El Corazón

Lo imposible al fin se hizo posible. Soledad dejó de lamentar su vida pasada y ha asumido el presente con entereza. Ya es otra mujer, muy diferente a la que fue en un pasado. La vida la golpeó mucho y ahora bajo una nueva identidad construye las bases para un porvenir libre, agradable, donde la desdicha ni el desamor la toquen. Soledad dejó que el Destino se encargara de reordenar su vida, la ha llevado por lugares insospechados, ha conocido mucha gente, todo le es tan reciente… La suave melodía del atlántico con la que tanto identificaba su vida cada vez la oye más lejana. No le duele como antes, la escucha distante, lenta, como parte de un pasado que sabe no volverá más. Soledad entiende la rigidez de la vida pero al fin se acomodó a ella y conoce bien la manera en que debe moverse para no salir flagelada. Estudia su entorno, a sus conocidos y por eso ya no teme a equivocarse. Su corazón también está alerta pese a que estaba encadenado a un mal amor. Late con prisa cuando ve llegar a ese nuevo ser que la estremece. Soledad no puede disimular su aturdimiento ante la presencia de Hernando, quien la inquieta con su profunda mirada y su voz grave que sensibiliza aun más sus oídos. No puede evitar sentirse atraída por él, no comprende bien lo que le sucede pero le gusta estar a su lado. Conversar por largas horas bajo el manto azul del firmamento, así como en el pasado hizo con Mariano innumerables veces. Soledad teme descubrir que se está enamorando otra vez. No es igual que antes, pues en el amor no hay patrones a seguir, pero intuye que está aprendiendo a amar a Hernando. Con él se siente comprendida, protegida, amada y sobre todo, no teme a perder su libertad. Su corazón ya le ha dicho que Hernando es el indicado y que no debe dejarlo escapar. Ahora Soledad está dispuesta a entregarse por completo a ese amor libre, puro, que será lo mejor que le pase en la vida. El pasado quedó atrás para ella. El bosque florido de su alma ha renacido. Hernando hizo renacer la naturaleza en su interior. Soledad rebosa de felicidad, de amor. Puede gritar que está completamente enamorada. Su corazón late con fuerza y ahora golpea por los dos. Está convencida de su renacer y ahora hasta decidió cortar sus largos cabellos negros para tener una imagen fresca de acuerdo a su actual estado de ánimo. Hernando y Soledad son dos seres felices que viven con intensidad. Están pasando por miles de experiencias que jamás Soledad creyó que le podrían suceder. Está gozando de su plena libertad, de la adrenalina, del gusto de amar sin condiciones. Da gracias a Dios por todo lo vivido: De los buenos y los malos momentos. Ahora se percata que la Vida la golpeó en el pasado únicamente para ofrecerle un futuro mejor, un futuro que ahora ya es un presente fructífero. Valió la pena vivir todo lo anterior: Amar a escondidas, llorar por amor, por Mariano; ya que ahora que ama a Hernando, su alma es lo suficientemente madura y fuerte para entender la grandeza de ese monumental amor que siente. Soledad al fin es feliz, ama sin condiciones, es libre y se siente amada totalmente por Hernando.

Noche

La noche ha caído. La ciudad duerme bajo un manto azul que los cobija. Todos son ignorantes del amor que se tienen esos dos seres de la luz que ya no saben si pertenecen a este mundo que les ha negado la posibilidad de ser felices abiertamente. Se aman con locura, tratan de olvidar sus miedos y culpas cuando están juntos pero muchos veces es difícil. Sus temores están marcados en ellos. Con el tiempo, su amor ya no es tan grande ni puro; ha disminuído por las constantes pruebas de la vida, están encadenados a un amor enfermo, condenado a morir. El destino los va separando más y más. Ellos se resisten a hacerlo pero pronto dejarán de luchar. Se darán cuenta que estarán mejor por la senda que la vida les ponga…

Así, los dos ahora tratan de vivir lo mejor posible… Maquillan sus sentimientos ante los demás y emulan vidas perfectas. Ella se dedica de lleno a sus estudios y él a formar una familia siendo aun muchacho.

Teresa

Sus húmedos ojos azules siempre le recordaban el día de agosto en que la dejó partir en un barco de vapor sin retorno. No sabía lo que sería de sus vidas después. Se conformaron con un poco emocionado abrazo que no reflejaba para nada sus sentimientos. Teresa subió al barco con el mismo vestido largo de terciopelo azul que lució el día en que lo conoció. Álvaro la contempló ya de lejos. Siguió con la mirada aquella cabellera rubia como el trigo hasta que se perdió en medio de los demás pasajeros. Sólo en ese momento sintió una asfixia espiritual al saber que la estaba perdiendo para siempre. Vendico por la vida, Álvaro se alejó del muelle y comenzó a caminar. Los recuerdos lo golpeaban como las olas del mar cuando de pronto, algo, un poder sobrenatural hizo que se volviera para ver el barco. Teresa estaba corriendo hacia él alzando ligeramente su largo y pesado vestido. Álvaro avanza hacia ella y cuando se encuentran frente a frente se funden en un beso largo e intenso. Era la primera que se besaban y quizás sería la última. El sol abrasante que los consumía era el único testigo a favor de aquel beso sincero. Los demáslos miraron con desprecio y repugnancia. Teresa era casada y Álvaro un hombre comprometido con una chica engreída desde la infancia. Teresa se separa de él levemente y sonríe, pero Álvaro no se engaña. Su alma está desgarrada por tener que irse lejos donde nadie la acose con críticas y comentarios incómodos. Álvaro clava su mirada en los ojos azules de Teresa que poco faltaba para que de ellos brotaran lágrimas de rabia e impotencia. Teresa se aleja y con paso acelerado regresa al barco. Álvaro observa el barco perderse en el horizonte, entendiendo que con él, se va un pedazo de su vida. Ahora vivirá incompleto, teniendo como único alimento de su amor por Teresa a los momentos inolvidables que pasaron juntos. Nadie puede controlar sus pensamientos y bastará con que la piense para sentirla cerca y así oír su dulce voz acompañada de su sonrisa juvenil. Teresa está lejos pero ahora la siente más cerca que nunca. No hay día que no piense en ella y para siempre mantenerla consigo, escribe sin descanso en una página donde habla de amor al mundo entero.

Marcia

Aunque la vida la ha llevado por rumbos desconocidos que le dejaron secuelas terribles en su alma, Marcia ha sabido salir victoriosa de todas las pruebas. Ahora está feliz, ya no existe el sufrimiento para ella, el amor dejó de ser un trago amargo. Transformó ese amor que sentía por Mauro en un bonito recuerdo que ya no tiene espacio en su presente. Está libre, dispuesta a enamorarse nuevamente sin reglas, por entero. No sabe amar de otra manera si no es entregando su alma por completo al otro ser. Mauro para ella, es un recuerdo lindo que nunca va a poder olvidar. Sólo quienes realmente la conocen saben lo mucho que le costó arrancarlo de su corazón, pero ahora que ese recuerdo sólo perdura en su mente, está satisfecha por todo lo vivido, no se arrepiente de nada. Cada mirada, cada noche estrellada, cada luna, cada mediodía, cada susurro le recordarán a Mauro, pero ya esos recuerdos no la hieren más. Los asume y hasta suspira emocionada al saber que ya pasó todo eso. Se acopló bien a la línea del destino que la separó de Mauro. Lo ha aceptado y aunque Mauro aun la llama, la busca y cree que ella aun lo ama, en realidad Marcia ya no se interesa por él. No es el mismo Mauro que una vez amó. La vida lo cambió y ella está consciente que cambió también. No hay oportunidad de que vuelvan a estar juntos; ahora son seres totalmente diferentes. Marcia sigue su camino a la espera de una vida mejor, Mauro pese a su cambio de vida, aun piensa en ella y le duele verla alejarse cada vez más y más…

Cambios

Empezó la cuenta regresiva. Las horas pasan lentas pero van dejando huellas profundas en el camino. No hay nada que pueda detener lo inevitable. Lo único que queda es protegerse, tomar las precauciones necesarias para recibir el nuevo ciclo, el cambio que revolucionará nuestras vidas quién sabe de qué maneras. Es por eso que debo escribir aquí los últimos relatos que denotan una despedida. Despedida, que como no es eterna, debe concluir. Los relatos de despedida concluirán muy pronto. Con el nuevo ciclo, vendrán nuevos relatos. El final de enero marca mucho y a muchos…

Recuerdos…

Los recuerdos acribillan con fuerza, dejan un sabor agridulce en los labios. Quisiera poder en estos momentos arrancarlos de mi memoria, olvidar incluso lo agradables que fueron pero no puedo, están marcados ahí con fuego y nada hará que los olvide. Ni siquiera las lágrimas que brotan lograrán que me deshaga de los bellos recuerdos. El corazón se oprime, la respiración se corta, la vista se nubla, los sentimientos empiezan a hablar más fuerte de lo que deberían. La nostalgia invade por completo. Nos recuerda que pasado es pasado, por más lindo que haya sido, que nunca se volverá a vivir una emoción como ésa. Puede que existan parecidas pero jamás iguales. Todos los recuerdos quedan guardados en el jardín del universo, en el jardín de mi alma, donde habitan todas las personas que han sido, son y serán importantes en mi vida, así como los personajes de mis novelas. Nostalgia no me permite olvidar los recuerdos, me los trae a la mente de cuando en cuando para que no olvide y asì me perturba, pero no importa. Soy un tanto masoquista y me gusta recordar, asì sea bueno o malo. Duele mucho vivir pero hay que enfrentarlo. Tiene sus cosas buenas y también malas. Lo que pasa es que las buenas duran poco o con el tiempo se transforman en malas.

Insensatez

Su lejanía duele como una cortada. Cada desaire suyo es una puñalada constante en el pecho, que no para de doler ni con el paso del tiempo. Su mirada es fría, ya no emociona, más bien aleja. Se ha dejado llevar por la soberbia y no ve más allá de su propio dolor. Trata de refugiarse en su mediocre trabajo pero sé que no lo consigue. Sus problemas la seducen y se dejan envolver por ellos. Se estresa cada vez más, su mente se va enredando en ese telar de confusiones que no le dejan ver el amor que tengo para darle…

Se ha enceguecido y no tiene conciencia de lo mucho que ha perdido a su alrededor. Se está dejando arrastrar por todo y su mismo miedo por cambiar de rumbo le impide tomar una decisión. Es como un barco en altamar, no tiene puerto de llegada, està a la deriva, se desgasta y pronto empezará a hundirsea extinguirse como la llama de una vela al viento. No quiere salvarse, prefiere morir lentamente antes que enfrentar lo que viene. Le cuesta saber que puede amarme. Se niega a ser feliz. Se acostumbró a la pena, al dolor, que no se cree merecedora del amor. Cuán equivocada está. Le ofrezco todo lo que puedo darle pero ella lo rechaza. Evita mirarme y me miente para mejorar su espíritu enamorado. Me cuenta una realidad que sé bien no es la suya. No le creo y sabe que me percato de sus mentias peroes su única arma para defenderse del amor verdadero. Quiere la autodestrucción. Quisiera y debo salvarla de sí misma. Vale mucho para permitir que desaparezca. Aunque no lo crea, su existencia tiene mucho sentido, sin ella moriría. No podría imaginarme la vida sin tenerla. Sería la peor tortura. Tengo que rescatarla de los tentáculos de su cabeza. Alimentarme de los bellos recuerdos que conservo a su lado para impulsarme a ayudarla. El amor es mi principal arma para traerla hacia mí.

A Luta de Viver

Muitas vezes, as pessoas ficamos afastadas da verdadeira beleza da vida quando somos seduzidos pelos pecados capitais e somente damos conta disso quando temos contato com a natureza, onde a gente se sente feliz, cómoda e permete se reconciliar com o mundo, onde se esquece os problemas. A nossa princpial luta para viver bem deve ser aplacando os nossos pecados que nos tornam seres inferiores, anida mais primitivo do que já somos que permitimos tantas guerras e governos deficientes.

El Tiempo…

Tiempo, palabra corta, que se la lleva el viento pero que regresa a nuestras mentes una y otra vez… Para mí el tiempo acabó. Ya no hay posibilidad para nada más. Sólo quedan los recuerdos de un pasado que ya no volverá jamás. El paso inexorable del tiempo, me ha hecho una mala jugada. De pronto, me doy cuenta que he perdido muchas cosas valiosas. Me siento solo, desprotegido ante un mundo inclemente. No tengo ninguna coraza que me ayude a defenderme. Estoy solo y tengo miedo. Cada vez me asfixio más en mi profunda soledad. Dejé muchas cosas atrás para dedicarme a una sola. Quizás ya sea tarde para recuperar todo lo que dejé y descuidé. Ahora no me queda nada. Perdí también esa cosa a la que me dediqué mucho. No me arrepiento, aprendí mucho con eso pero incomoda saber que aquello se fue, ya no está.

La vida sigue y debo levantarme. El pasado fue y así lo recordaré. Espero recuperar lo perdido. Espero también que aquella cosa que creo que perdí, realmente sea producto de mi mente. En el fondo siento que no he perdido esa cosa que ya doy por perdida. A lo mejor no he perdido nada sino que temo a perderlo… Chi lo sa?

Soledad

Soledad se siente traicionada y no soporta el sabor amargo de la despedida. Quisiera poder gritar, decir lo que tiene por dentro pero su culpa sin culpa se lo impide. Cada promesa de amor dada le carcome el alma y ya no existen para ella las lágrimas. Las ha llorado todas que ahora sólo le queda reír y es así como la ven todos: Sonriente.

Soledad sigue su vida. Se conforma con ser espectadora de un escenario que no le pertenece. Está aprendiendo a convivir con el dolor de la ausencia de quien bien no la quiso. Le entregó su alma y fue malherida. Lastimó su esencia es cierto, pero no la destruyó.

Soledad es fuerte y se revitaliza con la charla amena de sus amigos, que la hacen olvidar, a momentos, del triste pero a la vez feliz pasado vivido.