflexible, obsesivo, inerte, apasionado esclavo… Debo ordenarme y al mismo tiempo desordenarme, divago en nubes, en personajes, en miradas, sonrisas, en diálogos jamás pronunciados ni escritos… Vivo en un constante letargo, en una fuga perenne, en un afán de pérdida, de pertenencia…
Busco un laberinto sin salida para encontrarme… querré encontrarme…?
Emprendo caminos, me sacrifico, no desfallezco, sostengo estructuras pero al mismo tiempo qué significa todo esto?
No lo sé, pero hay algo que me impide aquietarme, no debo estancarme. Necesito locomoción aunque sea para no ahogarme…

No hay otra salida…

Estoy en inercia…

Vivo en incoherencia..