Saudade de Domingo #10: Agradecer

Siempre es más fácil responder “de nada”, cuando es un otro el que dice gracias. O también puede ser fácil decir gracias cuando se vuelve parte de una formalidad, de una convención de lo que se considera correcto. Sin embargo resulta más complejo encontrar “las gracias” en los aspectos sencillos, en aquellos que surgen espontáneamente y no quizás como respuesta a nuestros propios deseos. Lo que hoy puede ser una mala noticia, mañana se potencia y se convierte en una oportunidad y ese cambio de suerte, es digno de agradecimiento.

El agradecer no es fácil, sobre todo cuando existe la presunción de que nos merecemos aquello que recibimos. Como si dijéramos interiormente “no debo agradecerle, está haciendo su trabajo, es su obligación atenderme”. Obligación o no, el agradecer es un acto de humildad, de ponerse a disposición, de aceptar lo que se recibe, para luego prepararse para dar. Quien no es capaz de agradecer por lo que recibe, nunca será capaz de dar o quizás dará pero con reticencia, con miedo, sintiendo que pierde algo importante de sí mismo. Y en el dar y recibir lo que debe existir es amor en términos de Maturana: la aceptación del otro como legítimo en convivencia. Somos energía y en la palabra gracias acompañada de una convicción interior de agradecimiento, todo lo que tengamos o lo que venga a nosotros se multiplica.

Por ello es necesario ejercitar el agradecimiento aunque cueste al inicio. Agradecer por el día que viene, por los amigos que se tienen, por la familia, por la salud, por el trabajo, por el dinero que llega a las manos, por lo material que se puede comprar para satisfacer ciertas necesidades. El proyecto 365 grateful me parece una linda iniciativa en la búsqueda constante del agradecimiento, en estar atento de los pequeños detalles y expresar desde el corazón hacia la garganta la palabra “gracias” sea a un otro, a la naturaleza, al universo, porque en definitiva, me estoy agradeciendo a mí mismo por darme la oportunidad de estar aquí y ahora.

Para terminar dejo por acá el link de una versión de What a Wonderful World, en voz del brasileño Tiago Iorc. Encuentro en esta interpretación una frescura que con Frank Sinatra no logro encontrar. Cuestión de gustos, quizás, pero es una canción con la que logro establecer un vínculo, que la siento recorrer en la sangre, que me baja las revoluciones y que agradezco también escuchar cuando siento la necesidad de reconectarme conmigo mismo.

Saudade de Domingo #8: Los evaluadores del sufrimiento

Los atentados de París, más allá del estupor que han causado, también han sido el pretexto para ataques virtuales hacia aquellos que se solidarizan con esta tragedia. Sea en el lugar del planeta que sea, todas las vidas importan, así sea en México, Siria, Palestina o Francia. Ponernos en estos momentos de conmoción mundial, con eso de que «a la gente sólo le importa la tragedia de París», es simplemente una trampa del ego para seguir creando separatismos.

Hay quienes se ponen la corona de ser “los evaluadores del sufrimiento”, en los que aparentemente hay una finalidad noble (abrirles los ojos a los demás ante otras tragedias, quizás peores), pero que siempre están deslegitimando la conmoción o sufrimiento de los otros. Si alguien defiende la caza indiscriminada de ballenas, alguien dirá que cientos de perros son exterminados por día y que los que luchan por las ballenas son frívolos. Si alguien se conmueve de los perros exterminados por día, un evaluador saldrá a decir que diariamente se matan vacas por el consumo masivo de carne. Si alguien se conmueve por las vacas, saldrá un evaluador para decir que más importante son las vidas humanas que se pierden en las guerras. Si alguien se conduele por alguna guerra en particular, alguien saldrá decir que hay una Y guerra peor. Si alguien se conduele por esa Y guerra peor, alguien saldrá a decir que Z es mucho peor y que ese otro es un imbécil aburguesado que no sabe los horrores que pasan en la guerra Z. Si alguien se conmueve por la guerra Z, un evaluador dirá que es un absurdo mirar esa guerra y no condolerse con la hambruna en el mundo… ¿Hay algún medidor de qué hecho es más importante que otro? Quizás la agenda de los medios nos haga creer que hay una jerarquía, pero no, todos esos hechos lamentables son igual de importantes, así que ni los medios ni los evaluadores del sufrimiento están en lo correcto.

La cuestión de fondo para mí, más allá de la tragedia en sí misma, es ver cómo los evaluadores salen de diferentes trincheras a juzgar lo que el otro está sintiendo. No hacen activismo, no buscan generar cambios sociales, no se conduelen de las tragedias en lugares periféricos (ojo que los que sí lo hacen y tienen un compromiso loable por el prójimo no entran en el perfil de evaluadores del sufrimiento). Sólo emergen cuando hay una conmoción masiva y ven el momento oportuno para figurar como diferentes, como si el dolor fuera otro en Beijing o Estocolmo. Los evaluadores del sufrimiento critican a quienes por redes ponen filtro a sus fotos con la bandera de un país determinado, los atacan de hacer sólo militancia en plataformas digitales. Pero ninguno de esos evaluadores del sufrimiento hace otra cosa más que compartir fotos de otras tragedias, siempre recordando que mueren más en otros rincones del mundo. ¡Y sólo recuerdan cuando ha pasado algo de conmoción general! Eso también es un activismo de escritorio que no sirve para nada, que sólo funciona como una cortina de humo para seguir marcando diferencias.

Pero no todo es malo en los evaluadores del sufrimiento. Ayudan en una labor que es igualmente importante: Buscar siempre la tragedia peor, la que los medios intentar ocultar por intereses políticos, económicos, la que se encuentra en un lugar distante y que al igual que cualquier otra tragedia es importante y duele. Habría que mirar al evaluador del sufrimiento como el portador del lado B de todos los medios, pues siempre tendrán la otra cara de una tragedia mediática y desde ese lugar, es válido su accionar. Sirve para hacer el ejercicio de conocer más el mundo que nos rodea y para entender los intereses retorcidos de los grupos de poder. Pero no hay que caer en eso de elegir por qué tragedia conmocionarse.

Los evaluadores del sufrimiento siempre dicen que una tragedia “mediática” (entiéndase aquella que acapara todos los medios tradicionales y digitales) es un “pretexto” para ocultar otras. Como si la pérdida de vidas en un lado fuera más o menos importante que en otros. Los evaluadores del sufrimiento matan con sus frases hechas, con sus repentinos comentarios siempre buscando el lado negativo, usando las redes para disparar sus misiles.

Los evaluadores del sufrimiento son agitadores de humo.